Por: Melitón Guevara Castillo30/01/2013 | Actualizada a las 17:21h
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Olivia es una compañera de Secundaria, hace días converse con ella y,
aunque uno no quiera, siempre sale a relucir el tema del trabajo. Está en el
sector salud, ahí donde pronto habrá elecciones para elegir al nuevo comité
sindical. Fue víctima de las prácticas, de esas que echan a perder la
democracia: le pidieron documentos para registrarla como parte de una planilla…
y ni siquiera le habían solicitado su anuencia. ¡Se enojó!
Y como ella, quiero imaginar, que otros mas –hombres y mujeres-, de pronto se
vieron como miembros de una planilla. Así actúan quienes, a la larga, siempre
han dado muestras de corrupción, de ser impositivos y pensar, creer pues, que
los ciudadanos, en este caso, los miembros del sindicato, no piensan, no
reflexionan. La elección del líder del sector salud está evidenciando suciedad,
corrupción, prácticas antidemocráticas.
La pregunta es válida: ¿Por qué los ambiciosos desean el poder
político-sindical? La respuesta es muy simple: les brinda la oportunidad de
hacer dinero, de traficar con la influencia, de resolver prácticamente el
problema económico familiar, de dar a la familia beneficios y prebendas que, de
otra manera, difícilmente podrían tener. De esto, saben todos aquellos que han
sido líderes, por ejemplo, de sindicatos de burócratas, petroleros, mineros,
etc.
Adolfo Sierra Medina llega dos periodos como líder sindical de salud. Y esta
tan enamorado del cargo, que quiere más, por eso está buscando reelegirse otra
vez. Y efectivamente, debe ser un cargo que deja muchos beneficios, porque se
da el caso de Héctor López, quien ya fue patrón ahí, ahora quiere ser líder. El
poder, una vez que lo saboreas, nadie lo quiere perder.
Por eso, como bien dice Adolfo Sierra Medina, se está viviendo una guerra
sucia. Se distribuyo un correo electrónico, dando –como bien dicen-, pelos y
señales de sus evidencias de corrupción, de enriquecimiento. Y en una
entrevista telefónica, en lugar de desmentir, dar evidencias de lo contrario,
azuzo el fuego, al señalar que Martha Guevara está presionando a líderes y a
sindicalistas.
La cuestión es muy sencillo: ¿Cómo llego al poder sindical? Con las manos en
las bolsas; sigue así o, como bien dicen, ahora está con las bolsas en la mano.
El poder económico, los bienes materiales, la forma de vida, no se puede
ocultar, tapar el sol con un dedo. ¿Qué es lo que ven, sienten, escuchan, los
sindicalistas del sector salud? ¿Se ha enriquecido Adolfo? ¿Ha sido un líder
corrupto?
Por cierto, en la entrevista radiofónica, Adolfo Sierra dijo que va a ganar
porque tiene el apoyo de los líderes delegacionales: ¿ellos tendrán el apoyo de
la base? Lo importante es que, lo dijo claro, el voto es directo, secreto y
cada uno de los sindicalizados emitirá el mismo. Ya será cuestión, de cada
quien, si no actúa según su conciencia, si vende su voto o se deja coaccionar.
Porque hay un detalle: se ha documentado una y mil veces la corrupción de los
líderes sindicales y, vaya pues, siguen votando por ellos, ganando elecciones,
reeligiéndose.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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