Desde el jueves por la tarde un viento helado dejó paralizados a muchos tamaulipecos, en sus cielos se asomaban oscuros nubarrones y veían...
Por: Rosa Elena González09/01/2010 | Actualizada a las 01:36h
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Desde el jueves
por la tarde un viento helado dejó paralizados a muchos tamaulipecos, en sus
cielos se asomaban oscuros nubarrones y veían venir los malos tiempos, en un
lugar de la mancha un mal presagio asalto el pensamiento y al imaginarse el
desenlace de lo que venía un escalofrío recorrió sus espaldas, era tal la
frialdad que les congeló hasta el alma y les nublo el pensamiento.
Los pronósticos
no eran nada benévolos, ni siquiera para los amantes que días antes se juraban
amor eterno, cumplir con su palabra y llegar a la entrega total, esos que
apenas unas horas antes morían de deseo y se consumían en la hoguera de sus
pasiones se daban cuenta que estos no eran sus tiempos, que no serian amados y
que tendrán que esperar otras primaveras.
Mientras
tanto… en todos los medios de comunicación incitaban a la comunidad a
resguardarse y buscar cobijo y abrigo para protegerse del frente frio invernal que
azotaría a la entidad, se mencionaba donde podrían albergarse, donde tendrían
un espacio calientito, y los encargados de protección civil recorrerían cada
lugar para apoyar a quien necesitara de auxilio.
Pero los
personajes en mención no eran para esos albergues, lo único que les da cobijo
es el presupuesto, la nómina, y muchos que sentían como el calor invadía sus
cuerpos sufrían el cambio intempestivo de temperatura que los aniquilaba, y la
sensación térmica que vivían eran de menos 10 bajo cero, solo escuchaban su
ruido y su voz interna reclamando no haberse preparado y estar cerquita siempre
de quien les brindara el calor suficiente para evitar la situación que se
estaba viviendo.
Esos que nunca
escucharon los noticieros que les recomendaban resguardarse del intenso frio,
ellos, ya estaban más atentos en saber si al día siguiente las cosas podrían
cambiar, si tendrían otra oportunidad para hacer todo lo necesario y estar
preparado para afrontar las tempestades y el astro rey les pudiera brindar un
rayito de luz, una mirada, o algo que les proporcionara un poco de calorcito
para no morir de hipotermia o ya de plano se les dijera si era necesario
aguantar callados y sacar fuerzas para afrontar y soportar la helada brisa de
reclamos que se estrellarían en sus rostros de parte de sus aliados y amigos
que seguramente debido al mal tiempo emigrarían como las aves en busca de otros
veranos.
El caso es que
muchos sentían como la soledad estaba a punto de llegar, y la sentían más fría
que la mujer aquella que juro lealtad y que defendería su amor aunque fuera en
la distancia, pero que desde que se entero que posiblemente el invierno seria
más cruel que ninguno para ella, sintió que se le congelaba el corazón y casi
perdió la razón, no encontraba nada que le calentara su desesperado deseo y
enfurecida comenzó a moverse frenéticamente tratando de encontrar cobijo bajo
el manto de otro acalorado soñador.
Entonces dieron
inicio sus gritos desesperados para desprestigiar y hasta maldecir a quien le
brindo su mano, y como todas las que
venden su amor al mejor postor, ahora se sentía abaratada y por ello se quejaba
con otros, no cesaba en su loco afán de ser escuchada, juran los que la vieron
que moría de rabia, sus ojos lanzaban chispas, con el rostro descompuesto y su
boca expulsaba serpientes y tepocatas.
Hay quienes dicen
que una mujer fría, con el corazón y el sentimiento congelado, no se estremece
con cualquier cambio de temperatura y es capaz de vender su alma al diablo para
estar en el fuego ardiente de su pasión y terminar extasiada al llegar a la
cima de su deseo.
Pero hasta la
mujer más calculadora después de sentir un víbrate corazón y la voz que la
transporto al cielo, la tranquilidad suele regresar al espíritu pues ella sabe que después de las
tempestades y el más crudo invierno sale el sol, aparece el arcoíris y al final
el tesoro que le aguarda.
vida.diaria@hotmail.com
Es Licenciada en Relaciones Públicas. Ha colaborado con editoriales en El Mercurio. Fue jefa de Prensa en Ciudad Victoria y ocupó la jefatura del Departamento de Difusión y Comunicación Social de la Comapa.
Además ha colaborado en distintas campañas políticas.
Actualmente su columna Vida Diaria se publica en el Portal HOYTamaulipas y los periódicos La Verdad de Tamaulipas, Expreso, La Extra, La Voz de Tula, El Tiempo de Mante y Astronoticias
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