Sin lugar a dudas, podemos afirmar que los operativos que el estado de Tamaulipas instrumentó durante la Semana...
Por: Carlos Santamaría Ochoa05/04/2010 | Actualizada a las 17:06h
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Sin lugar a dudas, podemos afirmar que los operativos que
el estado de Tamaulipas instrumentó durante la Semana Santa fueron positivos,
aunque tenemos las tres versiones que algunos medios consignan. En este sentido, nos vamos con las estadísticas del
doctor Juan Guillermo Manzur Arzola, secretario de Salud en la entidad, quien
asegura que hubo cinco decesos, dos de ellos en sitios turísticos y tres en
accidentes carreteros, los que por desgracia, nunca faltan en cualquier tiempo
del año. Hemos sido testigos de la manera tan irresponsable con
que manejan algunos paseantes o candidatos a serlo; en una ocasión, transitando
de Victoria a Monterrey, precisamente en jueves santo, tuvimos la negativa
experiencia de tener que lidiar con “mil y un” vehículos procedentes de la
Sultana del Norte, quienes venían como alma que lleva el diablo con rumbo, a la
Pesca y a Tampico, en busca de los encantos del Golfo de México. Muchos paseantes no han tenido oportunidad de hacer
conciencia de la importancia de manejar con precaución. Los accidentes se
multiplican por el apuro de la gente de llegar. El doctor Manzur Arzola comentó sobre los decesos, sin
embargo, el titular de Protección Civil, Salvador Treviño Salinas informó que
dos fueron los decesos, refiriéndose únicamente a paseantes en sitios donde el
agua propició las muertes. Y una tercera declaración, utópica, pero finalmente es
oficial, la que corresponde al titular de turismo en la entidad Javier
Villarreal Terán pretendió quizá ocultar los accidentes que hasta cierto punto
son normales, afirmando que hubo “saldo blanco”. Es probable que Villarreal Terán se refiera a saldo
blanco en sentido de que no hubo desgracias mayores, y siendo sinceros, dos
decesos por ahogamiento y tres por accidente carretero constituyen una cifra
muy baja para una entidad que recibe millones de paseantes. Los reportes dicen que solamente Tampico llegó al millón;
no tenemos idea de cuántos llegaron oficialmente, pero lo que sí es cierto es
que las playas de la zona sur estaban abarrotadas. Entendemos, y así lo refieren los titulares entrevistados
–Arzola, Treviño y Villarreal- que para lograr un saldo blanco se requiere de
una buena estrategia de seguridad, de prevención, médica y social, aunado
también a una fuerte campaña de concientización ciudadana que, si no ponemos
nosotros de nuestra parte, puede ser el detonante para echar abajo los
esfuerzos e inversión oficial por evitar accidentes. Imagine que nos dicen: no te metas con bandera negra, y
vamos y nos metemos: lo casi normal será que encontremos uno o dos arrastrados
por las olas, y posiblemente, uno o dos ahogados, y eso no constituye culpa
para quienes gobiernan, sino para quienes hicieron caso omiso, o sea, no hay
que echar culpas cuando no somos capaces de respetar los lineamientos. Hemos visto en estos días infinidad de personas manejando
con el celular en la mano y el niño o niña en las piernas: común este
escenario, y común, también, la falta de respeto por la vida de quienes se
debieran encargar de la seguridad de los automovilistas, así como los peatones. Las medidas siempre existen, por ello las banderas de
colores en las playas, por eso los operativos y demás situaciones de precaución
y emergencia; insistimos en que si no se colabora con los que mandan,
difícilmente podremos tener datos positivos. Qué bueno que se hicieron operativos, inclusive aquellos
que son condenados por grupos cerrados aledaños a los sitios de playa: qué
bueno que la Secretaría de Salud dispuso de una importante cantidad de
trabajadores para insistir en la defensa de la vida procurando no proliferaran
las enfermedades de transmisión sexual, el SIDA, los embarazos no deseados, los
congestionamientos por alcohol, y en la parte que corresponde, la prudencia
para no caer en actos de violencia. Ahí, la secretaría de Seguridad Pública y direcciones de
seguridad pública municipal tienen una labor importante, así como también,
personal de los ayuntamientos y del gobierno estatal, del DIF Tamaulipas y todo
lo que se refiere a actos de gobierno. Nos congratulamos de que el saldo no sea malo, de que
prácticamente todos hayamos podido regresar con bien; bueno, los que
tuvieron la oportunidad de salir. Y los que nos quedamos en casa, en la ciudad,
“disfrutando” de sus tranquilas calles o lamentándonos por no haber organizado
bien una salida, que podamos platicar que esta Semana Santa fue positiva, al
menos, para el descanso. Pedimos mucha más energía a las autoridades en todos
sentidos, pero también, una mayor colaboración a los ciudadanos. Esta mancuerna
es la que nos podrá sacar del agujero y evitar que haya estadísticas
lamentables. Los accidentes, se dan por descuido, y eso lo sabemos
todos, ¿o no lo considera usted así? Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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