Cuerpos ardientes, sudorosos y húmedos se movían vertiginosamente, no dejaban pasar ni un segundo de placer...
Por: Rosa Elena González30/03/2010 | Actualizada a las 23:51h
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Cuerpos ardientes, sudorosos y húmedos se movían
vertiginosamente, no dejaban pasar ni un segundo de placer, se movían llenos de
deseo, llegaron a la cita para disfrutar de días desenfrenados, unos quisieron
hacerlo en grupos, otros en parejas, y unos cuantos más se unían solos a la
fiesta. El sol cubría aquellos cuerpos que parecían quererse
comer al mundo de un solo ocado, las olas se estrellaban en sus figuras, la
arena les exploraba en su ser, las bebidas embriagantes parecían apoderarse de
sus conciencias, de sus voluntades y eufóricos querían alcanzar el cielo con
las manos. Excitados querían estrujar hasta la esencia misma, unos
consientes, otros inconscientes pero todos deseaban los mismo, playa, sol,
arena, diversión y placer. Jóvenes muchos de ellos querían lograr el objetivo con el
ímpetu propio de la edad, y otros con el complemento del alcohol. El recorrido fue largo, los jóvenes poco a poco
imaginaban los días de desenfreno y acariciaban las noches de placer, sus
cuerpos vibraban a mil por segundo, sus manos se crispaban y sus mentes se
nublaban por la emoción. Imponente el mar parecía secretearse con el astro rey,
planeando las aventuras que programarían bajo la tenue luz de la luna en
las playas que parecían apacibles con sus tranquilas aguas en Miramar. Borrachos por la suave brisa y los candentes rayos del
sol, con sus labios con sabor a sal esperaban el momento entre diversión y
desesperación, pero como siempre hay un aliado, ése en el momento indicado se
apareció. Si, y vieron pasar la camioneta y no perdieron la
oportunidad para estar preparados y de paso saber como se hace de manera
segura, como se puede disfrutar la vida sin contratiempos ni preocupaciones
posteriores, con el menor riesgo posible. Como si se tratara de pasar un examen profesional, una
prueba de vida, o evitar un castigo familiar, rápidamente los jóvenes abordaron
la unidad, las ansias les invadían y tan solo pensar en el momento les consumía
en demasía. Pero grande fue su frustración y desilusión, no podían
concebir ninguna acción, aún y con precaución muchos se quedaban como novias de
rancho, solo que ellos desvestidos y muy alborotados, y es que en estos juegos
de la vida tuvieron sus contratiempos que se tornaron en sus enemigos, como, la
poca capacidad económica de las familias más el denso clima de rumores sobre la
inseguridad que les cayeron como helada invernal sobre todos los jovencitos. Las precauciones y necesidades de los padres no
permitieron salir a las mujercitas y este año muchas se quedaron en casa, y con
ello, se ahorraron más de 45 mil condones, así como lo lee, según las
autoridades de Salud, esa era la meta repartir en el playazo. Y aunque JAVIER VILLARREAL TERAN soñó ver todas las
habitaciones llenas y los comercios a su máxima capacidad y dando gritos de
felicidad después de la promoción turística, en esta ocasión pocos salieron al
reventón juvenil, ahora solo restará esperar los días Santos para ver el
comportamiento turístico, la bonanza económica y si las instancias de salud cumplen su cometido. Cierto, es demasiado el esfuerzo de VILLARREAL TERAN,
pero hoy, aunque él lo quiera, no podrá cumplir sus objetivos y de manera
sobrada como lo hizo todos los años anteriores… vida.diaria@hotmail.com
Es Licenciada en Relaciones Públicas. Ha colaborado con editoriales en El Mercurio. Fue jefa de Prensa en Ciudad Victoria y ocupó la jefatura del Departamento de Difusión y Comunicación Social de la Comapa.
Además ha colaborado en distintas campañas políticas.
Actualmente su columna Vida Diaria se publica en el Portal HOYTamaulipas y los periódicos La Verdad de Tamaulipas, Expreso, La Extra, La Voz de Tula, El Tiempo de Mante y Astronoticias
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