Por: Melitón Guevara Castillo05/02/2013 | Actualizada a las 16:21h
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Ramiro Ramos en entrevista radiofónico volvió a reiterar su postura: al
preguntarle a la gente sobre los problemas de Tamaulipas y así elaborar la
plataforma política-electoral, al preguntarle sobre a quién quiere como
candidatos, dice, se tiene asegurado el triunfo en la elección del 7 de julio
próximo. Es buena premisa, obvio, si es cierto y correcto que preguntan y
deciden.
Sin embargo, al preguntarle sobre aspirantes, y sobre la equidad de género,
hizo una puntualización: en cada municipio, solo hay lugar para un candidato y
en algunos municipios hay hasta 6; y, de igual manera, solo un lugar para cada
distrito electoral. En pocas palabras, quieren aspiran a una candidatura,
tienen que asimilar que solo hay lugar para uno.
En esa coyuntura, el problema, es elegir al mejor, al candidato que garantice
el triunfo electoral. Porque, ya se ha reconocido: de nada vale una buena
estructura partidista, una buena planeación y organización, si el candidato es
el peor, o el menos bueno. Si la gente, la militancia, los electores, no lo ven
con buenos ojos. Y eso sucede, por lo regular, cuando hay imposición de
candidatos…que, tarde o temprano, lleva a la división, a la traición y fuego
amigo.
El problema solo es uno: ¿Cómo elegir al mejor? Por ejemplo, en la elección
anterior el PRI perdió 10 alcaldías: Aldama, Antiguo Morelos, Camargo, Padilla,
Rio Bravo, Tampico, Xicoténcatl y Nuevo Morelos. Ahora, ya lo dijo Amelia
Vitales ante Cesar Camacho y los priistas: van a ganar las 43 alcaldías y las
22 diputaciones. Significa, luego entonces, que están convencidos de que
elegirán al mejor candidato.
Y eso de preguntarle a la gente, como que ya le preguntaron a Juan Báez Guerra,
al líder de la CNC, puesto que afirma que en este momento tienen 20 alcaldías y
1 diputación y que, dice, quieren incrementar la cuota. ¿Qué pedirá Edmundo
García Román para la CTM? Por cierto, ¿Cómo se llama el líder de la CNOP?
¿También pedirá su cuota de poder?
Cuando el PRI tenía su soporte en los tres sectores, ya conocidos,
efectivamente las candidaturas se repartían como cuotas de poder. Y es que,
lideres como Joaquín Hernández Galicia y Fidel Velázquez, eran buenos para negociar;
y el que salía perdiendo, casi siempre, era el sector popular. Pero, a raíz de
las derrotas partidistas, de la certeza de que no funciona ya el voto
corporativo, tanto la CTM como la CNC han perdido posiciones.
Creo que los priistas mismos se preguntan: ¿Qué tan lideres son, vaya pues, los
lideres de los sectores partidistas? ¿Son capaces de organizar a sus
militantes? ¿De convencer, a militantes y no militantes, de que tienen cuadros
capaces de ser dignos representantes o gobernantes? Hoy en día, en la práctica,
da la impresión que los sectores partidistas no tienen lideres, al menos,
carismáticos, hiperactivos, llenos de iniciativas y trabajo.
Creo que los propios líderes de los sectores partidistas hoy en día están
plenamente convencidos: no tienen capacidad, poder pues, para demandar al
partido cuotas de poder; porque no son capaces de garantizar que sus agremiados
van a votar… Si fueran capaces, vaya pues, el PRI no lloraría derrotas ni los
panistas cantarías aleluyas de felicidad.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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