México, (Notimex).- El experimento
holandés en Guadalajara a cargo de Johan Cruyff no pasó la prueba en el primer
torneo en el que fue implementado, pues aunque el equipo regresó a disputar una
liguilla, su pobreza futbolística y la forma en que Toluca los dejó fuera
confirmaron las dudas al respecto.
Las ilusiones en el inicio de 2012 eran muchas, pues
luego de haber finalizado como líder general del Apertura 2011 se pensó que
esta inercia se mantendría; sin embargo, la historia fue completamente
diferente, pues esa decisión de mantener para el Clausura 2012 a Fernando
Quirarte en el banquillo, cuando ya había demostrado su incapacidad, resultó
costosa en todos los sentidos.
Pues luego de las derrotas en los primeros tres duelos,
el cese era inevitable, pero la cadena de malas decisiones no terminó ahí, pues
en su lugar fue nombrado Ignacio Ambriz, quien no pudo con el paquete y también
fue despedido a dos fechas del final, dejando a un equipo sin posibilidades de
calificar.
Todo esto generó que se hablara de un proyecto que
innovaría no sólo a Chivas, sino también el futbol mexicano, y a mediados de
año se anunció que el holandés Johan Cruyff sería el asesor deportivo de
Guadalajara.
Desde que esto se dio a conocer surgió un gran
escepticismo al respecto, sobre todo porque para el Apertura 2012 se nombró a
un técnico cuyo único cartel para llegar a México fue dirigir al desconocido
Melbourne Heart, de Australia.
En realidad, el holandés John Van't Schip nunca pudo
hacer funcionar a este equipo de manera colectiva, sólo chispazos en algunos
partidos, los cuales no fueron suficientes para intentar un proyecto que parece
destinado al fracaso.
Además del aspecto cancha, también fue duramente
criticado que Cruyff sólo haya visitado en dos ocasiones al equipo y se
mantenga muy lejos del proyecto del que, supuestamente es el creador y máximo
responsable.
La forma de trabajar el aspecto físico también generó
comentarios negativos, pues fueron muchos los jugadores que sufrieron lesiones
musculares, lo cual de manera obvia también afectó en lo que pretendió imponer,
algo que al final, nunca sucedió.
Una muestra de la pobreza de este proyecto fue que previo
al "clásico nacional" ante América fueron separados del plantel gente
como Michel Vázquez y Julio Nava, quienes habían tenido nula participación, y
la decisión se justificó con el argumento de que no tenían una actitud positiva
para el trabajo y que sus cualidades no eran lo que el estratega quería.
Sobre los refuerzos, sólo Rafael Márquez cumplió de
manera aceptable al ser su hombre gol, mientras que el mediocampista Luis Pérez
quedó lejos de ser un líder y referente en el medio campo, aunado a que sufrió
muchas lesiones que le hicieron perderse varios partidos.
La molestia de la afición por la mediocridad de su
escuadra fue más que evidente al mantener muy pobres entradas en el nuevo
estadio de Chivas, el cual ni siquiera en la "ida" de cuartos de
final pudo presumir de una asistencia aceptable.
La frustración por este nuevo fracaso no fue algo
exclusivo de los seguidores del "Rebaño Sagrado", pues también
alcanzó a su dueño y presidente, Jorge Vergara, quien molesto por los reclamos
tras la derrota frente a los "Diablos Rojos" en la fase de liguilla,
no dudó en encarar a un aficionado de su equipo.
Pese a que se cansó de asegurar que estaba comprometido
por completo con este proyecto, la directiva de Chivas anunció de manera
intempestiva que la relación con el subcampeón del mundo llegaba a su fin, pero
que Van't Schip se mantenía al frente, en busca de recuperar ese prestigio, que
según la perspectiva de Cruyff, ya no tiene el equipo más popular de México.