Hoy es Lunes 26 de Octubre del 2026


La dama de hierro

Por: Alejandro de Anda El Día Lunes 26 de Octubre del 2026 a las 12:58

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LO CLARO. La Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), bajo el liderazgo del rector Dámaso Anaya Alvarado, fortalece la formación integral de sus estudiantes mediante su participación en las brigadas sociales “Transformando Familias”, en coordinación con el DIF Tamaulipas.

Estas acciones representan una valiosa oportunidad para que el alumnado aplique los conocimientos adquiridos en las aulas en situaciones reales, fortalezca sus competencias profesionales, desarrolle habilidades de atención y servicio a la comunidad y consolide valores como la solidaridad, la empatía y la responsabilidad social.

Esta vinculación permite acercar a los futuros profesionistas a las necesidades de su entorno, enriqueciendo su preparación académica y humana, mientras contribuyen al bienestar de las familias tamaulipecas mediante servicios de salud, orientación y asesoría especializada.

Así, la UAT impulsa una educación con sentido humanista que beneficia directamente a sus estudiantes y transforma el conocimiento universitario en soluciones para la sociedad.

LO OSCURO. En mayo de 1994, Margaret Thatcher pronunció en la Universidad de Buckingham una reflexión que, 32 años después, parece escrita para México (sic): “La riqueza de un país depende mucho más de lo que su gente sabe hacer que de los recursos naturales que posee”.

La Dama de Hierro explicaba que, si bastara con tener petróleo, gas, minerales y tierras fértiles, Rusia sería uno de los países más ricos del planeta.

Mientras tanto, Japón, Suiza y Singapur, con mucho menos bajo tierra, habían construido economías poderosas gracias al conocimiento, la tecnología y la capacidad de producir.

Aquella mujer puso el dedo en una llaga que México lleva décadas intentando curar con discursos. Tenemos petróleo, plata, cobre, tierras fértiles, dos océanos y más de tres mil kilómetros de frontera con el mercado más poderoso del mundo.

Y, por si algo faltaba, la guerra comercial entre Estados Unidos y China nos puso enfrente la oportunidad extraordinaria del nearshoring. Dicho en cristiano, las empresas quieren fabricar cerca de donde venden y México tiene la fortuna de vivir junto al cliente más grande del vecindario.

Los números impresionan. Durante 2025, México vendió al extranjero mercancías por 664 mil 267 millones de dólares, aproximadamente el 83% a Estados Unidos. Una cantidad enorme. Pero… vender mucho significa poco si buena parte de las ganancias, la tecnología y las decisiones importantes se quedan en otras manos.

Fabricamos automóviles, computadoras y maquinaria para el mundo, mientras millones de mexicanos siguen ganando salarios que apenas alcanzan.

Somos muy buenos para producir lo que otros venden, pero todavía nos falta aprender a quedarnos con una mayor parte del negocio.

Con las inversiones sucede algo parecido. Según la Secretaría de Economía, durante el primer semestre de 2026 México recibió 34 mil 968 millones de dólares de inversión extranjera. Pero resulta que el 88.5% fue dinero que empresas ya instaladas decidieron volver a invertir aquí y apenas el 7.8% correspondió a inversiones nuevas.

Buena noticia que las empresas sigan apostando por México, aunque bastante distinta de imaginar miles de fábricas recién llegadas.

Una cosa es que los negocios que ya están aquí sigan creciendo y otra que el mundo entero esté haciendo fila para instalarse.

Y aquí Thatcher vuelve a tener razón. Porque atraer empresas es apenas el comienzo. Después hay que darles electricidad, carreteras, seguridad, trabajadores preparados y reglas claras.

Cosas que parecen elementales, pero que en México llevan décadas convertidas en promesas.

De poco sirve tener al mejor cliente del mundo cruzando la frontera si seguimos poniendo obstáculos a quienes quieren producir y generar empleos.

Thatcher defendía a los empresarios como creadores de riqueza, aunque también hace falta un gobierno que haga su parte.

Y ahí nuestra clase política tiene bastante que explicar. Los que gobiernan presumen las inversiones como si hubieran puesto el dinero de su bolsillo; los que están fuera del poder critican los resultados, olvidando que muchos de esos problemas también pasaron por sus manos.

Unos se cuelgan las medallas, otros reparten culpas y los empresarios y trabajadores siguen haciendo cuentas para sacar adelante sus negocios y sus familias.

Treinta y dos años después, la lección de Thatcher sigue tan vigente como incómoda. Tener riqueza debajo de los pies es muy distinto a tenerla dentro de la cabeza.

El petróleo se acaba, las minas se agotan y hasta el nearshoring puede encontrar mejores destinos. Lo que permanece es la capacidad de aprender, inventar, trabajar y competir.

Mientras otros países aprendieron a fabricar riqueza con lo poco que tenían, México sigue creyendo que, por tenerlo casi todo, alguien debería venir a hacernos ricos.

COLOFÓN: Esta es una inmejorable oportunidad en la que todos (gobierno y gobernados) debemos voltear hacia el mismo rumbo. Más que ser solamente mano de obra y una buena fuente de recursos primarios como el petróleo y el gas, nos convendría sumar inteligencia, capital humano y las riquezas que nos da la geografía para ser una entidad próspera. Hay talento… lo dijo Thatcher.

alejandrodeanda@hotmail.com

@deandaalejandro

HECTOR ALEJANDRO DE ANDA CORTEZ

Colabora en medios impresos y en portales informativos electrónicos. La Columna Claroscuro se publica desde 2007

La columna Claroscuro se publica desde el 2007 en los mismos medios, trisemanal.

Especialmente tocamos temas económicos y de política en general.

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