Cuando las relaciones te llevan a la gloria…
México es un país bendecido con una gran biodiversidad, historia viva y una hospitalidad única, con gente trabajadora, de buen humor, solidaria y emprendedora.
El dinamismo económico y el espíritu emprendedor de su gente caracterizan a muchas de sus regiones, lo que permite que las personas encuentren oportunidades para progresar y mejorar su calidad de vida.
El país es tan bondadoso que, en ocasiones, ofrece las condiciones suficientes para que algunas personas alcancen el éxito económico y laboral en poco tiempo. Solo basta tener suerte, estar en el lugar o entorno correcto y contar con las relaciones personales adecuadas.
Este fenómeno ha estado presente a lo largo de los años, pues el capital social influye de manera directa en la movilidad laboral.
Los lazos sociales y las redes de relaciones pueden facilitar o frenar el avance profesional de una persona.
Las conexiones personales permiten acceder a oportunidades y abrir puertas rápidamente. En ocasiones, el capital, la preparación académica, la experiencia laboral y las capacidades profesionales pasan a segundo término, porque, como dice el conocido refrán: “No es lo que sabes, sino a quién conoces”.
El nepotismo, el amiguismo y el tráfico de influencias, prácticas asociadas popularmente con las llamadas “palancas” o los “cuates”, son fenómenos que persisten en distintos ámbitos del país.
En diversos sectores productivos y estratégicos estos factores están presentes, permitiendo que personas sin la preparación necesaria ocupen puestos de gran responsabilidad, mientras el verdadero esfuerzo recae sobre quienes trabajan en silencio.
Es una triste realidad para aquellos ciudadanos que carecen de relaciones personales importantes, pero resulta benéfica para quienes cuentan con las llamadas “palancas”.
Las habilidades políticas y la cercanía con figuras de autoridad suelen tener, en muchas ocasiones, mayor peso que las capacidades laborales y profesionales, lo que influye con frecuencia en los nombramientos de mandos superiores, medios y en cargos de elección popular.
La lealtad, el influyentismo, el nepotismo y el favoritismo han estado durante años por encima de los resultados y del talento real.
Los ciudadanos más calificados quedan, en muchas ocasiones, excluidos de cargos y encomiendas importantes, simplemente por no pertenecer a determinados círculos de poder o sociales, o por carecer de las relaciones personales adecuadas.
Existe una gran brecha entre el discurso y los lineamientos de diversos organismos, que establecen la necesidad de priorizar el mérito y la capacidad en el servicio público, y lo que ocurre en la práctica.
La distancia entre el diseño normativo, es decir, lo que los manuales y reglamentos establecen que debe hacerse, y la captura política o burocrática, que refleja lo que realmente sucede, continúa siendo un problema que afecta la correcta operación administrativa.
En muchos gobiernos, los puestos públicos siguen siendo vistos como una “moneda de cambio” para pagar favores de campaña, asegurar lealtades incondicionales o colocar a operadores políticos, en lugar de seleccionar perfiles preparados e idóneos para desempeñar las responsabilidades correspondientes.
El ciudadano percibe que para ingresar o ascender en la administración pública necesita contar con relaciones o conexiones políticas, las conocidas “palancas” o el amiguismo, y no necesariamente con preparación y experiencia, lo que termina por restar legitimidad al servicio público.
La percepción de que todo se mueve por influencias está muy marcada en distintas regiones del país, situación que daña la credibilidad de diversas empresas y del propio Estado.
Cuando los méritos profesionales se postergan en favor de las lealtades personales o políticas, se debilita la confianza en las instituciones y se afecta la eficiencia y calidad de los servicios esenciales.
El amiguismo, el nepotismo, el favoritismo, el influyentismo y la asignación de responsabilidades a personas que carecen de los conocimientos técnicos o profesionales necesarios para desempeñar cargos importantes, mediante el compadrazgo en la administración pública y otros sectores estratégicos, representan algunos de los mayores obstáculos para el desarrollo institucional y social del país.
Y usted, ¿qué opina?
Así las cosas.
Nos vemos en la próxima.
Carlos Álvarez
Analista y Auditor. Consultor Externo. Certificado ante el Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE).
Libros publicados: “El Tamaulipas y el México que Anhelan los Jóvenes para el Siglo XXI”, “El Gran Juicio” y “El Lago Encantado y el Maravilloso Pueblo Azteca”. Escribe en varios medios de comunicación del Estado.
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