El Anzuelo...
El problema es que ni batea, ni cacha ni deja batear... así es imposible
por El Fisgón
Por: Melitón Guevara Castillo
El Estado, se entiende, es la organización social más
poderosa en una población; lo es porque, a fin de cuentas, es una organización
que nace de la sociedad. La población, sobre todo las organizaciones y
activistas sociales, han conocido su poder represor; también lo han conocido líderes
políticos que se han atrevido a desafiar su poder: Joaquín Hernández Galicia,
Carlos Jongitud Barrios y Napoleón Gómez Urrutia, entre otros.
Viene a cuento lo anterior por una circunstancia específica:
nadie desconoce el poder que ha acumulado Elba Esther Gordillo, la dueña y
cacique del Sindicato de los Profesores. Llego a esa posición, precisamente,
por el poder del Estado: Carlos Salinas de Gortari emplazo al senador y líder
magisterial Carlos Jongitud Barrios y este, entendió, y dejo el camino libre a
Elba Esther.
La cuestión es que, en este momento, Elba Esther está
viviendo una etapa de cercenamiento de su poder. Lo vivió a partir de cuando el
PRI, con Enrique Peña Nieto como candidato presidencial, le cancelo la
coalición político-electoral. Y ahora, lo está viviendo, con los nombramientos
que está emitiendo el Presidente de la Republica: sus posiciones tradicionales,
como el ISSSTE, ya no son de su propiedad.
A esto hay que agregar lo que, para ella y el magisterio,
fue el evento de la toma de posesión presidencial. Ya no tuvo, como en otras
ocasiones, lugar para reflectores e incluso se le vio un poco ninguneada. Se
agrega, por otra parte, las consecuencias del Pacto por México que firmo el
Presidente Enrique Peña Nieto y las principales fuerzas políticas; cuyas metas,
ha dicho Javier Corral Jurado, connotado líder panista, son en un 96%
cuantificable, es decir, medir su avance.
El cerco, abierto y anunciado, se ve desde el
nombramiento de Emilio Chuayffet como Secretario de Educación. Resulta que este
personaje tiene, en su haber, el orquestar la salida de Elba del PRI. Como
quien dice, tiene pleito cazado: y en una de sus primeras declaraciones
enfatiza que el Estado retomara el control de la educación, porque es una
asignatura que le concede la Constitución al Estado.
En tanto que Jesús Zambrano, el líder del PRD y que firmo
el Pacto por México, ya fue mu claro: los partidos políticos alistan tres
iniciativas, entre ellas, una tiene que ver con retomar el control de la
educación por parte del Estado. Es decir, quitársela a Elba Esther Gordilllo.
En este sentido, hay que recordar que al reelegirse, por 6 años más en el SNTE,
la lideresa dijo muy claro: si me quedo, peleare… Prácticamente dio el grito de
guerra.
Sabe Elba Esther que en gobiernos del PAN, con Fox y Calderón,
actuó de cómplice y la respetaron; ya con Calderón, al ver lo innegable del
costo político de mantener una relación de complicidad, opto por iniciar un
golpeteo: Josefina Mota, sobre todo, sabe de eso, porque lo vivió cuando fue
Secretaria de Educación. Resistió Elba y esta, lo ha dicho, lista para pelear.
Elba Esther es inteligente. Sabe, conoce, el poder del
Estado: sabe lo que le sucedió a Joaquín Hernández Galicia; lo que paso con
Carlos Jongitud Barrios, su maestro; y lo que, en este momento, está viviendo
Napoleón Gómez Urrutia, de los mineros. Si ya tres partidos políticos van por
ella, tiene que estudiar, analizar y reflexionar: no puede cometer el error de
José Fouche, de aferrarse a un poder que, si se pelea por el, las consecuencias
pueden ser impredecibles. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
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