Complicada situación…
Actualmente, varias localidades y regiones del país enfrentan diversos desafíos estructurales que las mantienen bajo una alta crisis hídrica.
Si bien las lluvias han sido intensas en algunas regiones, lo que ha permitido abastecer del vital líquido a presas, lagunas y acuíferos, en otras localidades han sido insuficientes y siguen sufriendo de escasez extrema.
La distribución irregular de las lluvias genera lo que se conoce como paradoja hídrica, donde una misma región geográfica puede experimentar inundaciones devastadoras y sequías extremas al mismo tiempo.
Las causas de la sequía se derivan de alteraciones de los patrones de circulación atmosférica, que, a su vez, provocan un desigual calentamiento de la corteza terrestre y de las masas de agua, manifestado por fenómenos climáticos como “El Niño y La Niña” y por factores como la sobreexplotación de acuíferos subterráneos y una infraestructura obsoleta, ocasionando que muchos municipios sufran de crisis hídrica.
Los niveles de los ríos y lagunas disminuyen de manera drástica, registrando estragos serios en varias localidades por falta de agua potable.
El estrés hídrico ocasiona que exista una mayor demanda de agua potable que el agua disponible, generando que varias regiones y localidades presenten escasez del vital líquido.
El principal factor de sequía radica en el hecho de que una gran parte de nuestro territorio es zona árida, donde la falta de lluvias y la alta evaporación son la norma natural.
Esto se debe a nuestros diversos tipos de climas predominantes en el norte, sur y centro del estado, donde la temperatura es muy variable; en algunas localidades se registran temperaturas de 35 grados, mientras que en otras alcanzan los 50 grados centígrados.
En México se identifican siete tipos principales de clima que abarcan todo el territorio nacional: Cálido Subhúmedo, Seco y Semiseco, Muy Seco o Seco Desértico; con menor superficie, los climas: Cálido Húmedo, Templado Subhúmedo, Templado Húmedo y Frío, con la mínima superficie.
Destacan, con mayor extensión, los climas secos, semisecos, muy secos y desérticos; son los más abundantes, con un porcentaje total de 53.11 por ciento de la superficie total del país.
Los estados que más se han visto afectados por la sequía en los últimos años, la cual va de intensidad severa a extrema, son: Sonora, Chihuahua, Sinaloa, Durango, Nayarit, Zacatecas, Aguascalientes, San Luis Potosí, Jalisco, Guanajuato, Querétaro, Michoacán, Hidalgo, Nuevo León, Tamaulipas, Estado de México, Morelos y Guerrero.
Los sectores más afectados son el campo y la ganadería. Se han sembrado hectáreas; sin embargo, por diferentes motivos no se han desarrollado, provocando grandes pérdidas económicas al sector agrícola.
Al cierre de agosto de 2026, un total de 365 municipios del país registran problemas de escasez de agua asociados con algún grado de sequía meteorológica, de acuerdo con el informe del Monitor de Sequía de la Conagua.
Asimismo, el reporte del Monitor de Sequía de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), al corte del 31 de agosto, destaca que 51.7% de la entidad presentaba condiciones anormalmente secas o algún grado de sequía, con 27 municipios afectados.
Tamaulipas ha experimentado una sequía prolongada por varios años, lo que afecta el almacenamiento de sus presas, acuíferos y sistema lagunario que abastecen los municipios de la entidad.
El norte del estado es el más afectado por la falta de lluvias; sus presas se encuentran en niveles bajos y tal situación pone en riesgo las actividades productivas y el ciclo agrícola. Mientras que en el centro y el sur se mantienen reservas suficientes para el consumo humano.
Al ser Tamaulipas un estado con antecedentes históricos de sequía prolongada, se podría esperar una compleja situación para 2027.
Las condiciones climatológicas adversas asociadas a fenómenos meteorológicos como El Niño amenazan con intensificar el déficit de lluvias y extenderse hacia 2027.
La capital del estado ya enfrenta una crisis de estrés hídrico crítica por disminuciones severas en sus fuentes de suministro tradicionales (como La Peñita y mantos acuíferos), dependiendo casi por completo de la presa Vicente Guerrero y recurriendo a esquemas de tandeo para racionar el agua por días o sectores.
Y usted, ¿qué opina...?
Así las cosas.
Nos vemos en la próxima…
Carlos Álvarez
Analista y Auditor. Consultor Externo. Certificado ante el Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE).
Libros publicados: “El Tamaulipas y el México que Anhelan los Jóvenes para el Siglo XXI”, “El Gran Juicio” y “El Lago Encantado y el Maravilloso Pueblo Azteca”. Escribe en varios medios de comunicación del Estado.
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