Por: Melitón Guevara Castillo14/01/2013 | Actualizada a las 18:12h
La Nota se ha leído 1899 Veces
Cada elección sucede lo mismo: aparece el canibalismo político como la
autodestrucción, se impone una actitud de ambición que de racionalidad. Los
partidos políticos viven una lucha interna; una pelea de, prácticamente todos
contra todos, con tal de salir adelante en la consecución de una meta política,
en este caso, una candidatura. Unos quieren ser alcaldes, otros diputados,y unos piensan que, ser uno o lo otro, es un
camino para la gubernatura.
Una primera etapa de esa lucha se dio al crearse las coaliciones políticas. El
PRI va con el PANAL y con el Verde. PAN y PRD no lograron ponerse de acuerdo.
En el primer caso, una primera lectura, evidencia que el PRI cedió más
posiciones la elección anterior al PANAN…aunque, en una segunda lectura, va a
depender de cómo se repartan las posiciones; pero de que el PANAL crece, no hay
la menor duda.
Ahora viene una etapa crucial: definir las candidaturas. En todos los partidos
políticos ya hay, como quien dice, alboroto en el gallinero; más de uno, en
cada municipio o distrito, se ve con capacidad para ser candidato. Ahí es donde
entra lo que puede llamarse “canibalismo político”: con tal de ganar la
elección interna, se dan con todo y el daño, las heridas que se ocasionan, a
veces son tan graves que son imposibles de curar.
La lucha interna en cada partido tiene todos los elementos para pensar que no
hay democracia partidista; cada quien piensa en su interés, en su candidato, y
pocos, muy pocos, en el interés del partido como de la sociedad. Y están
antidemocrática la lucha intrapartidista, que en las elecciones anteriores los
mayores juicios electorales tienen sustento en la violación de los derechos
políticos de la militancia.
Ya bien lo dijo Miguel Gracia Riestra: no por gusto hay impugnaciones o
reclamos al árbitro electoral. Los hay porque, en cada partido, hay
concentración de poder en un grupo o camarilla; son quienes atropellan a la
democracia, porque desarrollan acciones que la aniquilan o porque, fingiendo
una democracia, son capaces de imponer una candidatura.
Por eso, en la historia reciente el PRI ha perdido elecciones.
La ambición ciega tanto a los políticos porque recuerdan como otros, con poder,
fueron capaces de hacer al hermano, al amigo, al compadre, sea alcalde o
diputado. Ya ven lo que sucede en Coahuila: que Humberto Moreira fue capaz de
heredar a su hermano la gubernatura. Y aquí en Tamaulipas los ejemplos son
claros en las alcaldías: en Tampico se impuso a Oscar Pérez Iguanzo y hoy paga
su ambición desmedida; en la capital, se puso a Arturo Diez Gutiérrez y hoy se
le recuerda como el peor alcalde capitalino.
Claro que hay, digamos, imposiciones que valen más que un cacahuate. Como es el
caso actual de Alfonso Sánchez, el alcalde de Matamoros, que acaba de ser
reconocido por la City Mayor Fundation como uno de los mejores alcaldes al
ubicarlo como uno de los 10 mejores del mundo. ¿Qué dirán los paisanos de
Matamoros? ¿Estarán de acuerdo? Alfonso simplemente presume el reconocimiento.
Lo cierto, lo innegable, es que la ambición política les puede jugar una mala
pasada sea a los priistas o a los panistas (el PRD, prácticamente no cuenta) si
eligen mal a sus candidatos. Y más, todavía, si esa ambición provoca que haya
división interna que sucede así cuando hay un buen número de aspirantes y no
todos quedan conformes con la decisión o elección interna.
El problema es que, en ciertos casos, quienes toman las decisiones se aferran a
una candidatura; o un político considera que merece la candidatura, pero no
advierte, no reconoce, que no hay elementos que lo coloquen como el mejor
candidato. Los triunfos y las derrotas se construyen con las decisiones y con
el tipo y calidad del trabajo electoral que se realiza.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas