Cuando uno habla de las cosas de antaño se le cataloga como “viejito”, “ruco” o algo por el estilo; añorar las cosas...
Por: Carlos Santamaría Ochoa04/04/2010 | Actualizada a las 18:03h
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Cuando uno habla
de las cosas de antaño se le cataloga como “viejito”, “ruco” o algo por el
estilo; añorar las cosas buenas no es de viejos, sino de gente que tuvo –o
tuvimos- la oportunidad de vivir aspectos muy agradables, positivos o que han
dejado una imborrable huella para bien en cada uno de nosotros.
Y en los partidos
políticos, muchos añoran los tiempos en que los viejos militantes eran
realmente militantes, que la gente defendía su ideología y postulados, y no
como sucede hoy con muchos de nuestros “políticos” que sueñan con el poder, sea
la forma que sea, y además, a través del partido o instituto que sea.
Lo anterior
valida sin lugar a dudas la necesidad de que existan candidaturas ciudadanas,
pero ciudadanas en serio, que al margen de estos grupos que se han dedicado a
vivir de un inmenso e insultante presupuesto dispuesto por las autoridades y
que se malgasta en lujos de unos cuantos, y para esto, aplican absolutamente
todos los dirigentes, sin escapar alguno, porque aunque unos cobran con la
derecha y otros con la izquierda, hay quienes lo hacen con ambas manos, pero
todos cobran.
Decía aquel
refrán que “el que no corre vuela, y el que no se arrastra, pero todos llegan”.
Imagine el lector
que hoy existe cierta persona en algún partido político que bien pudiera
llamarse Francisco Javier, Loncho, Magdalena u otro nombre que posiblemente
coincida con la realidad que vivimos en Tamaulipas; los otros estados se
encuentran igual: ya ve un tal Malova que hoy busca ser gobernador y otros más,
en Puebla o Oaxaca, que han traicionado su vida de lujos y vilipendios a cambio
de la voraz idea de ser gobernadores, porque suponen, y eso lo ponen de
manifiesto con su mentalidad, que llegarán a tener el poder suficiente para ser
poderosos, ricos e inmensamente felices, sin tener en cuenta que lo anterior no
otorga necesariamente la felicidad.
Ya ve lo que
sucede en el sur de Tamaulipas: una respetada figura política, priísta de toda
la vida, hoy juega con Acción Nacional para ser alcaldesa. Imagine la vergüenza
que sentirán sus familiares cuando los vean y les digan que tienen en el seno
de su familia a quien traicionó sus ideales a cambio de un par de caprichos.
No podemos dejar
de pensar en el currículum de la profesora, quien también, seguramente, en los
últimos años de su vida ha cobrado sin trabajar como tal, dado que se encuentra
inmersa en la política como muchos otros que son “comisionados” a nada.
Cuando alcanzó
posiciones, no hubo problema, pero cuando hubo que disciplinarse, y en el ocaso
de su carrera, pensó que sería el último tren de la vida y traicionó su forma
de vivir y de pensar.
No podemos dejar
de considerar que la ideología del PAN, PRI y PRD son muy distintas, al menos
en el papel, y que quien las sigue al pie de la letra no podría de ninguna
manera traicionar a su grupo e irse a otra parte.
Sucedió con
Cuauhtémoc Cárdenas: se fue cuando tuvo una vida llena de privilegios y lujos.
Dijo alguien: “es que se arrepintió de haber vivido del sistema”, pero no dijo
que arrepentido y toda la cosa, nunca regresó lo que el sistema le había
otorgado por el beneficio de ser el hijo de quien es.
Hoy nos da
verdadera náusea ver la manera en que institutos como el PAN o Convergencia se
prestan a este tipo de juegos y en aras de conservar la ubre, perdón, el registro,
toman a cualquiera por candidato, en una “pepena” grosera, salvaje e
inmoderada.
Están subastando
candidaturas, al cabo que, aunque no ganen, con que el partido mantenga su
registro es suficiente para seguir pegado a la ubre presupuestal oficial.
Esa es la nueva
ideología que, seguramente condenaría Colosio, o Gomez Morín y el mismo Maquío,
por solamente citar a algunos.
Hoy, los partidos
se han convertido en un circo lleno de farsantes y de gente que incumple sus
promesas y compromisos.
Mire que no haber
castigado a grandes hampones que se han enriquecido a costa de un cargo
público, se considera una responsabilidad compartida por todos, y una falta de
probidad que no merece México.
Un viejo
victorense decía: “voy a tener que votar por tal”, a lo que se le cuestionó:
“¿Por qué, si no es de su agrado?”, y contestó: “porque lo postuló el PRI, y yo
soy priísta de toda la vida”.
Esos militantes
hacen falta, porque para ello se llevan a cabo los procesos internos, pero
muchos, con la idea de que, si en el mencionado proceso interno no son
favorecidos, se van a otro partido, imagine el lector lo que nos pasará si
llegan a ganar.
Hay que sumarse a
la fórmula que defiende nuestra forma de ser, dejar de ser convenencieros, no
jugar el papel de chaqueteros y traidores, y ser un poco dignos.
Las alianzas y
esas cosas, el cambio de piel, desde nuestra óptica, son la justificación para
que usted o yo podamos postularnos sin necesidad de un partido, porque ya no
garantizan seriedad, ¿no lo cree así?
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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