Por: Rosa Elena González24/01/2013 | Actualizada a las 22:20h
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Coraje,
tristeza, decepción, indignación esos son los sentimientos que experimenta la
mayoría de los mexicanos por el proceder de quienes, en teoría, nos deberían de
defender que no son otros que los magistrados de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, si, los mismos que se hacen pagar casi 500 mil pesos por mes, más
gastos. La
ciudadanía se conmociono al enterarse que para nuestra justicia valen más los
intereses extranjeros que la dignidad y vida de los mexicanos, que pesa
más un apellido CASSEZ y una petición de un gobierno Francés que la
indignación de un pueblo. Qué
tristeza que la máxima autoridad en la que la ciudadanía mexicana debería de
tener confianza actué en contra de la dignidad del pueblo, ahora resulta
que la excelentísima Corte de Justicia de la Nación deja en libertad a la
francesa FLORENCE CASSEZ porque la duda absuelve, dicen… ¡!bendita justicia
mexicana!!! Muy eficaz para el pueblo y muy a modo para los extranjeros que llegan
nuestro país a cometer fechorías. Con
este ejemplo no dude que sobraran las redes de tratas de blancas, de
pornografía infantil, venta de órganos y todo lo más aberrante que se pueda
hacer con los mexicanos, total para eso está la justicia mexicana, para
desproteger a los suyos y blindar a los delincuentes. La
francesa está libre, aunque no de toda culpa, al contrario, probado es que se
trata de una secuestradora, pero gracias a los magistrados de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación a esta hora ya esta feliz de la vida en su país, riéndose
de la justicia mexicana porque además hasta le contrataron un vuelo privado para
enviarla a su patria donde fue recibida
como heroína y su presidente aplaudió la acción, mientras que las victimas con
la inocencia robada, el alma y la vida destrozada, más sus familias y el pueblo
de México mueren de tristeza, indignación y decepción. Sería
aventurado decir que les llegaron al precio a los ministros, porque se supone
que son incorruptibles y están para velar por la justicia de la nación, pero no
se entiende si hay pruebas contundentes
en contra la francesa por qué su proceder, más cuando los mantenemos a cuerpo
de rey, cuando ganan un salario que en ninguna parte del mundo se los podrían
dar. ¿Acaso
el ser la máxima justicia les quito el corazón, qué hubieran hecho los ministros
si uno de los lastimados fuera su hijo, nieto, sobrino o ahijado, actuarían de
la misma manera?... claro que no, pero como creen que ellos son de primera y el
pobre pueblo mexicano de segunda no les interesa su sentir. Quien
les va a resarcir el daño a las víctimas, ¿cómo?, obvio es que nadie porque no
hay manera, ni todo el dinero del mundo puede quitar el dolor de un padre por
el sufrimiento de un hijo, ni el llanto, indignación y vejación de un ser
inocente que se siente en completa indefensión ante el proceder de las máximas
autoridades de justicia de nuestra nación. Día
a día nos enteramos que en los reclusorios de todo el país hay
gente inocente procesada, sin más delito que el ser pobres, el no tener un
trabajo para mantener a sus familias y están presos por que robaron un kilo de
tortillas, un queso y un litro de leche para alimentar a sus familias, a veces,
hasta como chivos expiatorios. Miles
de hombres y mujeres en cautiverio sometidos a la peores vejaciones, con la
vida destrozada, pero son pobres y mexicanos, por lo tanto, invisibles para la
justicia que nunca llega a tocar a sus puertas para dejarles en libertad y
puedan ver de nuevo la luz, comenzar una nueva vida. En
los reclusorios, a lo largo y ancho del territorio, albergan a mexicanos en
ocasiones esperando una sentencia o la absolución que no llega porque son
pobres, porque no tienen dinero para pagar un abogado, tampoco amigos
influyentes que puedan intervenir por ellos, además son nacionales y para ellos
las leyes son severas. Cierto
cuando alguien comete un delito tiene que pagar su culpa, pero hay de delitos a
delitos y si las leyes son inquebrantables para los mexicanos, más para los
pobres, por qué demonios son tan benévolas para los extranjeros que llegan a
nuestro país a mancillar inocencias y matar ilusiones para enriquecerse y
saciar sus desviaciones, por qué… vida.diaria@hotmail.com
Es Licenciada en Relaciones Públicas. Ha colaborado con editoriales en El Mercurio. Fue jefa de Prensa en Ciudad Victoria y ocupó la jefatura del Departamento de Difusión y Comunicación Social de la Comapa.
Además ha colaborado en distintas campañas políticas.
Actualmente su columna Vida Diaria se publica en el Portal HOYTamaulipas y los periódicos La Verdad de Tamaulipas, Expreso, La Extra, La Voz de Tula, El Tiempo de Mante y Astronoticias
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