Por: Luis Lauro Carrillo22/01/2013 | Actualizada a las 09:27h
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México vive una realidad
caracterizada por la desigualdad social que profundiza la pobreza y
que es producto
del cambio
del papel del Estado
y de sus políticas
económicas. En otras palabras el cambio del estado keynesiano al neoliberal que
ha provocadoel crecimiento acelerado del hambre y la pobreza
extrema.
¿A qué viene lo anterior se preguntará el lector?
Viene a cuentopor la puesta en marcha en
Las
Margaritas, Chiapas,de la Cruzada Nacional contra el Hambre por el
presidente Enrique Peña Nieto, que
inicialmente beneficiaría a 7.4 millones de beneficiarios en 400 municipios del
país,con altos niveles de
pobreza extrema y carencia alimentaria.
Así pues la cruzada
que lanzó Peña Nieto tiene como objetivo atender las necesidades alimenticias
más urgentes y garantizar la producción
futura de alimentos.
De tal manera consideramos que la Cruzada mediática con sus cinco ejes, no acabará
con el hambre y la pobreza, si no está acompañado de un cambio radical de
modelo económico, que se aparte del neoliberalismo excluyente, que ha
caracterizado la política económica desde hace tres décadas, donde se ha observado un incremento apresurado de la desigualdad
y la pobreza.
De
ahí que Peña Nietose en la Margaritas Chiapas se haya
presentando con
dos facetas, una de neoliberal con su tentativa de que participe
la iniciativa privada en Pemex y a la otra de asistencialismo
social para amortiguar a los pobres los efectos de la globalización de la
economía.
Tengamos presente que el modelo neoliberal ha
facilitado una concentración económica inusitada, acumulación capitalista
basada en la liberalización del mercado,
en la apertura al comercio
mundial, en la quiebra
de la industria
nacional y el incremento de la desocupación.
En otras palabras no se terminará con la marginación extrema con más dadivas públicas,
que profundizan las políticas paternalistas y clientelares del pasado.
Cabe
señalar que viviral día, con ingresos menores
a los 20 pesos diarios constituye un atentado a la dignidad humana, una comida al
día consistente en tortilla, café y algunas verduras para millones de niños es
un agravio que no se debería permitir.
A
ello habrá que sumarle la falta de agua potable, vivienda, salud, educación y
sobre todo nutrientes para que el ser humano enfrente los retos que requiere la
existencia y que hoy únicamente garantizan la subsistencia.
De
tal suerte que México es un país con niños desnutridos y con enfermedades
producto de la insalubridad, que no tiene futuro y mucho menos alternativa en
el corto ni mediano plazo.
Por otro lado la desigualdad social va progresivamente deteriorando el
tejido social, totalmente susceptible al incremento de la pobreza, que va
formando un estado crítico fundado en la indigencia y la exclusión social,
constantes de un modelo de vida tan salvajemente excluyente y selectivo.
De todo ello se desprende que el primer paso para derrumbar al neoliberalismo
tendría que ser atacado en el centro de du linea de flotación, mediante una
estrategia de redistribución de la riqueza, establecimiento de un nuevo
impuesto sobre la riquezao patrimonio de
las familias más adineradas que va más allá del ISR, IETU o el IVA
En definitiva los pobres no deberían ser considerados objetos, sino sujetos del
desarrollo que no necesitan más dádivas asistencialistas, sino la pobreza hay que
erradicarlamás poder, riqueza y empleo para poder participar
activamente en la vida económica y política del país. Por lo tanto La verdadera
cruzada debería ser en favor de la justicia social, no por el
fortalecimiento del paternalismo y clientelismo de siempre.
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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