No hay candidatos
La designación de coordinadores de defensa de la transformación y la soberanía nacional, convertida en una suerte de candidaturas disfrazadas, terminó por abrir una caja de Pandora en Morena.
Lo que debía ser un ejercicio de organización partidista provocó inconformidades en las 17 entidades involucradas, principalmente por la desconfianza hacia las llamadas encuestas espejo, cuyos resultados y criterios de aplicación siguen generando suspicacias.
Y es que, cuando las reglas no están suficientemente claras, cualquier resultado se presta a interpretaciones de favoritismo, imposición o simulación democrática.
Ante el creciente malestar, Ariadna Montiel Reyes y Minerva Citlalli Hernández Mora, desde sus respectivas responsabilidades políticas, salieron a poner orden en las expectativas de quienes ya se sentían candidatos.
La aclaración fue contundente: ganar una coordinación no garantiza obtener una candidatura.
Así de sencillo.
Con ello, Morena dio un vuelco a la estrategia de adelantar los destapes, pues ahora resulta que quienes obtengan una coordinación deberán someterse posteriormente a los mecanismos establecidos para la selección de candidatos.
Incluso podrán participar en esas definiciones personajes que no se hayan inscrito al proceso de coordinaciones.
Entonces, ¿para qué tanta prisa por registrarse, pedir licencias, organizar grupos y presumir respaldos?
La respuesta parece encontrarse en la necesidad de medir fuerzas, identificar estructuras y mantener políticamente ocupados a quienes aspiran a una posición electoral.
Pero una cosa es organizar al partido y otra utilizar las coordinaciones como instrumento de control sobre sus propios militantes.
Más aún cuando las encuestas, lejos de generar confianza, se han convertido en motivo de discordia.
Los estatutos también contemplan mecanismos de consenso, de manera que ninguna coordinación puede interpretarse como un derecho adquirido sobre determinada candidatura.
Por eso, quienes hoy presumen registros, y quienes prefieren ocultarlos, deberían entender que todavía no tienen absolutamente nada asegurado.
En Tamaulipas, la incertidumbre alcanza las ocho diputaciones federales.
Para el distrito 01 aparece Carlos Enrique Canturosas Villarreal, quien buscaría reelegirse; en el 02, Claudia Alejandra Hernández Sáenz, también con aspiraciones de repetir; y en el 03 figuran Casandra Prisilla de los Santos Flores y Héctor Joel Villegas González.
En el 04 se mencionan Mario Alberto López Hernández y Víctor García Fuentes; mientras que en el 05 aparecen Eduardo Abraham Gattás Báez, Luis Gerardo Illoldi Reyes y Karl Heinz Becker Hernández.
Para el 06 se contempla a Blanca Araceli Narro Panameño; en el 07, a Carlos Víctor Peña Ortiz y Nataly García Díaz; y en el 08, a Armando Martínez Manríquez.
Todos son nombres que circulan en el escenario político, pero ninguno representa, por ahora, una candidatura formalmente definida.
Además, existe otra contradicción que Morena tendrá que resolver: las aspiraciones de reelección frente a la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien ha expresado su rechazo a esa práctica.
Y si las dirigencias pretenden mantener abierta la posibilidad de nuevas incorporaciones, también deberán explicar cómo evitarán que los consensos terminen desplazando a las encuestas cuando sus resultados no convengan a determinados grupos.
Porque cambiar de método a mitad del camino, o reservarse la posibilidad de hacerlo, únicamente alimentaría las sospechas que hoy intentan disipar.
La dirigencia nacional y la estatal tienen la obligación de informar con precisión cuáles serán las reglas, qué valor tendrán las coordinaciones y bajo qué criterios se resolverán las candidaturas.
De lo contrario, la supuesta democracia interna quedará reducida a una pasarela de aspirantes, donde unos hacen campaña, otros negocian y unos cuantos deciden.
La conclusión es elemental: en Morena todavía no hay candidatos, aunque sobren quienes ya se comportan como tales.
Y mientras no existan convocatorias definitivas, resultados verificables y procedimientos transparentes, cualquier destape será apenas una expresión de deseos.
La verdadera prueba no estará en cuántos coordinadores nombre Morena, sino en demostrar que sus candidaturas no están previamente repartidas entre los grupos de poder.
Cicuta
En los primeros días de enero deberán quedar definidas las precandidaturas de Morena a las ocho diputaciones federales, las 22 locales y los 43 ayuntamientos de Tamaulipas, pues las precampañas están previstas del 14 de enero al 12 de febrero.
Así que nadie puede perder una candidatura que todavía no tiene.
Y cuidado, porque podrían aparecer nombres que ni siquiera participaron en el proceso de coordinaciones.
De ahí la recomendación para los acelerados: no hay por qué sudar calenturas ajenas.
Mucho menos celebrar victorias que todavía no existen.
Correo: jusam_gg@hotmail.com
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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