Por: Melitón Guevara Castillo19/11/2012 | Actualizada a las 17:12h
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Una de las fechas, o fiestas cívicas, más
importante es la revolución mexicana, también conocida de 1910. Es una fecha
que me aprendí de chico, en la primaria; y que como referencia, creo que todos,
alguna vez participamos en el desfile conmemorativo. Este año no es la
excepción: Victoria, la capital, y otras ciudades importantes tendrán su
desfile. Sin embargo, a estas fechas, creo pertinente preguntarnos ¿Qué es la
Revolución Mexicana?
En términos de historia es uno de los movimientos sociales más importantes,
significativos, del siglo pasado; apenas hace dos años se cumplieron 100 años
de que sucedió. Se le sigue recordando porque el partido político (PNR-PRM-PRI)
que nació del poder, la convirtió en su referencia político-ideológica. Porque
fue el detonante para un cambio en la política y en la forma de gobernar.
En sentido estricto no hubo revolución. Porfirio Díaz fue un dictador; hizo que
la antidemocracia, la represión, la explotación, convergieran en una evidente
pobreza. Francisco I. Madero escribe el Libro “La sucesión presidencial en
1910”, lanza su candidatura, es apresado, huye y proclama el Plan de San Luis,
convocando a tomar las armas el 20 de noviembre.
Iniciado el movimiento revolucionario la toma de Cd. Juárez provoco la renuncia
y el exilio de Porfirio Díaz. A partir de ese momento se vive prácticamente una
guerra civil; por tener y consolidar un poder político: Madero, Villa, Zapata, Obregón
y Calles serán los generales más representativos. Hasta que, ya encaminado un
gobierno, Calles le da vida al Partido Nacional Revolucionario. A partir de
ahí, todo, pero todo, se hizo a nombre de la revolución: gobernó, dicen, la
familia revolucionaria.
El gobierno de la revolución duro 70 años: sus ideas de justicia social y
democracia se vieron truncadas por una burocracia que se adueño del poder
político; que se deslindo prácticamente del pueblo, que dejocrecer –como un imperio- la corrupción y la
impunidad. Así es como, en el año 2000, después de 70 años de gobierno, el
pueblo le quita al PRI el poder y se le transfiere al PAN.
Después de 12 años el PRI ha retomado el gobierno presidencial. Ya no puede
enarbolar la bandera de la revolución; pero es indudable que no puede hacer, ni
por error, un gobierno similar al del siglo pasado. Enrique Peña Nieto tiene
que revolucionar, transformar, hacer que evolucione su partido y en
consecuencia la forma de gobernar. El viejo PRI, como dicen, no debe volver. Se
precisa una nueva revolución, no necesariamente armada.
El escenario y el contexto ha cambiado. Antes, en el viejo PRI, no había
oposición; los partidos políticos eran paleros y tenía el control, absoluto,
del Poder Legislativo; hoy, la oposición es real, con un PAN que ya gano dos
veces la Presidencia; un PRD que gobierno de hace buen rato al Distrito
Federal… y en ninguna de las Cámaras Legislativas el PRI tiene mayoría. Y el
voto útil, que funciono en la elección del año 2000 puede funcionar, entre PAN
y PRD, en la Cámara si son capaces de construir una agenda legislativa en
común: así Enrique Peña Nieto tiene que gobernar, bien, de otra manera
ejecutara lo que decida el Congreso.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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