En el último día del año 2009, siempre es bueno hacer una reflexión acerca de lo que se ha podido llevar a cabo en doce meses; 365 ...
Por: Carlos Santamaría Ochoa31/12/2009 | Actualizada a las 05:28h
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En el último día del año 2009, siempre es
bueno hacer una reflexión acerca de lo que se ha podido llevar a cabo en doce
meses; 365 días de anhelos, problemas y satisfacciones, alegrías y triunfos,
aunque a veces calan más las cosas que nos pesan, siendo que debiéramos tener
una actitud positiva, como aquel que tropieza con la piedra y cae, lastimándose
y sangrante, pero contento porque ha aprendido a ver hacia adelante, pero sin
dejar de ver el lugar que va pisando. La evaluación de fin de año siempre resulta
interesante, por donde quiera que la veamos, y no podemos negar que algo bueno
nos deja cada descalabro, pero lo mejor que podemos hacer es no pensar en las
veces que hemos caído, sino en las que nos hemos levantado para vender cara una
derrota, o para, en una agresiva revancha, alcanzar el éxito, el triunfo que
todos estamos llamados a tener en nuestro poder. La fe tiene mucho que ver: quien piensa que
hay un factor divino en su camino y le ilumina para que tenga buena ruta, tiene
una parte considerablemente estructurada para alcanzar la felicidad. No se
compara, por ningún motivo, el pensar que Dios está ahí con nosotros, y que no
va a cargar nuestra maleta o a caminar nuestro camino; tampoco va a pagar
nuestras deudas o a resolver nuestros problemas, pero sí estará ahí, como un
gran estímulo para que nosotros saquemos la fuerza de nosotros mismos, y
entonces, alcanzar la meta deseada, con la seguridad que hemos sido iluminados
por esa divina luz que no nos levantó, sino que nos entregó la fe para tener
fuerza y hacerlo por nosotros mismos. En este día, es bueno dedicar unos minutos
a la reflexión y pensar en todo lo que hemos recibido, sea porque lo hemos
ganado o no, porque nos tocaba o cualquier otra razón, pero analizar el
merecimiento que tuvimos para lograrlo y pensar que este año 2010 viene con
mejores cosas para todos, pese a los grandes errores de un gobierno que ha
llevado al país, aunque la información diga lo contrario, a una situación
difícil donde los que trabajamos no entendemos mucho de macroeconomía, pero sí
del alza en el jamón o la papa, en la gasolina o la luz, y que nuestro salario
cada vez alcanza menos. Pese a estos gobiernos, tenemos que tener
una esperanza de que todo mejorará, y el caso de Tamaulipas es digno de llamar
la atención en cada uno de nosotros, los que realmente hemos tenido la oportunidad
de ver la manera en que ha crecido la entidad en los últimos cinco años y que
no ha sido obra de la casualidad, sino de una administración que nos ha
respondido, que hemos tenido aspectos por mejorar que se han logrado sacar
adelante, pero lo más importante, que seguimos siendo un estado importante en
el contexto nacional. La evaluación que debemos hacer, también,
en el ámbito personal, resulta fundamental porque es la base de todas las
demás: nosotros, como personas, estamos llamados a un estado, como dijeran
algunos filósofos: “de perfección”, entendiendo esta palabra como la unión de
todos los esfuerzos para lograr una existencia llena de armonía. Quien es feliz, así lo consideramos
siempre, podrá entregar felicidad; quien se ama a sí mismo puede entregar amor
a los que le rodean, y por el contrario, quien no tiene idea de estos
sentimientos nunca podrá entender cómo ser feliz al lado de alguien. Es una fecha, también, para hacer una lista
de propósitos. Seguramente quienes se dedican a la política han hecho su lista
para este 2010 en que habrá elecciones en Tamaulipas. Bien, esperemos que les
vaya bien y que lleguen los hombres que necesita la entidad para seguir
caminando hacia adelante. En cada uno de nosotros, tenemos que
considerar la lista de propósitos y anhelos para el año que viene dentro de una
realidad alcanzable. No sería justo, por ejemplo, pensar en
tener alas y llegar a la luna, pero sí en volar con los talentos existentes y
estar allá, disfrutar allá y compartir ese sentimiento. Muchas cosas tienen que ver con la
felicidad de cada quien, y todas son distintas de acuerdo al contexto en que
vivimos y pensamos. Hoy es un día que, seguramente estaremos
con la familia, los amigos y uno que otro compañero, pero definitivamente,
tenemos que aprender a buscar –y encontrar- la felicidad individual, ya que
quien la alcanza tiene la parte que corresponde a los demás compartir. Los deseos del columnista para quien tiene
oportunidad de compartir estos momentos son en el sentido de que esa inmensa
luz que llega de arriba e ilumina el camino del que escribe pueda iluminar el
camino de cada una de esas personas que tienen que ver con su existencia, y
para los que caminan cerca, que el resplandor también alcance la ruta que han
elegido para recorrer en esta vida. Que el 2010 sea venturoso, lleno de cosas
buenas para todos, y que el amor y la felicidad estén siempre presentes en la
vida de todos nosotros, sería la súplica que haríamos al Supremo Ser del
Universo, para que todos vivamos dentro de una mayor armonía. Gracias por su preferencia, esperamos
contar con su lectura a través de este espacio durante el año venidero 2010. Comentarios: santamariaochoa@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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