Cumplir las leyes siempre ha sido un problema social: la gente no está acostumbrada a que le digan qué hacer...
Por: Carlos Santamaría Ochoa06/04/2010 | Actualizada a las 16:59h
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Cumplir las leyes
siempre ha sido un problema social: la gente no está acostumbrada a que le
digan qué hacer, o al menos, no queremos entender que para una convivencia
armónica tenemos que aprender a vivir con los demás, porque si no respetamos
parte de lo que otros gustan, no podremos exigir que se respeten nuestros
gustos, necesidades o actividades, así de claro.
Y aplica, por
ejemplo, cuando manejamos. Llama la atención que los agentes de tránsito de la
capital de Tamaulipas están exigiendo armamento, chalecos, patrullas y
motocicletas.
Vemos, con
profunda tristeza, que muchos de esos elementos, a partir de las patrullas que
les entregó el alcalde Arturo Diez Gutiérrez Navarro, se la pasan haciendo
rondines con vidrios cerrados, aire acondicionado y arriba de los vehículos.
Pocos son los “de a pié” que vemos activos.
Otros, los
encontramos en las salidas de la ciudad con la “pistolita”, que no es más que
un aparato que aparentemente mide la velocidad de los que vamos transitando, y
es un buen pretexto para sacar infracciones… o gratificaciones.
Cuando vemos este
tipo de protestas como la que se presentó hace un par de días, pensamos en todo
el esfuerzo que hace la autoridad municipal porque tengamos una mejor calidad
de vida, y en el hecho de que algunos empleados municipales no entienden para
qué fueron contratados, como la mayoría de los elementos de tránsito local, con
el debido respeto, porque también hay uno que otro que es profesional y se
maneja con ética y honestidad.
Pero también,
quisiéramos ver, por ejemplo, cuántos de estos elementos están previniendo las
infracciones: ahora es común que hagan su “chamba” arriba de una grúa
particular viendo únicamente la manera de llevarse carros al corralón, porque
eso implica una comisión.
Se han
convertido, de guardianes del orden a comisionistas, y eso lo vemos con
profunda tristeza.
Además, no se les
puede criticar porque somos objeto de represalias, las que no son nada
agradables, para ser sinceros.
Ser presidente
municipal no es nada fácil, como tampoco lo es ser gobernador o presidente de
la República.
Hay que darle
gusto a todos sin caer en preferencias. Finalmente, quien llega, tiene que
gobernar para los que son de su partido y los que no son, de forma tal que el
alcalde Arturo Diez Gutiérrez actúa de la misma manera para grupos
identificados con el PRI que con el PAN o el PRD, entre otros, sin contar a los
“chiquillos” que llegan solamente a cobrar como regidores o algo por el estilo,
o a hacer buenas sus canonjías de pseudo líderes.
El caso es que
hay que atender todas las necesidades: hay que pensar que con diez pesos se
deben comprar focos, arreglar camiones de basura, pavimentar calles, atender
aspectos de jardines y parquees públicos, proporcionar seguridad pública y
vialidad, actos de ingeniería de tránsito y otros más, muchos más, sin embargo,
pocos pagamos los impuestos y nos ponemos la pila en ese sentido.
Somos realmente
buenos para exigir, pero malos para cumplir, y eso aplica a una gran e inmensa
mayoría.
Regresando a los
aspectos de vialidad, bueno fuera que a nadie se le permitiera circular con
placas de otro país – vaya, americanas- o sin placas, sin engomados, porque
quiere decir que el vehículo no está en orden conforme marca la ley.
Y según el reglamento,
para circular, hay que cumplir con la ley.
Suponemos que los
agentes tendrán razones de peso para protestar, pero la verdad, justo fuera si
realmente hicieran su trabajo. Quienes tenemos hijos en edad de primarias
sabemos que los agentes llegan a estas escuelas y no son capaces de ordenar la
vialidad porque dicen, “no nos hacen caso”, y eso nos lo han declarado
textualmente. ¿Dónde está, entonces el merecimiento para ser atendidos?
La administración
actual que tiene Victoria es como tantas que han pasado, y tiene errores y
virtudes; a veces pesan más los errores, pero en su mayoría, las virtudes, o
sea, actos atinados, realizados para beneficio colectivo.
Nada fácil es
gobernar con grupos en contra y con campañas poco propositivas de quienes
pudieran participar de mejor forma. El alcalde Diez Gutiérrez Navarro encabeza
un proyecto que ha dejado beneficios a la comunidad. ¿Qué no todos hemos sido
beneficiados? Imposible hacerlo, no alcanza ni el tiempo ni el dinero para
ello.
Recuérdese la
cantidad de ciudadanos que somos, y el tiempo de cada administración, y luego
sucede que quien más protesta es quien menos cumple con sus obligaciones
tributarias.
En materia de
tránsito y vialidad, Diez Gutiérrez les ha dado quizá más de lo que devengan, y
eso hay que reconocerlo. Los señores deben protestar adecuadamente,
enérgicamente, pero antes, por favor, cumplir las funciones para las que fueron
contratados, y de esta manera, el ayuntamiento no podrá decirles nunca que no.
Los beneficios se
ganan, no se gritan.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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