Por: Clara García18/01/2013 | Actualizada a las 09:30h
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Después de toda la basura cinematográfica que
ocupó la cartelera de diciembre, el buen cine empieza a disfrutarse poco a poco
con las ofertas de enero. Por fortuna, esta semana una cinta me llevó a otra,
ambas gratas y ampliamente disfrutables.
“Las Curvas de la Vida”, una película protagonizada y producida por Clint
Eastwood nos mantenía a la expectativa para ver si lograba llegar a proyectarse
en Ciudad Victoria, porque como sucede en muchos casos, solo llegan las muy
taquilleras que se multiplican como una plaga en todas las salas.
Por fin, esta semana fuimos a disfrutarla, pero el joven de la ventanilla estaba
tan apurado por cumplir con todo el protocolo que la empresa les impone recitar
(ofreciendo con descarada insistencia cooperar con su asociación altruista
donando cinco pesos), que equivocó las entradas y nos dio, para una película de
terror.
Nos percatamos del error cuando la sala estaba a reventar de chamacos
inquietos, así que cuando salimos para aclarar la confusión, felizmente nos
pasaron a la sala correcta con unos pases gratis como disculpa. Pero estos solo
podían usarse durante la semana, así que nos apuramos a buscar otra película
para regresar lo antes posible a hacerlos efectivos.
Alguien me recomendó ir a ver “Una aventura extraordinaria”, con la advertencia
de que me encantaría, aunque su título y sinopsis no fueran atractivos y si muy
convencionales. En la cartelera aparecía como una película para niños, en tres
salas y en dos de ellas en 3D (una muy mala señal que anuncia ser una película
taquillera comercial y con poco arte cinematográfico).
Sin embargo, busqué algunas críticas que no me animaron tampoco mucho, sin
embargo, nos aventuramos a ir más en el empeño de usar nuestros pases que en
ver una buena película, cuyas posibilidades de calidad se habían agotado en esa
semana con la oferta de “Las curvas de la vida”, que no es una película
extraordinaria pero si muy en el estilo de Eastwood con ese encanto de viejo
gruñón que no solo logra reflejar la vejez sino las posibilidades infinitas del
amor y la fe.
Al llegar a la sala para ver “Una aventura extraordinaria” nos encontramos de
pronto rodeados de niños y con un preámbulo de cortos de películas infantiles.
Pero cuando inicio la función, el encanto de las imágenes me produjo una
especie de abstracción que olvidé el mundo real y me dejé llevar por la
historia que de principio a fin fue, sí, extraordinaria.
El título original de la cinta en inglés es “Life of Pi” dirigida por Ang Lee;
pero el título en español, como sucede en la mayoría de las ocasiones, no le
hace justicia, aunque si es extraordinaria la película, creo que es poco
ingenioso para su profundo contenido cinematográfico.
La película cuenta la historia de Pi un náufrago hindú que vive cerca de 250
días a la deriva en el Océano Pacífico en un bote conviviendo o sobreviviendo
con un tigre de Bengala. La cinta, aunque de factura norteamericana cuenta una
historia muy en la filosofía hindú, llena de fe, de amor y esperanza, donde no
hay acontecimientos ni finales predecibles; sino permanentes enseñanzas acerca
de la vida.
Con una carga de reflexión filosófica y racional, difícilmente podría decirse
que esta es una película para niños, si bien carece de escenas de sexo, si las
hay de violencia y angustia, además de que su carga discursiva obliga al
espectador a pensar y deducir el contenido real de lo que ahí se ha contado. No
tiene escenas de fantasía, pero si fantásticas; la fauna que aparece en la
historia la mayoría de las veces es voraz y sangrienta, poco amigable y nunca
domesticada, pero permite mostrar la belleza del mundo animal.
Pi, el personaje principal, es representado por actores de diversas edades y
ninguno desmerece con su actuación, al igual que lo hace el tigre de Bengala,
del cual termina uno enamorándose.
Pero sin duda el regalo más extraordinario de la cinta son los paisajes
naturales, tanto los de la India como los de mar abierto, donde a pesar del
drama del naufragio podemos disfrutar de las maravillas del mar, la fuerza de
las tormentas, los peces, las aves, las noches y la isla flotante, un lugar
donde las bellezas naturales se multiplican.
“Un aventura extraordinaria” es una película que los amantes de la naturaleza y
el buen cine deben ver y disfrutar sin mayores pretensiones que ver una bonita
película. Todos los regalos que usted encuentre en ella serán parte de la
sensibilidad que cada uno de nosotros poseemos de manera intima.