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por El Fisgón
El Concilio Vaticano II, la reunión ecuménica más importante del siglo XX para la iglesia Católica, que sirvió para renovar y replantear acciones y tareas, entre otras la liturgia, cumplió 50 años desde su celebración
México, (Notimex).- El Concilio
Vaticano II, la reunión ecuménica más importante del siglo XX para la iglesia
Católica, que sirvió para renovar y replantear acciones y tareas, entre otras
la liturgia, cumplió 50 años desde su celebración.
Ese concilio, convocado por el Papa Juan XXIII,
considerado progresista para su tiempo, y que inició hacia fines de 1962 para
ser concluido en 1965 por su sucesor, Pablo VI, reunió a más de dos mil obispos
quienes revisaron la relación de la iglesia con otras doctrinas y con sus
mismos creyentes, para actualizarla a las necesidades de su tiempo.
Hubo cambios en la liturgia, como oficiar la misa en el
idioma de los feligreses y no en latín, incluir música y cantos durante la
celebración, y que al oficiar el padre lo hiciera de frente a la comunidad.
Otras adecuaciones fueron abrir nuevos espacios a la
participación, incluidos los laicos, y comenzar sin miedo el diálogo con la
ciencia.
"Yo diría que no sólo ha sido de los más importantes
en los últimos siglos, sino en toda la historia, estamos en uno de los
concilios más importantes de toda la historia, por los temas que se trataron y
la reforma, las consecuencias, y doctrina que de ahí se tuvo.
"De tal manera que, podemos llamar, es uno de los
concilios de renovación de la iglesia para estar a la altura de los tiempos
actuales", afirmó tajante el doctor Mario Flores, rector de la Universidad
Pontificia de México.
El Prior Provincial de los Dominicos en México, Gonzalo
Ituarte, reconoce la visión del Papa Juan XXIII por dar nuevos aires a la
Iglesia Católica y al catolicismo, con su convocatoria al Concilio Vaticano II.
La idea de reunir a todos los obispos del mundo generó un
gran escándalo, además de la resistencia por parte de algunos sectores
conservadores dentro del mismo Vaticano.
"Cuando él llama a los cardenales para decirles esta
idea, es un desconcierto, una oposición total.
"Usted no puede convocar un Concilio, es una locura
reunir a todos los obispos del mundo, en aquel momento eran dos mil 500 obispos
aproximadamente, y es un trabajo colosal", recordó el padre Hugo Valdemar,
vocero de la Arquidiócesis de México.
Pero la firmeza del entonces pontífice no se doblegó por
la oposición que enfrentaba. En 1962 el propio Papa presidió la primera de
cuatro sesiones del Concilio Vaticano II, para un año más tarde fallecer.
Las siguientes sesiones fueron convocadas y presididas
por su sucesor, el Papa Pablo VI, hasta su clausura en 1965.
Otros cambios, incorporados a partir del Concilio
Vaticano II fueron la actualización de las leyes canónicas, se retiraron las
excomuniones a los ortodoxos y se abrió la vida de la Iglesia activa a los
laicos para predicar la palabra de Dios, tarea que sólo era permitida que
realizaran los sacerdotes o misioneros.
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