El Anzuelo...
Doña Hermelinda Linda le pide regalías a Gustavo...
por El Fisgón
Por: Carlos Santamaría Ochoa
Los
partidos políticos que tienen registro en Tamaulipas han iniciado su proceso de
selección para designar candidatos a las 43 alcaldías y diputaciones locales,
miembros de Cabildo y demás posiciones. Es natural que los aspirantes comiencen
a dar señales de vida entre sus allegados, la opinión pública, los medios y los
dirigentes de su partido, así como de quien tiene la mano para decidir en la
entidad.
De esa forma, el Partido Acción Nacional –PAN-, el Partido Revolucionario
Institucional –PRI-, Partido de la Revolución Democrática –PRD, así como los
que la gente conoce cariñosa pero despectivamente como “partidos chiquitos”
estarán en situación de buscar a los mejores militantes, con la idea de ganar
los comicios.
Entendemos que nadie quiere competir y no ganar: sería ridículo postularse para
perder, aunque muchos de éstos buscan únicamente los privilegios de vivir de la
política sin trabajar a través de las prerrogativas que, malamente, otorga la
Ley Electoral, y que les permite gastar dinero que bien podría haberse utilizado
en programas sociales.
El caso es que estamos en pleno proceso electoral, y en ese sentido, ya se
mueve cada quien como considera pertinente, o como le dejan, según sea el caso.
Entre los aspirantes hay gente muy positiva, positiva, regular, mala, muy mala
y pésima: de todo, como en la viña del Señor, dirían algunos, o “de todo, como
en botica”, recordarán otros. El asunto es que ya tienen algunos su currículum
vitae bajo el brazo y las ganas de iniciar, aunque a otros les falte el aspecto
económico para llevar a cabo las pre-campañas y, posteriormente, en caso de ser
elegidos, las campañas en pos del voto popular.
Cada quien tiene sus argumentos para pensar que es la persona idónea aunque
para otros no lo sea; aquí se valida aquella canción del inolvidable Cuco
Sánchez en el sentido de que nadie es monedita de oro para caerle bien a todos.
Entre los aspirantes de todos los institutos políticos comienzan a darse uno
que otro golpe bajo, a “grillarse” unos a otros. Recordemos la precampaña del
PAN en los comicios federales, donde uno de ellos –Cordero- atizó con todo a
quien a la postre sería candidata, y además, tuvo que levantarle la mano y
hablar todo lo mejor que pudo de ella, es decir, se tuvo que tragar sus torpes
palabras, al igual que muchos más, quienes sintieron haber sido los elegidos y,
para su mala fortuna, fueron otros los elegidos.
Hemos visto la forma en que se desenvuelven a través de los medios de
comunicación, con la idea de que somos los periodistas los que les vamos a posicionar,
olvidando un poco –o mucho- lo que sus dirigencias dicten, y lo que sus
militantes acepten.
No son tiempos de antaño donde la imposición era total: hoy hay que tener
consenso de la mayoría para llegar.
¿Qué esperamos los ciudadanos?
Aunque sea uno de ellos, del instituto político que sea, que se dirija con
honestidad y proponga un plan de gobierno adecuado a las necesidades actuales.
Recordamos a Miguel González Salum, alcalde de Victoria, quien ha demostrado
ser más que un buen alcalde. Y como él, hay otros más, aunque algunos no respondieron
a las expectativas.
Deseamos fervientemente que los dirigentes de los partidos tengan un acuerdo ético
par a conducirse, y no hablamos de firmar un documento, porque esos nunca los
respetan.
Lo que sí queremos es candidatos cuya honestidad esté comprobada, que tengan ganas
de trabajar y sacar el trabajo adecuadamente.
Las siglas, las conocemos todos; el trabajo de cada partido también lo tenemos
presente, así que, la decisión inicial será de los dirigentes de partidos, pero
la más importante será la que vayamos a emitir a través del sufragio dentro de
unos meses.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
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