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por El Fisgón
La CEM elevó oraciones para que el sacerdote Santiago Álvarez Figueroa, de la diócesis de Zamora, Michoacán, y quien desapareció en diciembre, pueda pronto regresar a su hogar sano y salvo
México, (Notimex).- La Conferencia
del Episcopado Mexicano (CEM) elevó oraciones para que el sacerdote Santiago
Álvarez Figueroa, de la diócesis de Zamora, Michoacán, y quien desapareció en
diciembre, pueda pronto regresar a su hogar sano y salvo.
"Elevamos súplicas al Creador para que el padre
Santiago pueda pronto regresar a su hogar y a su actividad pastoral sano y
salvo, y lo mismo pedimos al Creador para todas las personas que se encuentran
en una situación semejante", indicó.
Asimismo "imploramos a Santa María de Guadalupe que,
como en Caná de Galilea, se haga ante su Hijo intercesora nuestra en esta
dolorosa situación", describió el Episcopado en un comunicado.
En el texto firmado por el presidente de la CEM, José
Francisco Robles Ortega, cardenal de Guadalajara y por el secretario general,
Eugenio Andrés Lira Rugarcía, obispo auxiliar de Puebla, expresó su solidaridad
con el obispo de Zamora, Javier Navarro Rodríguez.
También con el obispo auxiliar, Jaime Calderón Calderón,
los presbíteros, seminaristas y laicos de la diócesis de Zamora, así como los
familiares, amigos y feligreses del clérigo, quien desapareció desde la noche
del 27 de diciembre de 2012.
A su vez la Diócesis de Zamora, en su página oficial en
Internet, refirió que Santiago Álvarez es "un joven y ejemplar
sacerdote" que recibió la ordenación sacerdotal apenas el 16 de diciembre
de 2011 en su pueblo de origen, Paredones, del municipio de Jiquilpan.
Es uno de los tres ministros que se dedican a la
promoción de las vocaciones sacerdotales tanto en las familias como en los
ambientes juveniles y de adolescentes.
Álvarez Figueroa se dirigía en automóvil de Jacona hacia
Paredones, cerca de la cabecera municipal de Jiquilpan; llamó por teléfono a
una hermana religiosa aproximadamente a las 21:00 horas, pero nunca llegó a la
casa donde los esperaban sus papás y sus hermanos.
Las autoridades a quienes compete la investigación han
estado realizando su labor a partir del 29 de diciembre, fecha en la que se
presentó la denuncia en la Subprocuraduría Regional de Justicia de Zamora, pero
"hasta hoy todo ha sido infructuoso: nada se sabe".
"Cuántas familias como la del padre Santiago han
sufrido situaciones semejantes! Cuánto dolor han experimentado y cuántas
lágrimas han derramado sin encontrar respuestas satisfactorias!", expresó
la Conferencia del Episcopado Mexicano en su texto.
"Como lo hemos venido haciendo en estos últimos
años, nos solidarizamos con estas familias en la oración y en la certeza de que
el mal no tiene la última palabra. Como sacerdotes seguiremos, en medio de las
pruebas, ejerciendo nuestro ministerio de consolación desde la fe",
añadió.
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