El anuncio, por cuarta ocasión en el año, del incremento en la gasolina y diesel, sabemos lo que representará: una escalada infame de precios.
Por: Carlos Santamaría Ochoa03/04/2010 | Actualizada a las 18:39h
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El anuncio, por cuarta ocasión en el año, del
incremento en la gasolina y diesel, sabemos lo que representará: una escalada
infame de precios.
Siempre hay cosas que se vienen en escalada,
y la cuestión económica es una de ellas: cuando los combustibles suben de
precio, algunas cosas, por consecuencia, tienen que incrementar sus costes,
pero otras, a voz de la gente que maneja esos productos, aprovechan cualquier
pretexto para incrementar sus precios.
Es increíble la cantidad de gente que gusta
de pretextar cualquier cosa para subir sus precios, y eso nos lleva a una
crisis generalizada, propiciada por una inflación que, si bien es cierto, está
ahí por las alzas en precios y servicios oficiales, también es producto de
mucho rumor, de lo que la gente piensa, cree o quiere que nosotros creamos.
No es válido el hecho de que la gente nos
lleve a pagar más de lo que debemos, sinceramente.
No entendemos mucho de temas de economía, lo
confesamos, pero sí entendemos cuando cobramos cada quince días o cada mes y el
dinero alcanza menos; cuando el jamón, la papa, las frutas y abarrotes en
general tienen incrementos que nos hacen tener que echar mano de mucha imaginación
a fin de que el dinero alcance.
Eso, para nosotros, significa crisis. No
concebimos la magnitud de los ajustes hacia arriba o hacia abajo de la llamada
macroeconomía, tema preferido de autoridades hacendarias y economistas:
nosotros tenemos una idea que no nos cambia el presupuesto: sube la gasolina,
sube el diesel, sube el gas, y por ende, suben los precios. Eso no tiene vuelta
de hoja. Sin
embargo, y a juzgar por los informes de las autoridades de turismo y del
gobierno estatal, los destinos playeros de Tamaulipas no tuvieron un impacto
tan severo en este tiempo de crisis: hubo paseantes, y mire que en Miramar se
registraron cantidades muy respetables.
Lo
anterior, como hemos dicho en ocasiones anteriores, significa que habrá dinero
para muchos: los que ofrecen bienes y servicios, como hoteleros,
restauranteros, prestadores de servicios, guías, taxis, tiendas y un poco de
todo.
Pero
volviendo con la gasolina, no entendemos el por qué se siguen presentando estos
incrementos, cuando podríamos establecer mejores políticas económicas en cuanto
a combustibles y sobre todo, lo relacionado con la industria petrolera, que
bien pudiera dar un enorme salto sin tener que privatizarse.
Nunca,
al menos eso pensamos, las autoridades nacionales han planteado la posibilidad
de privatizar a PEMEX, sino que se ha procurado hacer de esta paraestatal un
ente oficial más eficiente y que deje mayor cantidad de recursos.
Desgraciadamente, en el Congreso y fuera de él existen grupos que se oponen a
todo, que no razonan lo suficiente y aseguran que el gobierno Federal quiere
vendernos con los extranjeros.
Habría
que considerar las opiniones, fundamentarlas y, de ser ciertas, combatir estas
decisiones, aunque hemos de decir que habrá alguna ocasión en que una medida de
eta naturaleza podría ser la diferencia entre vivir adecuadamente y tener
paraestatales en crisis permanente.
Hemos
de tener autoridades que consideren lo justo, lo que se debe de hacer, y se
pueda llevar a cabo, porque de otra manera, entraremos en otra recesión y quién
sabe si ahora la podremos aguantar. Son muchas las cosas que se tienen que
considerar.
En
tanto, habrá que hacer ajustes en aspectos materiales: cuidar los viajes, no
dar vueltas de más, procurar un ahorro sustancial en combustibles que,
independientemente de que significa el que haya más recursos en casa, tiene
mucho que ver con los aspectos ambientales: contaminación, calentamiento global
y esas cosas que tanto daño nos están haciendo y que propician que “don
Planeta” reclame un justo trato, y que todos los que le habitamos tengamos
conciencia para cuidar de una manera adecuada lo que es nuestro.
Los
recursos de esta naturaleza no se recuperan, o tardan miles de años en hacerlo.
Es interesante entender que podemos hacer un poco más.
En
tanto, aparte de renegar de las constantes alzas a combustibles que
aparentemente son mínimas, pero que sí afectan el presupuesto por las
consecuencias que llevan consigo, habrá que establecer planes personales para
cuidar el billete.
No
podemos darnos el lujo de tirarlo en cualquier cosa, aunque en ocasiones sí
merecemos darnos un gusto ante el trabajo y las muchas responsabilidades, pero
es importante tratar de hacerlo con responsabilidad.
Disfrute
el fin de semana, donde quiera que se encuentre, y recuerde que la gasolina y
el diesel ya son más caros, y que tenemos que aguantarnos, no nos queda de
otra.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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