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Sección: Nacional / El Mundo
Ramsés III, último gran faraón de Egipto murió degollado
La tecnología forense sugiere que Ramsés III, venerado como un Dios, encontró la muerte a manos de un asesino, o asesinos, que habrían sido enviados por su conspiradora esposa y su ambicioso hijo, reportó este martes el diario Egypt Independent
18/12/2012 | Actualizada a las 13:55h
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Madrid, (Notimex).- Un asesino cortó la
garganta del último gran faraón de Egipto en el clímax de una batalla de
sucesión, de acuerdo con un estudio forense sobre la muerte de Ramsés III hace
tres mil años.
Un grupo de científicos, encabezados por el ex titular
del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, Zahi Hawass, parecen haber
aclarado el misterio -en forma de tragedia y conspiración- en torno al deceso
de Ramsés III, quien gobernó por más de tres décadas.
La tecnología forense sugiere que Ramsés III, venerado
como un Dios, encontró la muerte a manos de un asesino, o asesinos, que habrían
sido enviados por su conspiradora esposa y su ambicioso hijo, reportó este
martes el diario Egypt Independent.
Imágenes por tomografía computarizada (CT) de la momia de
Ramsés III muestran una herida profunda en la garganta, justo debajo de la
laringe, que cortó la traquea y las arterias principales, una lesión de siete
centímetros de largo que llegó casi a la columna vertebral.
Al final de su reinado, Ramsés III designó a Ramsés -hijo
que tuvo con su primera esposa- como su sucesor, pero su segunda mujer, llamada
Tiy, molesta organizó una conspiración para que su vástago Pentaouret
ascendiera al trono.
Según las referencias históricas, los conspiradores, que
incluyen a oficiales y soldados, habían planeado actuar contra Ramsés III
durante la celebración de la Fiesta del Valle en Medinet Habou, utilizando
figuras mágicas, pero fracasaron y fueron llevados ante un tribunal.
La mayoría de los conspiradores fueron ejecutados y a
sólo siete de ellos, incluido Pentaouret, se les autorizó suicidarse.
Sin embargo, en las actas del juicio -elaboradas sobre
papiro- no se menciona el destino de Ramsés III, ni si el proceso fue
completado después de su muerte.
Egiptólogos han propuesto tres hipótesis: el intento de
asesinato de Ramsés III tuvo éxito pero el resto del golpe de Estado fracasó;
el complot fue frustrado y el faraón murió de causas naturales; o murió de las
heridas infligidas durante la conspiración.
El estudio halló, oculta bajo gruesas tiras de lino, una
lesión profunda probablemente realizada con una cuchilla muy afilada, que llegó
casi a las vértebras cervicales, cortando todos los tejidos de la superficie
anterior del cuello, la tráquea y las arterias.
Como los embalsamadores nunca hacían incisiones en esa
área del cuerpo, la lesión no puede ser post-mortem, apuntaron los
investigadores, que además detectaron en las imágenes un pequeño objeto de 15
milímetros de diámetro insertado en la herida.
Al parecer, este objeto es un pequeño amuleto, conocido
como Ojo de Horus, que los embalsamadores dejaban en las incisiones para
"limpiar" las entrañas del cuerpo, una manera de curación para la
otra vida.
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