Por: Melitón Guevara Castillo03/01/2013 | Actualizada a las 18:24h
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El día 4 de enero
es un día muy especial para quienes, como tarea cotidiana, han abrazado la
tarea de informar y de contribuir a la formación de la opinión pública: los
periodistas festejan su día y para tal efecto, como año tras año, Dora de la
Cruz y demás correligionarias ya hacen las invitaciones correspondientes para
la misa. Dar gracias al creador, al Gran Arquitecto del Universo, ya se convirtió
en un ritual.
Y precisamente, en estos días, nos enteramos que Gilda Cavazos Litteras, la
Contralora Estatal, anuncia que tiene en la agenda realizar 60 auditorias; que
se harán a Secretarias como a organismos descentralizados como una estrategia
de prevención de aquellos delitos que, según la Ley, puede cometer un servidor público.
En el caso de recursos federales las auditorias se harán en coordinación con la
Auditoria Superior de la Federación.
Los periodistashacen su trabajo con una
materia prima que conocemos como información; obvio, de los hechos de la vida
cotidiana, de los procesos políticos, sociales, económicos, educativos,
culturales, etcétera, que tienen un fuerte impacto en la vida de la comunidad.
Gilda Cavazos trabaja con hechos e información que tiene que ver con la cosa pública,
con recursos públicos. Información que sirve para saber quiénes o quienes se
portaron mal: se sirven en lugar de servir.
El trabajo de la Contraloría, de todas y de todos los tiempos, siempre ha sido
cuestionado: que hacen mal su papel, que solapan pillerías, que cumplen una
función política de perseguir a enemigos. Pero, además, se les cuestiona:
¿pueden vigilar a quien los designo? Gilda hace su trabajo y las consecuencias
es que algunos servidores públicos son dados de baja y otros incluso hasta
consignados a la Procuraduría de Justicia Estatal.
Volvemos al punto de partida: los periodistas requieren información para hacer
su trabajo; Gilda, usa información para evaluar y tomar decisiones. Lo
significativo es que, en ambos casos, el papel de la información es importante;
y es más importante si esa información está disponible, tratada, para que la
ciudadanía conozca con objetividad, con veracidad, con transparencia pues, lo
que está sucediendo con el trabajo de sus gobernantes.
Los periodistas siempre, siempre, esgrimen la potestad de la libertad de
expresión; y los ciudadanos, debieran esgrimir, la potestad de tener acceso a
la informacióny que sea transparente.
Se hace transparente, sin duda, con el quehacer de los periodistas. Sin
embargo, para que todo vaya mejor, es pertinente que el servidor público adopte
el compromiso, la mística, de ser transparente, de no ocultar nada.
El valor de la información es incuestionable. Ayuda para interactuar, para
organizarnos, para establecer planes, hacer proyectos; pero sobre todo,
contribuye a la evaluación de la vida cotidiana, de la vida política, de la
vida pública, del quehacer gubernamental. El pueblo es el soberano; a él, los
periodistas, le hacen llegar con su trabajo cotidiano una visión de la
realidad; y los servidores públicos, como Gilda Cavazos, tienen el deber
ineludible de hacer posible el acceso, la transparencia y la difusión de la
información.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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