Por: Luis Lauro Carrillo08/02/2013 | Actualizada a las 09:36h
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A la
luz del derecho, el Estado tiene entre otras obligaciones lade mantener el orden público, garantizar la
seguridad de sus habitantes, prevenir, combatir y reprimir la delincuencia. Cuando
esta obligación no se cumple los ciudadanos se defiendencomo pueden.
Viene a cuento lo anterior por el fenómeno de las “policías
comunitarias” en Guerrero, Michoacán y otros estados de la República,
conocidos como grupos de autodefensas, integradas por indígenas y campesinos que se dicen hartos de
la impunidad, tolerados por los gobiernos locales ante su incapacidad para combatir
la delincuencia, decidieron tomar la justicia por su propia mano.
Cabe señalar que son cada vez más las poblaciones del sur del país, donde los habitantes se
arman y establecenretenes en las
carreteras y entradas de sus comunidades con la finalidad de impedir los
secuestros, robos y extorsionesque han
padecido en los últimos años, detienenJuzgan, sentencian y ejecutan.
De entrada, el ejercicio de defensa aparentemente ciudadana contra el delito y la
violencia delincuencial, parece idónea tomando en consideración que las
autoridades de los tres órdenes de gobierno no han hecho lo suficiente para
proteger a la ciudadanía de ese flagelo, sin embargo el riesgo de su
crecimiento puede derivar en organizaciones paramilitares.
Así pues de continuar operando los guardias comunitarios y sus juicios
sumarios, en el corto o mediano plazo derivarán en persecucionescontra los propios pobladoresque alentaron su creación, convirtiéndose en sus
auténticos verdugos, quienes decidirán la libertad, el encierro o incluso la
"pena de muerte" de los “transgresores de la ley”.
He aquí, que al decir de los líderes de las comunidades armadas, a los
delincuentes el pueblo les dictará la sentencia. ¿Sera una resolución votada
mano alzada? Procedimiento que garantizaría racionalidad ni justicia. Hay
numerosas ejemplos históricosdel
fracaso de este modelosin derecho para
los inculpados, como el proceso de Jesucristo, el tribunal revolucionario
frances en la caída del reyLuis XV.
Tengamos presente que en un estado de derecho la ley existe para garantizar la
protección de la sociedad, de tal manera de que para la prevención y sanción al
delito no se cometan arbitrariedades, si la policía viola la ley, no se le
sustituyecon cuerpos que tan siquiera
están formalmentesometidosa mandato legal alguno, ya que sonlos tribunales y las contralorías las que en
teoría pueden frenar el despotismo burocrático.
En cambio toda justicia comunitaria actúa con el prejuicio. Los tribunales, ministerios
públicosy fuerzas policiacas, aunque ineficaces,
pero al menossus accionesson fiscalizables. Por consiguiente es responsabilidad de las autoridadesque en materia de seguridad ciudadana se
hayan llegadoa los grupos de
autodefensa.
En definitiva los gobernadores de los estados fallidos en materia de seguridad
pública, deberían de retomar el control de
sus territorios en manos de la delincuencia, desmantelar los grupos de
autodefensa que de no hacerlo conduciría al paramilitarismo y al caos,
mejorando las instituciones o creando otras para no socavar el estado de derecho ni consolidar la impunidad.
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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