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Sección: Especiales / Cultura
Derrocha virtuosismo Ilya Gringolts al inaugurar el FMM 2012
Ilya Gringolts (San Petersburgo, 1982) derrochó virtuosismo al actuar como el luminoso violinista solista que acompañó anoche a la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), durante el concierto inaugural de la edición 24 del Festival de Música de Morelia “Miguel Bernal Jiménez” (FMM 2012)
Por: Agencia Notimex
17/11/2012 | Actualizada a las 10:59h
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Morelia, Michoacán.- Ilya Gringolts (San
Petersburgo, 1982) derrochó virtuosismo al actuar como el luminoso violinista
solista que acompañó anoche a la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), durante el
concierto inaugural de la edición 24 del Festival de Música de Morelia “Miguel
Bernal Jiménez” (FMM 2012).
Como cada Otoño desde hace 23 años, la Valladolid del nuevo milenio se
viste de gala con el encuentro musical que trae a esta ciudad colonial lo más
celebrado del quehacer sinfónico de México y del resto del mundo. Ayer, el
Teatro Morelos colmó su aforo con un público que coronó el concierto con una
ovación de pie.
En la primera parte del concierto se dejó escuchar, de Ludwig van
Beethoven (1770-1827), el “Concierto para violín y orquesta”. La parte
complementaria se valió de una de las obras más cotizadas de Hector Berlioz
(1803-1869), su “Sinfonía fantástica”, suerte de autobiografía que escribió a
sus escasos 27 años de edad.
De la primera parte cabe señalar que el “Concierto para violín”, de
Beethoven es considerado el mejor, más grande y portentoso de cuantos
conciertos se han escrito para ese pequeño instrumento de cuerdas desde que el
hombre se vio iluminado con la música. Esa opinión, por cierto, la comparten
los expertos.
Ilya Gringolts, con su violín de refinado gusto, sonido y manufactura,
enalteció lo mismo al autor del concierto que a la obra misma, con lo que,
consecuentemente, exaltó también a quienes lo acompañaron en su concierto,
varios miles de personas, melómanos consagrados la mayoría, quienes
reconocieron su técnica.
Gringolts gustó. Gustó en más de un sentido, pues además de ser un joven
con la más pura y depurada técnica interpretativa, tiene a sus escasos 30 años
premios y reconocimientos internacionales, varios discos grabados y legiones de
seguidores alrededor del mundo, porque permanentemente viaja de una latitud a
otra.
En los últimos años ha dado conciertos por toda Europa, Asia,
Norteamérica, Australia, Sudáfrica e Israel. Tenerlo en México como parte del
concierto inaugural del FMMM en su edición 2012 es un lujo de muchos kilates. Y
eso fue reconocido por los asistentes, quienes lo escucharon y lo admiraron.
Gringolts posee el perfil exacto del ser sensible, del artista, del
violinista pues. Si un mago fabuloso tuviera que aparecer a un violinista,
seguramente lo aparecería a él: Su edad, estatura, imagen pulcra de figura
ataviada con impecable camisa de tela tersa, su traje negro y sus lustrosos
zapatos, lo hacen un figurín tocando.
Su piocha, que acariciaba al diminuto instrumento mientras ejecutaba las
partes más difíciles de la partitura heredada por Beethoven, armonizaba con su
cabello rizado y de color claro. No obstante, los amantes de la música no
fueron a ver su porte (o al menos no principalmente) sino su extraordinaria
manera de ejecutar.
El triunfo, sin embargo, no fue únicamente creación del violinista en su
calidad de solista. La OSN, al frente de la vigorosa batuta de Antoni
Ros-Marbà, actual director titular de la Real Filharmonía de Galicia, hizo lo
suyo para sacar adelante el concierto en la primera de sus dos magistrales
partes en las que fue dividido.
Pasado el intermedio, Gringolts se retiró del escenario para dar paso a
la parte complementaria, la “Sinfonía fantástica”, de Hector Berlioz, con sus
49 minutos de duración, seis minutos más larga que la obra anterior. Sus varios
movimientos hicieron la gozosa escucha de esta pieza que tiene una historia muy
particular.
De acuerdo con las croniquillas de la época, es el resultado de la
inspiración que provocó una decepción amorosa que sufrió el bisoño y
atolondrado autor. En la partitura original de la obra, escrita allá por 1830,
Berlioz escribió que “un joven músico de sensibilidad mórbida e imaginación
ardiente se envenena con opio…
“…en un arranque de desesperación amorosa. La dosis del narcótico,
demasiado débil para causarle la muerte, lo sumerge en un profundo sueño,
acompañado de las más extrañas visiones, durante el cual sus sensaciones,
sentimientos y recuerdos se transforman en su cerebro enfermo en imágenes y
pensamientos musicales…”.
Y qué decir de la OSN, sino que es la agrupación musical más
representativa de México. Su antecedente es la Orquesta Sinfónica de México,
fundada por el maestro Carlos Chávez en 1928. Con la creación del Instituto
Nacional de Bellas Artes (INBA) en 1947, se convirtió, primero, en Sinfónica
del Conservatorio Nacional de Música y, finalmente, en Orquesta Sinfónica
Nacional.
A la ceremonia de inauguración asistieron, además de la directora
general del festival, Verónica Bernal Vargas, el secretario de Cultura del
Estado de Michoacán, Marco Antonio Aguilar, así como Patricia Mora Vallejo,
presidenta honoraria del patronato del festival, y Wilfrido Lázaro Medina, edil
local.
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