Desde que tenemos memoria, los empresarios hoteleros de la localidad han sido constantes en sus demandas...
Por: Carlos Santamaría Ochoa29/03/2010 | Actualizada a las 18:13h
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Desde que tenemos memoria, los empresarios hoteleros de
la localidad han sido constantes en sus demandas de atención y promoción:
siempre se han quejado de que trabajan con pérdidas, que la actividad ya no es
lucrativa y que es difícil subsistir. Recordamos estas declaraciones allá por
el año de 1980, y es fecha en que los mismos empresarios existen, subsisten, y
no solamente eso, sino que han incrementado su patrimonio. Victoria hace tres décadas contaba con un buen número de
hoteles; recordamos que en la plaza Hidalgo existían tres de “buen tamaño”,
siendo de diferente calidad, es decir, había el de los que gustaban de invertir
poco en su descanso inclusive sacrificando el indispensable aire acondicionado,
así como los que gastaban un poquitín más, y los que por lo general venían
patrocinados, ya sea por alguna institución oficial o privada, como alguna
académica. Los informes de los rectores en la Universidad Autónoma
de Tamaulipas significaban hotel lleno, así como una serie de eventos que no
faltaban. Hoy en día, sigue la misma tónica: quejas contra eventos,
y cuando hay temporadas que no son muy alentadoras, entonces venían las
declaraciones del eterno dirigente hotelero: “no hay capacidad para enfrentar
esta crisis, trabajamos en números rojos, no podemos mantenernos”. Sin embargo, estos empresarios tenían uno o dos hoteles;
hoy tienen cuatro o cinco, es decir, han accedido a los generosos programas
oficiales de créditos para crecer, y también han accedido a las franquicias
internacionales que están abarrotando la nación y se apoderan de todos los
hoteles. De esta forma, en
Victoria tenemos Holiday Inn, Hampton Inn, Ramada Inn y todas esas cadenas que
estábamos acostumbrados a ver únicamente en el extranjero o las ciudades
realmente grandes como el Distrito Federal, Monterrey o Guadalajara. Hoy, la mayoría de los hoteleros están “afiliados” a esas
cadenas que nos permiten, por una parte, tener acceso a hoteles de calidad,
dado que las mismas se preocupan por ofrecer estándares de calidad suficientes
como para garantizar una estadía confortable, y por otra parte, a los
hoteleros, seguramente les representará un ingreso seguro, promoción y demás,
independientemente del impuesto que se cobra por promoción turística que
invierten en forma prácticamente unilateral para algunos cuantos, y que
significa promoción gratis, pagada por los inquilinos. Están acostumbrados los empresarios hoteleros a exigir al
gobierno que les de promoción turística y demás, es decir, invierten en su
hotel y quieren que la autoridad les lleve clientes, les pague y demás. No
sucede lo mismo con otros empresarios en el país, quienes realmente hacen su
lucha propia. Hace unos cuantos días, don Antonio Carcur volvió a
quejarse de la situación y más porque en Semana Santa la capital de Tamaulipas
prácticamente se queda sola, porque geográficamente no tenemos los atractivos
turísticos que, por ejemplo, Tampico o Matamoros, que Reynosa o la región de El
Cielo, por citar solamente algunas. Dice don Antonio que habrá crisis, que porque la mayoría
de sus clientes son gente que viene a alguna dependencia a atender asuntos, y
se olvidó mencionar también que el gobierno mismo paga millones de pesos en
hospedaje cuando se decide a fomentar deporte, cultura y demás, trayendo a la
ciudad eventos de todo tipo que implican ocupación de camas en forma
indistinta. Igual vienen los juegos del CBTIS o de las Normales que
de Bachilleres, o un evento universitario al mismo tiempo que el encuentro de
titulares de turismo, ganadería u otro rubro, es decir, el gobierno tiene una
participación muy importante en las cuentas bancarias de TODOS los hoteleros
victorenses. Y en esos tiempos, nadie se acuerda de “papá gobierno”.
Nadie dice nada porque se fomenta la ocupación, y cuando vienen las vacaciones,
como la Semana Santa, y que la mayoría de la gente sale a destinos playeros o
de plano, no nos visitan porque a fuerza de ser sinceros, Victoria es una
ciudad maravillosa pero con poco atractivo turístico, es cuando los dueños de
hoteles se quejan del gobierno. Sería interesante que, cuando las autoridades traen
eventos regionales, estatales o nacionales, los señores que ganan con el
hospedaje participaran con algún porcentaje de ganancias para el gobierno, en
reciprocidad, para poder exigir entonces, cuando hay baja ocupación, que se
hagan más cosas por fomentar la visita a nuestra localidad. La actividad turística es noble: mucha pero mucha gente
gana dinero con ella: prestadores de servicios, hoteleros, restauranteros,
vendedores de recuerdos, abarroteros, médicos y demás. Todos ganan, entonces, sería muy interesante que todas
esas personas hicieran lo posible por no matar a la gallina de los huevos de
oro y pusieran de su parte para promocionar a nuestra ciudad. Ya que todos ganamos, pues todos promovamos, todos
fomentemos y todos cuidemos el destino turístico, para que, guardadas las
proporciones, todos nos beneficiemos. En Tampico, por ejemplo, todos ganan, pero todos fomentan
y participan. Podríamos decirles que nos digan cómo hacerlo para imitar lo
bueno. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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