Por: Melitón Guevara Castillo28/01/2013 | Actualizada a las 17:35h
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No recuerdo el
nombre, pero fue un expresidente del PRI estatal, quien al ser entrevistado por
los reporteros sobre su situación laboral y política, respondió: “soy banquero”
y soltó la carcajada y ante la cara de sorpresa de los reporteros, completo: “sí,
soy banquero, jejejeje, porque estoy en la fría banca, estoy aun sin chamba”. Y
es que, recuerden, la expresión de “estoy en la banca” significa que aun no
consigue un nuevo empleo.
Cada vez que hay elecciones, incluso hasta sindicales, se desarrolla un proceso
de movilidad laboral. Hubo elecciones federales y gano el PRI, eso provoco que
los delegados federales en la entidad presentaran su renuncia… se fueron a la
banca, pero como muchos de ellos son empresarios, industriales, comerciantes, proveedores
de gobierno, pues en la práctica regresan a sus labores cotidianas.
Pero los que son políticos, que viven y han dedicado parte de su vida a la
política, dejan una chamba y se van a la banca, hasta que regresan. Un ejemplo,
lo tenemos con Felipe Garza Narváez, es odontólogo de profesión pero, la
verdad, creemos que ni en el servicio social aprendió a sacar una muela, pues
fue líder universitario, funcionario universitario y brinco a la política y al
servicio público… ahora, cuentan, se mueve, hace la lucha, por dejar de ser
banquero.
Lo que son las cosas, los liderazgos sindicales dan la oportunidad de movilidad
laboral.
Martha de la Rosa Guevara, cuenta su biografía, tiene su base, su techo
financiero, en el CONALEP en la biblioteca. Inquieta, con mucha iniciativa,
luchona, que de nadie se dejaba, empezó a escalar posiciones sindicales –obvio,
debió contar con licencia sindical-, hasta llegar a ocupar la Secretaria
General de la FSTSE.
Ahora que dejo de ser líder sindical se promueve para ser delegada federal con
todo y que, lo razonable, es que aun posea su plaza en el CONALEP y debiera
regresar a ella. Otros que han sido líderes de la FSTSE han encontrado su
minita de oro en la burocracia estatal, como es el caso de Reynaldo García Martínez:
de telegrafista paso a ser líder de la FSTSE y ya tiene varios sexenios en
cargos de segundo nivel en el gobierno estatal… sabe que no puede cometer el
error de estar fuera del presupuesto.
En fin, Martha ha sido una mujer cuyo trabajo político la llevo a ocupar cargos
electorales y partidistas. No creemos que, ahora como exlíder sindical, vaya a
tener problemas para recuperar una oportunidad laboral. Malo, muy malo, para
los delegados federales, los que son empresarios y constructores, porque
dejaran de percibir su jugoso salario y, además, ya no tendrán la oportunidad
de viaticar a cargo del presupuesto público. Simplemente regresana la realidad en espera de una nueva
oportunidad.
En este ir y venir, de la banca política a las chambas burocráticas, sobre todo
el político va aprendiendo algo elemental: que los cargos de primer nivel
llegan por la amistad, el compadrazgo y los intereses de camarilla: que por eso
es que llegan al poder. Y la contraparte es que, lo dejan, los sacan,
precisamente cuando ya no son útiles o que, de plano, ya no tiene “amigos,
familiares o compadres” con poder. Es un círculo, comprensible: es como la
rueda de la fortuna, estas arriba, pero otras abajo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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