Por: Rosa Elena González29/11/2012 | Actualizada a las 22:41h
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De
vez en vez debemos hacer un alto en camino para analizar qué estamos haciendo
bien y qué hemos hecho mal, tomar lo bueno de la vida y darle el paso a las
cosas que hacen daño, dejar pasar lo que lleva demasiada prisa porque por lo
general no conduce a final feliz. Los
caminos que se recorren tienen que ser visualizados y analizados con
detenimiento para tener una idea más clara de cual es el mejor, por eso es
bueno hacer los altos necesarios, unos parciales, otros totales, la idea es que
aún cuando se tenga el corazón ardiente tener la razón fría a la hora de
continuar persiguiendo los sueños o simplemente de avanzar en la vida con sus
desventuras y sus alegrías, sus aciertos o desaciertos, consientes de lo que
ocurre sin que nadie salga afectado por nuestros actos porque equivocamos
el camino. Siempre
se debe tener los ojos abiertos, las manos firmes en el volante de la vida para
conducirnos por las vías correctas, siguiendo los señalamientos indicados,
respetando todos y cada uno de los avisos para llegar al objetivo, para
terminar con éxitos los proyectos e iniciar nuevos. Circular
por la vida es difícil pero, como dicen, si las cosas que valen la pena se
hicieran fácilmente cualquiera las haría, y la vida vale la pena vivirla con
todo y sus retos porque las satisfacciones sueles ser más grandes que las
complicaciones. Por
eso es necesario hacer altos, respetar los señalamientos que nos marca la vida,
el corazón y la razón, porque cuando se toma la vida abruptamente, viviendo
solo el momento, pensando solo en uno, el tiempo cobra los errores porque en el
camino se quedaron cosas buenas, las pérdidas son irreparables y luego no
alcanzara el tiempo para el arrepentimiento. Nadie
tiene una visión exacta de cómo seguir en el buen camino, el ser humanos está
lleno de imperfecciones, tampoco se es vidente, pero sería excelente que nos
diéramos cuenta cuando vamos circulando por el carril equivocado o en sentido
contrario, nos detengamos en un alto para visualizar hacia donde está el camino
correcto de nuestra vida. En
la vida hay caminos inciertos, otros que crean confusión, hasta cuando creemos
que vamos en autopista se debe de tener cuidado bajar la velocidad de nuestra
loca carrera porque también ahí se paga y si nos descuidamos o no vemos los
señalamientos podemos perder el rumbo. Nunca
será pérdida de tiempo detenernos a meditar que estamos haciendo bien y que
estamos haciendo mal para ver si es necesario cambiar de vialidad en busca de
nuevas alternativas que nos puedan llevar a un mejor futuro, respetando en cada
momento el derecho de pase de todas las personas, todas son importantes. Siempre
será mejor detenerte para después acelerar que arrancar sin respetar espacios,
atropellando a quien se cruce en el camino, esas acciones traen consecuencias
posteriores, muchas irreparables, y es cuando los lamentos aparecen pero ya no
hay reversa, ya no hay como hacer un alto para seguir. Si
nos conducimos con orden y respeto por nosotros mismos y los que nos rodean se
podrá tener mejor calidad de vida, tranquilidad emocional, deseos de seguir
adelante, continuar nuestro camino aunque en ocasiones tengamos que atravesar
dos o tres baches, sea escabroso el terreno, o con pendientes pronunciadas,
incluso cuando se cruza el túnel más oscuro no se debe claudicar, se debe continuar
con paso firme, con la certeza de que al final existe la luz en donde se
delinea el camino a la felicidad. Vida.diaria@hotmail.com
Es Licenciada en Relaciones Públicas. Ha colaborado con editoriales en El Mercurio. Fue jefa de Prensa en Ciudad Victoria y ocupó la jefatura del Departamento de Difusión y Comunicación Social de la Comapa.
Además ha colaborado en distintas campañas políticas.
Actualmente su columna Vida Diaria se publica en el Portal HOYTamaulipas y los periódicos La Verdad de Tamaulipas, Expreso, La Extra, La Voz de Tula, El Tiempo de Mante y Astronoticias
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