Por: Melitón Guevara Castillo13/01/2013 | Actualizada a las 19:25h
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Si las cuentas no
fallan este día 15, el martes próximo, el Poder Legislativo tiene la tarea de
nombrar a quien debe sustituir como Presidente del Poder Judicial en
Tamaulipas, a Alejandro Ettiene Llano; quien en un balance, a bote pronto, no
vacila en calificar de eficiente y confiable a la impartición de justicia en
Tamaulipas. La vox populli
hace notar que el elogio en voz propio es una especie de vituperio; sin
embargo, las palabras de Alejandro no son huecas ni vacías, tienen un sustento.
Da como aval que la Asociación Mexicana de Impartidores de Justicia reconoce al
Poder Judicial de Tamaulipas con el primer lugar por la excelencia en la
innovación; en tanto que la revista Information Week lo distinguió como los más
innovadores en el servicio público. La costumbre,
casi de manera estereotipada, por rutina pues, cuando se habla de la justicia
se le adjudica adjetivos como que es “ciega”, que es “vendida”, que es
“corrupta”, en fin, que está al servicio del mejor postor. Y es que, en la práctica,
las calificaciones negativas son más o tiene mayor difusión que las positivas; así
es como, en lo general, la imagen negativa, de corrupción, es la que prevalece
sobre el Poder Judicial. En cada uno de
los informes que rindió Alejandro sobre su responsabilidad en el Poder Judicial
siempre destaco los aspectos que tienen que ver con la corrupción; no oculto,
ni negó, acusaciones y de cómo, en respuesta, más de un juez, un actuario o un
secretario fue objeto de sanciones. La corrupción de los jueces siempre se da
por real, verdad, seguro. En descargo de
las acusaciones que, con cierta frecuencia recibe el Poder Judicial sobre la
corrupción de los jueces, tenemos que José Alfredo Jiménez Anaya en su papel de
directivo de la Confederación de Colegios y Asociaciones de Abogados, se anima
a establecer que la corrupción de los jueces es un mito: es el argumento, dice,
que utilizan los malos litigantes para justificarse ante sus clientes al perder
juicios y de esa manera exculpar su negligencia e incapacidad. Juan Velázquez,
es un abogado que en un foro televisivo, hace muchos años, dijo algo parecido a
Jiménez Anaya: que los ricos no compran la justicia, pero que al tener dinero
contratar a buenos abogados, que tienen experiencia, conocimientos y capacidad.
Así, entonces, la justicia no falla, los que fallan son los abogados que no
hacen bien su trabajo. Luego entonces, ser pobre es una desventaja ante un
problema judicial. “Me voy
satisfecho” dice Alejandro como despedida de su gestión en el Poder Judicial. Y
más satisfecho debe estar cuando las circunstancias lo colocan en primera línea
en relación con las elecciones locales del 7 de julio. Las apuestas están a la
orden del día, pues para unos será candidato a alcalde; para otros, a la
diputación local. Sea lo que sea, los análisis y los comentarios políticos, lo
ubican ya como el puntero para la elección de quien vaya a sustituir a Egidio
Torre Cantú. Como diría un
operador político: con Alejandro se cumplen los requisitos de las 3 c: carisma,
conocimientos y circunstancias. Y más cuando otros, con circunstancias, no han
sido capaces de despegar y construir, como bien dice, un capital político que
los impulse a estar en la mira del “fiel de la balanza”. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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