El territorio como estrategia
El desarrollo económico suele contarse desde cifras. Esta semana merece contarse desde el método. En el Museo Nacional de Antropología ocurrió algo distinto. Se celebró la primera sesión nacional de un nuevo mecanismo de promoción de inversiones, se tomó protesta a los Consejos Directivos Estatales de Inversión, se presentó un portafolio histórico de proyectos, y se sentaron en la misma sala más de mil empresarias y empresarios de las treinta y dos entidades del país. Todo en un solo acto. Todo con una intención clara. Organizar el desarrollo desde el territorio.
El encuentro marcó el arranque formal de una arquitectura económica inédita. Cada estado cuenta ahora con un Consejo Directivo de Inversión integrado por su Secretaría de Economía y por empresarias y empresarios del propio territorio. Estos consejos se articulan en un Consejo Nacional, creando un circuito permanente entre inversión, gobierno y región. La toma de protesta fue algo más que un gesto institucional. Fue la señal de que la política económica entra en una fase de ejecución coordinada.
El contexto internacional vuelve este momento especialmente relevante. La economía global atraviesa fricciones visibles. Estados Unidos vive un clima político que introduce volatilidad en la conversación comercial. Donald Trump reaparece como factor de presión alrededor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Mensajes abruptos y narrativas proteccionistas elevan la incertidumbre para quienes toman decisiones de inversión en América del Norte.
Frente a ese escenario, la respuesta del Gobierno de México fue estratégica. Orden interno, cercanía con el sector productivo y una señal firme hacia afuera. México enfrenta la revisión del Tratado con preparación técnica, lectura política y una política económica orientada a certidumbre y estabilidad.
En esa conducción destaca el liderazgo de Marcelo Ebrard Casaubón. Su experiencia en negociaciones complejas, su conocimiento del entorno internacional y su capacidad para construir equipos sólidos se reflejan en el diseño de este ejercicio. Existe compromiso total con la tarea y una preparación que permite anticipar escenarios, ordenar prioridades y convertir visión en ejecución. La Secretaría de Economía opera con método y con dirección.
Ese liderazgo se apoya en un equipo que conoce el terreno. Vidal Llerenas Morales, desde la Subsecretaría de Industria y Comercio, aporta una comprensión profunda del entramado productivo. Su trabajo conecta cadenas industriales, empresas medianas y pequeñas, proveeduría local y capacidades regionales. Esa mirada garantiza que la estrategia alcance a quienes sostienen el empleo cotidiano.
A ese engranaje se suma Carlos Candelaria López, integrante del equipo de Marcelo Ebrard desde hace muchos años. Conoce su estilo de trabajo y ha construido una coordinación eficaz con las y los responsables de los Corredores Económicos del Bienestar. Los corredores funcionan como plataformas vivas que ordenan territorio, alinean vocaciones productivas y convierten regiones en oportunidades concretas de inversión.
El resultado presentado en esta primera sesión habla por sí mismo. Un portafolio de inversión que alcanza los 406 mil 800 millones de dólares, con 2 mil 539 proyectos y una estimación superior a 1.6 millones de empleos. Más allá de la cifra, importa el proceso que la sostiene. Proyectos identificados, acompañados y con anclaje territorial. Capital nacional y extranjero dialogando con gobiernos estatales y con un Estado que escucha.
Este modelo reconoce una verdad sencilla. La inversión tropieza menos por falta de interés y más por descoordinación institucional. Por eso el objetivo central de estos consejos resulta tan relevante. Canalizar oportunidades, identificar barreras y trasladar obstáculos a las instancias correspondientes para su resolución. Antes de anunciar, acercarse. Antes de prometer, ordenar.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha colocado esta visión en el centro de su gobierno. Desarrollo con territorio, con justicia y con orden. Una relación renovada con el sector productivo basada en confianza institucional y respeto mutuo. Bajo esa conducción, la política económica adquiere coherencia interna en un entorno global complejo.
Mientras otros países reaccionan con impulsos defensivos, México apuesta por organización, diálogo y ejecución. Esa diferencia pesa en las decisiones de inversión. Cuando el gobierno se acerca de verdad al territorio productivo, cuando el empresariado invierte con horizonte y cuando la coordinación funciona entre Federación y estados, el país encuentra escala y sentido.
Lo ocurrido esta semana marca un punto de inflexión. Un ejercicio sin precedentes. Una primera sesión que inaugura una nueva forma de hacer política económica. Un Estado que se acerca. Una inversión que camina acompañada. Una certidumbre construida desde dentro. Una Secretaria de Economía que con hechos demuestra su amor, pasión y compromiso por México.
¿Voy bien o me regreso? Nos leemos pronto si la IA y el territorio se alinea.
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David Vallejo
Politólogo y consultor político, especialista en temas de gobernanza, comunicación política, campañas electorales, administración pública y manejo de crisis. Cuenta con posgrados en Estados Unidos, México y España. Ha sido profesor, funcionario estatal y federal, así como columnista en Veracruz, Tamaulipas y Texas. Escritor de novelas y cuentos de ficción. Además, esposo amoroso, padre orgulloso, bibliófilo, melómano, chocoadicto y quesodependiente.
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