Por: Melitón Guevara Castillo17/12/2012 | Actualizada a las 17:52h
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Cuando estudie la Preparatoria, a principios de los setentas, la
ideología era parte significativa en los planes de estudio, prácticamente de
todos los niveles. Recuerdo como el Presidente Echeverría, que fue Secretario
de gobernación con Gustavo Díaz Ordaz y que opero en los hechos de la Noche de
Tlatelolco, se pronuncio por un “cambio de estructuras mentales”.
Fue algo que inundo todo: en la escuela, en toda asignatura que fuera de
ciencias sociales y con más razón de ciencia política, los autores de los
libros de texto tenían una marcada tendencia ideológica: el marxismo. Textos de
Carlos Marx, Federico Engel, Nicos Poulantzas, Ralp Miliband…bueno, hasta Rius
se contagio, que escribió el “Marx para principiantes”.
Eran tiempos en que la política era de izquierda o de derecha. Los comunistas
eran de izquierda, los panistas de la derecha y los del PRI, eran del centro
(unos del centro-derecha, propanistas; otros, centro-izquierda, haciéndole
señas y dando apoyo a los comunistas). La ideología servía, en todo caso, para
ubicar en términos políticos y en pensamiento a los políticos.
Todo ha cambiado. “El bulto” es una película cuyo protagonista fue víctima de
la represión y estuvo en coma, luego de muchos años recupera la salud, para
percatarse de que el mundo ha cambiado; ya no encuentra, en la posición de critico,
de rebelde, de izquierdista, a quienes fueron sus correligionarios: porque, ya
para entonces, habían sido cooptados por el gobierno, eran parte del gobierno
mismo.
Ese descubrimiento de lo que sucede con la ideología de los individuos ya lo
encontraron los lideres panistas. Gustavo Madero, líder nacional, anuncio que
el 14 de diciembre termino el refrendo de la militancia panista y fue duro: que
más de la mitad no refrendo su militancia y, como justificación, explica que
muchos de ellos llegaron con el alcalde, con el gobernador o con el Presidente,
se afiliaron por una “chambita”.
Lo mismo sucedió en Victoria, la capital tamaulipeca. Eduardo Fuentes
Hernández, en su condición de delegado municipal en la capital, ya puntualizo
que el padrón de 754 miembros activos quedo en 293, que fueron los refrendaron
su militancia panista. Como diría Gustavo Madero, se quedan los panistas de
convicción, los maduros y que son fieles a sus principios y doctrina.
Por cierto, hablando de panistas, resulta que por fin en Victoria tienen líder:
Javier Mota. Lo deseable es que Mota sea líder y lo dejen ser, recuerden como a
partir de Lina Santillan los pleitos internos hicieron que los blanquizaules
dejaran de pintar en la capital… a pesar de que, lo demostraron, tienen ya
bastante voto duro, que no fueron capaces de capitalizar.
Vistos los hechos solo se puede llegar a una conclusión: la ideología, hoy en
día, no nos sirve para identificar a un ciudadano o a un político por sus
ideas; si sirve, a los ciudadanos o a los políticos asignarse una (con la
militancia en un partido) para obtener –según el dicho de Gustavo Madero-, para
conseguir una chambita. No sorprende, luego entonces, que haya políticos que
cambien de partido político en cada elección, con tal de tener una candidatura.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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