En Matamoros, el silencio también habría sido peligroso
Hay momentos en que un alcalde no puede darse el lujo de esconderse detrás de un escritorio, esperar a que pase la tormenta y después aparecer para tomarse la fotografía. Mucho menos cuando su ciudad está paralizada por la violencia, con vehículos incendiados, bloqueos y familias que no saben si salir de sus casas o encerrarse hasta que todo termine.
Eso fue precisamente lo que vivió Matamoros tras el operativo de las fuerzas federales para detener a un objetivo prioritario. La reacción criminal desató bloqueos, incendios y situaciones de riesgo que terminaron cobrando la vida de seis personas inocentes, entre ellas una niña alcanzada por un disparo en medio del fuego cruzado y ciudadanos que murieron en accidentes provocados por los obstáculos colocados en las vialidades.
Y aquí conviene detenernos. Porque resulta demasiado cómodo hablar de "daños colaterales" cuando las víctimas tienen nombre, apellido y familias que jamás volverán a verlas. No son estadísticas ni consecuencias menores de un operativo. Son vidas humanas que se perdieron en medio de una violencia que sigue cobrando facturas a ciudadanos ajenos a los grupos delincuenciales.
Pero en medio de semejante tragedia hubo algo que me llamó particularmente la atención: la actuación del alcalde Alberto "Beto" Granados, quien decidió mantener comunicación constante con los matamorenses en lugar de esperar a que las cosas se tranquilizaran para emitir el tradicional comunicado de ocasión.
Y eso, aunque parezca elemental, no siempre ocurre.
Granados compartió avisos sobre las zonas de riesgo, recomendó evitar traslados innecesarios y retomó la información oficial de la Vocería de Seguridad de Tamaulipas. No se trataba de competir con las autoridades encargadas del operativo, sino de utilizar los canales del Ayuntamiento para orientar oportunamente a la población.
Porque cuando hay hombres armados, bloqueos y vehículos incendiados, saber qué calles evitar puede representar la diferencia entre exponerse al peligro o permanecer a salvo.
Una vez disminuidas las situaciones de riesgo, el alcalde informó sobre el despliegue del Ejército Mexicano, Marina, Guardia Nacional, Guardia Estatal, Seguridad Pública y Protección Civil para retirar vehículos, liberar vialidades y recuperar gradualmente la circulación.
Ahora bien, tampoco se trata de repartir medallas en medio de una tragedia. Las autoridades tienen mucho que explicar sobre las muertes, el operativo y las condiciones que permitieron que grupos criminales paralizaran sectores de Matamoros.
Pero una cosa no cancela la otra. Se puede exigir justicia para las víctimas y, al mismo tiempo, reconocer que la comunicación oportuna del gobierno municipal fue una respuesta necesaria.
Lo ocurrido debería servir de lección para otros alcaldes de Tamaulipas. En situaciones de riesgo, informar no puede reducirse a compartir un boletín cuando todo terminó. La ciudadanía necesita orientación mientras ocurren los acontecimientos.
Porque un alcalde no puede impedir por sí solo que estalle la violencia, pero sí tiene la responsabilidad de no dejar a sus ciudadanos a oscuras.
Y en Matamoros, Beto Granados entendió esa diferencia.
Veremos y diremos.
Marco Esquivel
Valle Hermoso, Tamaulipas 1973
Periodista, Agente de Seguros y Consultor Político
Tiene una maestría en Gobierno y Política Pública; un Máster en Gestión de Riesgos y un Máster en Consultoría Política. Es director general del periódico digital HOYTamaulipas.
Como agente de Seguros, en 2024 obtuvo la designación como Máster en Seguros Personales, concluyendo su carrera con el Diplomado en Finanzas Personales y Familiares en el ITAM; cuenta con cédula para intermediar seguros personales, empresariales y agrícola y ganado, en 2025 otuvo su cédula para intermediar Fianzas. Es miembro de la Million Dollar Round Table (MDRT) que congrega a los mejores agentes de seguros internacionalmente.
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