Por: Javier Rosales Ortiz08/02/2013 | Actualizada a las 13:21h
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Él, no
pierde la sonrisa y los amigos de la prensa se atreven a comentar quedito que
el motivo es porque siempre cae como los gatos, sobre las cuatro patas. De él se
ha dicho y publicado de todo, he incluso una revista local lo incluyó en una
corta lista de políticos Metrosexuales de Tamaulipas por su extremo cuidado en
su aspecto y por su elegante forma de vestir, pero, sobre todo, por lo cortes
que es con las mujeres y lo caballeroso que se comporta con los varones. Recuerdo
bien en los años ochenta cuando llegue a Ciudad Victoria procedente del
Distrito Federal y toque las puertas de un periódico local para solicitar el
trabajo de reportero, el único medio para mi desconocido, puesto que mi vida
periodística se escurrió entre agencias de noticias, televisión y la radio en
la capital del país. Un día en
la redacción de ese periódico una secretaria me pasó una llamada telefónica y
era él, quien en aquel entonces era el Jefe de Prensa del CDE del PRI en
Tamaulipas. Del otro
lado del auricular se escuchó la voz potente, pero amable, de un hombre que me
invitaba a platicar en su oficina, puesto que me quería conocer. Llegue
puntual a la cita y me recibió una
persona madura, de pelo cano, sonriente y sumamente amable. “Te he
leído y mi intención es platicar contigo y para que sepas que aquí tienes a un
amigo”, fue lo primero que me dijo. Y porque
esas palabras me inspiraron confianza, me relajaron y me motivaron a que me
sacudiera un poco las fuertes experiencias que se viven en esa ciudad tan
enorme y monstruosa como es el D.F.,
donde uno frecuentemente se cubre el rostro para protegerse de las garras de
los lobos, lo seguí frecuentando y le solicité que me orientara acerca de los
antecedentes de los políticos de Tamaulipas, en razón de que mi pasión siempre
fueron las noticias internacionales, nada que ver con la información local. El, así
lo hizo y nunca regateó su tiempo para abrirme los ojos para evitar errar en
ese mundillo político tan desconocido para mí y tan peculiar. Al paso
de los años la amistad se estrechó y desde el lugar donde él ha estado nunca se
ha olvidado del día del cumpleaños de su amigo periodista y siempre estuvo
atento para posar su mano en el hombro en los momentos de enfermedad, como lo
hace con muchos otros. Se vale,
reconocer que a él, a Eugenio Hernández Flores y al personal médico del ISSSTE
de Tamaulipas y de Nuevo León, le debo la vida de mi señora madre, quien desde
hace cinco años ya no estuviera connosotros de no ser por la atención y la generosidad de todos ellos. Eso, para
mí, no tiene precio y valoro al máximo la buena disposición que el médico
odontólogo y político de corazón Felipe Garza Narváez, tuvo para enfrentar junto
con mi familia los amargos tragos que es obligado beber cuando un enfermo grave
está postrado en cama. Como
tampoco tiene precio esas constantes llamadas telefónicas que él me hizo a lo
largo de tres meses para estar atento de la convalecencia de mi madre y del
estado de ánimo de mi padre y de mis hermanos en esos momentos que a nadie le
deseo. Ello,
habla de la calidad humana de Felipe, de quien mi familia conserva intactos
buenos recuerdos porque, a pesar de lo que se diga y de lo que se escriba, es
un hombre que valora con cada una de sus letras la palabra amistad. Hoy,
Felipe está en la fría banca y su larga experiencia está siendo desperdiciada
en momentos en que el PRI no la tiene fácil en la contienda local que ya asomó
el rostro. Es, él,
un político natural que jala votos porque está plenamente identificado con una
poblaciónque ha seguido con atención su
trayectoria y que bien vería que hoy por fin le hiciera justicia la revolución y,
no me refiero a la francesa. Sería,
Felipe, una garantía para bloquear de nuevo el arribo del PAN a la alcaldía de
Ciudad Victoria y es el único que por su potencial político lograría que se le dé
continuación al pulcro, intenso y serio trabajo que ha desarrollado Miguel
González Salum. Las
cartas ya lucen acomodadas sobre la mesa principal del PRI. Por lo que
el parto, es en cuestión de horas. Correo
electrónico: javo-ortiz@hotmail.com
Javier Rosales
Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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