Por: Rosa Elena González13/12/2012 | Actualizada a las 22:24h
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Al
escuchar de posadas navideñas inmediatamente las relacionamos con fiesta,
diversión, regalos, hasta con excesos alimenticios y alcohol. El
verdadero significado de las posadas decembrinas es para la religión católica
una celebración de culto, se fortalece el espíritu, se alimenta el alma, y
consiste en nueve rosarios iniciando el día 16 y terminando el 24 de diciembre. En
los rosarios se recuerda el viaje de la sagrada familia desde Galilea hasta
Belén, donde el señor SAN JOSE acompañaba amorosamente a la Santa Virgen MARIA
quien en su vientre llevaba a JESUS DE NAZARET. Hoy
día poco se reza, el consumismo ha invadido hasta los lugares con más
tradición de nuestro país, la procesión que es el recuerdo del caminar de MARIA
y JOSE pidiendo posada va quedando en el olvido, ahora nos preocupamos más por
los regalos, la fiesta, la comida y hasta el atuendo que luciremos. Todo
esta bien, la diversión y olvidar los problemas diarios es bueno, lo malo es
cuando se cae en excesos, se omiten prioridades por atender banalidades, no es
que se quiera ser aguafiestas, todo con medida se disfruta mejor. Claro
que la navidad es hermosa, pero quienes la disfrutan más son los comerciantes,
es la fecha propicia para que hagan su agosto, la gente en su afán por
quedar bien con sus amigos o familiares gastan sus aguinaldos y en enero la
cruda realidad, el arrepentimiento por no prevenir, por no tener medida, les
llega en forma cruel. En
estos tiempos difíciles, aprovechando el recuerdo del nacimiento de JESUS, los
mexicanos deberíamos hacer una reflexión, refugiarnos un poco en la gracia de
DIOS, pedir por la gente buena y por los que no lo son tanto también. Cierto,
es mucho pedir cuando la principal preocupación de los padres mexicanos es
llevarles un poco de alegría a sus hijos, que sus familias tengan para adquirir
la cena navideña, no importa si es pavo, romeritos, o tamales. El
año que termina no fue de lo mejor para el pueblo mexicano, un año difícil,
lleno de vicisitudes y desencantos, la clase trabajadora no le alcanzo ni para
comprar zapatos, menos para irse de vacaciones o adquirir un bien inmueble…
pero llego diciembre y sus posadas, con ellas se olvida un poco el pesar, ya no
son las fiestas de oración y reflexión pero la gente se llena de ilusión, de
esperanza y diversión. La
tradición dice que en las posadas se debe de romper piñatas para que con ello
terminen los males, pues bien, en ese intento, es tiempo de apalear la piñata
con el mal que se encuentra dentro y que ha llenado de tristeza y desesperación
a muchas familias mexicanas y al resto de los mexicanos nos tiene en la
desesperanza y desilusión. Es
momento de terminar con la piñata y sus siete picos que significan los siete
pecados capitales, la soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza,
que en estos tiempos son las prácticas de muchos políticos ambiciosos,
sin escrúpulos, Lo
grave es que tal parece que por más que se apalee la indiferencia ésta se
niega a caer, el próximo año no se vislumbra muy bueno, los siete picos de la
piñata cobraran vida pues las altas luminarias del poder no han dado muestras
de que tengan interés en el bienestar del pueblo sino todo lo contrario,
ENRIQUE PEÑA NIETO llego con un gasolinazo bajo el brazo y aumento a la canasta
básica, un duro revés para la ciudadanía, y mientras el Presidente vivirá su
navidad de ensueño y los accesos de sus posadas muchos mexicanos no tendrán ni
para una cena decorosa. vida.diaria@hotmail.com
Es Licenciada en Relaciones Públicas. Ha colaborado con editoriales en El Mercurio. Fue jefa de Prensa en Ciudad Victoria y ocupó la jefatura del Departamento de Difusión y Comunicación Social de la Comapa.
Además ha colaborado en distintas campañas políticas.
Actualmente su columna Vida Diaria se publica en el Portal HOYTamaulipas y los periódicos La Verdad de Tamaulipas, Expreso, La Extra, La Voz de Tula, El Tiempo de Mante y Astronoticias
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