Por: Melitón Guevara Castillo08/02/2013 | Actualizada a las 18:02h
La Nota se ha leído 1795 Veces
Egidio Torre Cantú como cualquier gobernante lleno de vocación de
servicio, cada vez que puede, hace notar su agradecimiento a los empleados
estatales; incluso, hace días, cuando entrego reconocimiento por antigüedad,
fue contundente al decir que estaba agradecido porque hacían equipo con él,
para hacer de Tamaulipas una entidad fuerte.
Y uno de los problemas, quizá más graves, que los empleados estatales no han
valorado, que no les ha caído el veinte, es el que tiene que ver con las pensiones.
Una y otra vez, mas Jorge Abrego, han insistido en la necesidad de una reforma…
porque, hasta Blanca Valles lo dice: hay una descapitalización y en algún
momento no habrá con que pagar las pensiones, el medio para subsistir en la
edad adulta.
El mejor ejemplo de cómo se puede descapitalizar un sistema de pensiones lo
tenemos con los profesores: cometen un robo legal. Francisco Miguel Aguirre Farías,
en su libro “Pensiones..¿y con qué?”, lo explica muy bien: se les paga con el último
salario; y lo que hacen los profesores es, como conquista sindical, en su último
año de trabajo negociar una plaza mas, así que se jubila con dos, y una, la
ultima, solo la trabajaron un año.
Las pensiones se nutren de las aportaciones. Así, un maestro que obtiene una
plaza extra, solo aporta durante un año y, sin embargo, sin trabajar la
continua cobrando el resto de su vida. Pueden ser 5, 10, 15 o 20 años o más.
¿De dónde sale el dinero de esa plaza jubilada?, pues de las aportaciones que
todos han dado…luego entonces, cuando menos se espera, el sistema puede tronar.
En el caso del gobierno del Estado, se entiende, no hay la conquista sindical
de la doble plaza al estilo de los profesores. Pero hay una descapitalización
consecuencia de muchos factores, entre ellos, de interés bajo que aplican a los
préstamos a los trabajadores; y, de pronto, hasta hay que anotar los créditos
que, a veces, de manera indiscriminada, se conceden a funcionarios… y que
luego, dejan de trabajar y no los quieren pagar: también es robo, pero no
legal.
Se descapitaliza, también el sistema de pensiones, por el volumen de empleados
que se van jubilando. Cuenta Aguirre Farías que la legislación inicial, las
reglas del juego de pensiones, se hizo el siglo pasado, cuando la edad promedio
de vida era poca…se pensaba, cuando menos, que un empleado después de trabajar,
viviera un promedio de 10 años pensionado. Ahora, por efectos del avance
medico, viven incluso 20 o más años, es decir, viven del Estado más tiempo de
que trabajaron.
Reformar el sistema de jubilaciones y pensiones es prácticamente inevitable. Ya
Gustavo Torres Salinas lo ha reconocido; también la lideresa sindical Blanca
Valles y, no se diga, Jorge Abrego. ¿Qué ha sucedido para que se convierta en
realidad? Creo, sin duda, la reticencia de los trabajadores y de los propios legisladores:
tienen que ser sensibilizados, concientizados, sobre el riesgo de que “truene”
y eso significa que se queden al jubilarse, como el chinito, solo milando.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas