Hoy es Martes 29 de Septiembre del 2026


Garantía de nada

Por: Juan Sánchez El Día Lunes 28 de Septiembre del 2026 a las 23:22

La Nota se ha leido 208 veces. 24 en este Día.

Movimiento Regeneración Nacional (morena) y sus aliados de ocasión, por fin terminaron de acomodar sus piezas para las 17 gubernaturas que estarán en juego en 2027. O, al menos, eso pretenden hacer creer con el nombramiento de sus llamados coordinadores estatales de la transformación y la soberanía. Una figura que, en los hechos, funciona como antesala de la candidatura.

En la víspera quedaron definidos los últimos perfiles de esta etapa. En Sonora fue designada la senadora con licencia Lorenia Valles Sampedro; en Nayarit, Jasmine María Bugarín, a nombre del PVEM; en Nuevo León, Clara Luz Flores; en Tlaxcala, Ana Lilia Rivera, y en San Luis Potosí, Elí César Cervantes Rojas.

El problema no está solamente en los nombres.

Está en el método, la opacidad y, sobre todo, en la calidad política de varias de las cartas que el membrete guinda pretende llevar a la elección.

Si las encuestas fueron el mecanismo anunciado para decidir a los coordinadores, resulta cuando menos cuestionable que sus resultados hayan permanecido bajo reserva, aunque la propia dirigencia morenista anunció que hará públicos los ejercicios una vez concluidas las 17 designaciones, por ser un compromiso presidencial.

Mientras tanto, la sospecha queda servida.

Y cuando un partido presume democracia interna, pero es incapaz de mostrar a tiempo las ‘mediciones’ que (supuestamente) determinaron sus decisiones, lo menos que puede esperar es que surjan dudas.

A sus ‘corcholatas’, morena les cambió el nombre, llamándoles coordinadores. Pero el fondo es exactamente el mismo. Son los personajes que buscarán convertirse en candidatos a las gubernaturas.

El propio proceso morenista ha establecido que estas coordinaciones funcionan, en la práctica, como la antesala de las candidaturas.

Y aquí aparece la primera gran interrogante: ¿realmente fueron las encuestas las que decidieron o solamente sirvieron para darle una envoltura metodológica a decisiones previamente tomadas?

No se trata de afirmar que las encuestas no existieron. Eso llevaría a opinar a la ligera.

Pero tampoco puede ignorarse que la dirigencia nacional decidió reservar sus resultados y que solamente después de completar las 17 designaciones prometió transparentarlos. Esa decisión ha alimentado cuestionamientos dentro y fuera del partido.

Más aún, cuando algunos aliados, particularmente el Partido del Trabajo (PT), han cuestionado públicamente el cumplimiento de los acuerdos relacionados con las encuestas y el proceso de selección.

Entonces, ¿qué queda?

Queda la percepción de que el método selectivo pudo haber terminado reducido a una simple nominación.

Y esa percepción no se resuelve con discursos.

Se resuelve mostrando los números.

Porque si Lorenia Valles ganó en Sonora, que se conozca por cuánto;

Si Clara Luz Flores se impuso en Nuevo León, que se exhiban las mediciones;

Si Ana Lilia Rivera resultó favorecida en Tlaxcala, que aparezcan los resultados; y

Si Elí César Cervantes fue la mejor opción en San Luis Potosí, que se conozca la metodología que llevó hasta él.

Lo mismo debe ocurrir con los demás, nominados días antes.

No basta con decir que ganaron una encuesta. Hay que demostrarlo.

Y después viene otro asunto todavía más delicado: los perfiles.

Porque una cosa es ganar una medición y otra muy distinta demostrar que se tiene la capacidad política para gobernar.

Morena ha puesto sobre la mesa nombres que generan resistencias internas y que arrastran cuestionamientos por sus trayectorias políticas. Clara Luz Flores, por ejemplo, ya fue candidata de morena a la gubernatura de Nuevo León en 2021 y ahora vuelve a colocarse en la ruta electoral. Su designación, de acuerdo con reportes periodísticos, tampoco estuvo exenta de resistencia interna.

En otros estados sucede algo parecido.

Y no solamente con las cinco nuevas designaciones.

Los doce personajes previamente destapados bajo el mismo disfraz de coordinadores tampoco constituyen, por sí mismos, garantía alguna de triunfo, unidad o buen gobierno.

Ahí están los nombres ya conocidos de Aguascalientes, Baja California, Campeche, Colima, Guerrero, Michoacán, Querétaro, Quintana Roo, Sinaloa y Zacatecas, entre otros, que completan el tablero morenista rumbo a 2027.

Pero tener nombres no significa tener candidatos competitivos.

Y tener candidatos competitivos tampoco significa tener gobiernos eficaces.

Ese es precisamente el riesgo de morena si confunde la fuerza de su marca con la capacidad individual de sus postulantes.

Porque una cosa es ganar elecciones aprovechando una estructura partidista, una marca consolidada y el respaldo de los gobiernos en turno, y otra muy distinta es convencer a los ciudadanos de que determinada persona tiene los atributos políticos, administrativos y éticos para conducir un estado.

Correo: jusam_gg@hotmail.com

Juan Sánchez Mendoza

Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.

DONA AHORA

Para que HOYTamaulipas siga ofreciendo información gratuita, te necesitamos. Te elegimos a TI. Contribuye con nosotros. DA CLIC AQUÍ

Reels



HoyTamaulipas.net Derechos Reservados 2016
Tel: (834) 688-5326