Por: Alberto Guerra Salazar20/12/2012 | Actualizada a las 22:25h
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La
reforma a la educación aprobada en la cámara de diputados implica la caída del
imperio sindical de Elba Esther Gordillo Morales aunque no pueda presumirse,
como en el caso de Joaquín Hernández Galicia, La Quina, que esa era la intención
original del gobierno federal. Es
inminente que la profesora Gordillo pierda el control del sindicato por una
sencilla razón: no se le puede ganar una batalla (política) al gobierno. Aún en
el remoto caso de que ella tuviera una amplia base social que la respaldara, el
aparato gubernamental cuenta con recursos, operadores e imaginación para
coptar, desestabilizar, dividir, cizañar y hacerla dejar sola. Así
ocurrió cuando el quinazo en el arranque del sexenio salinista. Los asesores de
Los Pinos de la época se prepararon para sofocar dos posibles escenarios: una
insurrección de los trabajadores sindicalizados en las refinerías y otras
instalaciones de PEMEX que podría incluir hasta sabotajes, y una reacción
furiosa de otros gremios en solidaridad con Hernández Galicia. Destronado
La Quina, el gobierno de Salinas de Gortari impuso como sucesor en el STPRM a
Sebastián Guzmán Cabrera y mediatizó a la CTM al conseguir que Fidel Velázquez
se deslindara de la agresión y dejara solo al sindicato petrolero. Es
una historia de relevo forzado que se repetirá en el SNTE y no será la primera
vez que ocurra porque la misma Elba Esther fue pieza importante cuando se
prestó a que el gobierno la impusiera, en 1989, en sustitución de Carlos
Jonguitud Barrios. Cuando
Salinas echó a La Quina del STPRM fue en venganza política porque el petrolero
estaba muy crecido encaramado en una extraordinaria fortaleza económica
alimentada desde PEMEX (obtenía el sindicato como prebenda el 2 por ciento del
monto por cada contrato de obra celebrado por la empresa, un ingreso fabuloso);
se había convertido en un estorbo para Miguel de la Madrid Hurtado y en un
insolente desafío para Salinas, Presidente entrante. Ahora
no. Elba Esther será echada a un lado de manera inercial porque no se acomoda a
la modernidad del sistema educativa pues no es ella propiamente a la que el
gobierno busca suprimir como figura política. La
reforma educativa obliga a los profesores a someterse a una evaluación para
ingresar y permanecer en el sistema educativo. Esto rompe la espina dorsal del
poderío de Elba Esther acostumbrada a repartir a discreción y a capricho
plazas, posiciones sindicales, cargos púbicos, canonjías y otros privilegios. La
reforma aprobada contempla la obligatoriedad gubernamental de respetar los
derechos de los trabajadores de la educación. Este“candado” desarma y deja sin
banderas a la presidenta vitalicia del SNTE pues no tiene causa qué defender. El
Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, dice la nueva ley que
tendrá qué ser convalidada por los Congresos locales, será autónomo e integrado
por representantes de los sectores interesados. No
será un apéndice del sindicato, ese es el mensaje. Sin
embargo, no podrá quejarse Elba Esther Gordillo. Rematará una carrera política
y sindical en plenitud de facultades físicas, mentales y económicas, pero
además, sin amagos de parar en la cárcel ni de explicar el destino de
inimaginables recursos públicos puestos en sus manitas. Inventó
la dama una Alianza por la Calidad de la Educación y con ese pretexto obtuvo
dinero del erario y sin embargo, los niños y los jóvenes mexicanos siguen
padeciendo una pasmosa pobreza educativa. Ella
ya está en pie de guerra pues públicamente rechaza la reforma aunque no tuvo
tiempo de inventar un buen pretexto pues recurrió a un viejo garlito que le dio
resultado en el pasado: que el gobierno pretende privatizar la educación. El
senado recibió desde ayer la minuta remitida por la cámara de diputados y la
envió a comisiones para su estudio. Adicionalmente,
ahora podrán los profesores refundar su sindicato, darse un liderazgo
democrático y recuperar su antiguo papel de líderes sociales desprovistos de
apetitos personales, ajenos a los reflectores e inmunes a la tentación del
poder político. Y
sigue en la lista Carlos Romero Deschamps, otro espécimen de la corrupción
sindical. Por
cierto, los dos diputados locales del sindicato petrolero desprestigian al PRI
con sus actitudes, desplantes y pretensiones, pues se creen intocables y dignos
de merecer cualquier otra distinción. Esdras
Romero Vega, de la sección 1 de Ciudad Madero, quiere ser candidato a
presidente municipal no obstante su gris desempeño legislativo pero además, sin
tener acreditada capacidad, aptitud, vocación de servicio, preparación. Al
contrario, como dirigente sindical ha demostrado un absoluto desprecio para la
ciudad donde vive pues no obstante que compañeros suyos han conseguido
encabezar al cabildo sólo por ser petroleros, como Sergio Posadas Lara, la
mantienen en el abandono, sucia, atrasada. Una
revelación del gobierno municipal de Ciudad Madero ha escandalizado a los
grupos sociales y políticos porteños y de Ciudad Victoria, pues puso al
descubierto que la sección 1 del sindicato petrolero debe a la tesorería cuatro
millones de pesos por concepto de impuesto predial. Inmuebles
propiedad del sindicato petrolero acusan un rezago en el cumplimiento de este
tributo municipal, porque los dirigentes se sienten dueños de la ciudad y sin
obligación de pagar impuestos como el resto de los ciudadanos. En
Reynosa, Moisés Balderas Castillo mangonea a la Sección 36 del STPRM pero
apoyándose en la violencia que ejercen sus pistoleros, como quedó demostrado en
su más reciente asamblea donde se hizo elegir como secretario general
impidiendo el acceso al edificio de sus competidores. Este
sindicalismo chicharronero mancha la imagen del PRI cuando le imponen desde muy
arriba la postulación de este tipo de personajes siniestros como sus candidatos
a cargos de elección popular. Ayer
hicimos viaje relámpago Ciudad Victoria-Reynosa-Matamoros y constatamos que se
reforzó la vigilancia carretera, no tanto como lo presumen las autoridades
federales, pero se sienten seguros los conductores. Sobre
todo porque es intenso el tráfico de vehículos y eso da una sensación de
confianza. Supimos
en Matamoros que los amigos del diputado local Daniel Sampayo Sánchez presumen
que encabeza la encuesta de popularidad pero sus detractores, que no son pocos,
hacen una comparación que lo pone en su lugar: Humberto
Martínez de la Cruz, El Bozo, también era ocurrente, simpático, cómico,
chistoso, caía bien y sin embargo fue un fiasco como diputado federal. Moraleja
tricolor: no postules al más popular, sino al más calificado. Sampayo
es un muchacho inmaduro que no ha tenido siquiera la oportunidad de probarse en
el mundo de los negocios pues todavía está anclado a la economía familiar. En
cambio, Pepe Elías Leal, de Reynosa, eficiente como servidor púbico, exitoso
como empresario, ofrecerá hoy un almuerzo a sus amigos de la prensa en el
restaurante de su propiedad, Los Naranjos. Correo
electrónico: albertoguerra65@hotmail.com
Alberto Guerra Salazar, autor de la columna Crónicas Políticas, colabora en diversos medios de comunicación en el Estado.
Además es propietario de la Agencia de Noticias ASI
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