Por: Melitón Guevara Castillo21/12/2012 | Actualizada a las 16:43h
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Si hacemos un recuento de las criticas, o los asegunes, de los gobiernos
panistas de Vicente Fox como el de Felipe Calderón, la constante es solo una:
que no fueron capaces de hacer política; y es que, buena parte de sus
conflictos, se forjaron o nacieron en la medida que no había dialogo,
negociación o acuerdo con las distintas fuerzas políticas. Esto nos lleva,
invariablemente, a la consideración de ¿Qué es la política?
Hay muchas definiciones pero quizá la más apropiada es aquella que empieza
estableciendo que su eje central son los asuntos del Estado y que concluye con
la aseveración de que significa tomar decisiones que implican acuerdos o
establecer puntos de acuerdo de tal suerte que, al momento de que se resuelva
un problema, las consecuencias negativas sean las menos.
Es bueno recordar lo anterior por lo que está sucediendo con la reforma
educativa: el Estado, lo ha reiterado, pretende recobrar la “rectoría” de la educación, de la cual se apropio el
Sindicato como si fuera una “conquista”. Así, los hechos son evidentes: el
Congreso Federal ya aprobó una reforma educativa y el Sindicato, es decir, Elba
Esther Gordillo, ha dicho que no van con ella, que lesiona los intereses de los
maestros.
La pregunta de los 64 mil pesos, como diría don Pedro, es ¿habrá enfrentamiento
político, incluso violento, del sindicato y el Estado?, porque ya Elba Esther
Gordillo anuncio movilizaciones y hasta una lucha legal-constitucional en
contra de la reforma educativa. Y es que, en los días que lleva el gobierno de
Enrique Peña Nieto, ha mostrado capacidad de diálogo y ha logrado acuerdos con
las distintas fuerzas políticas. ¿Sera igual con el Sindicato Magisterial?
La presión-negociación tiene una intensidad, un ritmo y un límite. Carlos
Salinas de Gortari no dio oportunidad a Joaquín Hernández Galicia de presionar,
menos de negociar; Peña Nieto, con Elba Esther, esta con otra actitud, las
cartas son abiertas y le está dando a la líder magisterial la oportunidad de
jugar, de pelear, pero ahí es donde entra la inteligencia de uno y otro,
precisamente para saber hasta dónde estirar y en qué momento tomar acuerdos.
La ventaja, quizá, de Enrique Peña Nieto son dos: a) La imagen negativa, de
corrupción y mas corrupción de Elba Esther Gordillo, así todo lo que haga en su
contra, la sociedad lo ve bien; y, b) la reforma, si bien es cierto que la
propone Peña Nieto, la cobijan prácticamente todas las fuerzas políticas; así
que, la negociación de Elba tendría que ser con todos…Peña puso el escenario y
lo configuraron el PAN y el PRD.
Para unos analistas no hay tal guerra ni confrontación Peña vs Gordillo. Si
este fuera el caso, hay perversidad, manipulación y todo un juego político. En
caso de que si haya confrontación, el Estado –séase Peña Nieto-, ya estableció
el propósito: recuperar la rectoría de la educación; y Elba Esther tiene dos
caminos: luchar e incluso romper el orden establecido, donde sabe que las lleva
de perder, que se acuerde de La Quina y de su propio mentor, Carlos Jongitud
Barrios; o negociar, acordar y convertirse, por ese efecto, en la lideresa de
la educación, incluso arrebatarle al gobierno la estafeta, asumiendo como
propia la reforma con las reformas que logre negociar. ¿El desenlace es
imprevisto?
Amable lector: con motivo de las fiestas navideñas, esta columna es la última
de este año, nos vemos en el 2013, a partir 1 de enero. ¡Feliz Navidad y
Prospero Año Nuevo!
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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