Tenía una opinión diferente de Magdalena Peraza; siempre le concebí como una mujer integrante de la clase...
Por: Carlos Santamaría Ochoa28/03/2010 | Actualizada a las 18:25h
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Tenía una opinión
diferente de Magdalena Peraza; siempre le concebí como una mujer integrante de
la clase política con valores bien fundamentados, seria, honesta, y una buena
lideresa. Nos damos cuenta que las equivocaciones la gente las comete
independientemente de su experiencia o sus valores, y que muchas de éstas son
producto de una ambición desmedida, de una mala asesoría, o simplemente, de la
falta de madurez política.
La diputada con
licencia tiene currículum político, y en él figuran varias responsabilidades
importantes, lo que echa por tierra el hecho de que mucha gente piensa que la
mujer está siempre relegada en el Partido Revolucionario Institucional, donde
la dama en cuestión se formó y forjó, donde aprendió lo que es la política.
Nunca chistó
cuando le dieron un encargo, si era de secretaria técnica, dirigente o
diputada. Aguantó “heroicamente” el haber sido incrustada en la nómina en
turno, y con los beneficios que ello implica.
Llegó al Congreso
de Tamaulipas y ahí trató de llevar agua a su molino y hacer de la política una
forma para vivir, mas no una forma para servir. La figura admirada por muchos
cayó repentinamente, y todo por un berrinche, capricho o como le quiera llamar.
Siempre exigió y
pidió: le fue concedido, pero hoy que se pensó que no era la persona idónea,
simplemente dejó a un lado su reputación serie, su honorabilidad y carácter
para defender sus principios y escuchó el canto de las sirenas azules,
aceptando una precandidatura por el partido que se ha dedicado, como se dice en
la calle, a la vulgar “pepena” de resentidos, de personas que creen merecer el
mundo y estar en el número uno de la lista, y cuando sus caprichos no son
concedidos, se cambian de camiseta.
Ejemplos,
desgraciadamente hay muchos en la entidad y el país. Alguien dijo que el
fenómeno tenía años, desde Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard o
Cuauhtémoc Cárdenas, otrora distinguidos priístas que se cambiaron a un partido
que ellos mismos crearon y que hoy se ha convertido en una de las más grandes
mafias políticas del país: el PRD.
Y como la
diputada con licencia Peraza hay otros más que también hicieron uso de ese
término común y corriente –más corriente por cierto- que en la calle se llama
“chaqueteo”, traducido en voz popular como el ser oportunista, traicionar sus
principios y postulados y buscar el beneficio personal disfrazado de un interés
comunitario, lo cual no existe, y lo hemos visto en estas designaciones.
Los más contentos
con esta serie de traiciones a su personalidad y postulados son, sin duda
alguna, los integrantes de partidos de oposición que en la entidad no
trabajaron lo suficiente como para convencer a la ciudadanía y aprovechan
cualquier cosa que se mueva para tirarle, como es el caso del PAN, instituto
político que no ha acertado a ofrecer una declaración congruente con sus ideas,
y ha buscado ganar por ganar, sin importar la forma en que se lleve a cabo o la
traición que haya que ejecutar.
Insistimos en que
el currículum de la diputada Peraza es interesante, sin embargo, la mancha que
acaba de imponer será permanente: se le recordará como aquella tampiqueña que
traicionó su personalidad, que traicionó a su gente, su partido y su forma de
ser y vivir, y en un afán ambicioso y materialista se “convirtió” en un ente
más del grupo azul que no tiene mucho que ofrecer a los demás, aparte de una
serie de declaraciones descalificando todo lo que sea proveniente de otros
partidos, preferentemente del PRI, fuerza política que en Tamaulipas no tiene a
la fecha más objeción que la traición y deserción de sus integrantes.
Pero no todo es
malo en la clase política, porque también los hay leales y congruentes,
profesionales y los que quieren servir a los demás antes de servirse.
Existen dentro de
la estructura del tricolor algunos personajes que tienen años de buscar una
candidatura a alcalde, diputado o senador, y sin embargo, han sabido esperar lo
que ellos llaman “los tiempos” y que no es más que alinearse con disciplina a
una carrera política que han comenzado y que tienen que aprender por sobre
todas las cosas.
Así como es
criticable el hecho que existan diputados “Juanitos”, también lo es cuando
aparecen estos individuos carentes de personalidad que solamente buscan una
oportunidad para ser el número uno y que, si no les es favorable, quieren
arrebatarla a los demás.
En estos casos en
la entidad, los que han “chaqueteado” tendrán dos puntos de reflexión: el
primero se refiere a la manera en que dejaron su reputación y su carrera
política, y el segundo, el moral, porque no puede sentirse bien una persona que
ha vivido toda la vida de la política a través de un partido como el PRI, y
que, como no le han concedido su capricho, abandona sus filas y se va a la
“oposición”.
No somos
partidarios de este tipo de reacciones, pero se respetan, se toman en cuenta
para los comicios que vienen. ¿Quién votará por un político chaquetero,
convenenciero y oportunista? Yo no, que no haya duda.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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