Por: Javier Rosales Ortiz16/11/2012 | Actualizada a las 13:36h
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Lo
entrevisté en su campaña para la alcaldía y desde ese entonces me dio la
impresión de que era un hombre de buena fe y que no iba a recurrir al regateo
para entregarse completo al servicio de los habitantes de ciudad Victoria, la
bella capital de Tamaulipas. De trato
cortes, de sonrisa espontánea y hombre de una sola palabra, él le exprime hasta
el último minuto al día y salta de colonia en colonia como si fuera una liebre
para escuchar, para tomar nota y para sellar compromisos que siempre cumple,
por eso en todos los lugares lo reciben de buena gana, al grado que hasta se
deja papachar. Desde que
inició su gestión acuñó dos frases que hizo famosas y que en su camino como
jefe del cabildo capitalino hace suyas al pie de la letra: “El ciudadano no
tolera errores. No vamos a experimentar”. Aun
cuando recibió un ayuntamiento en quiebra y una ciudad destrozada, porosa y
desordenada, él ha hecho acopio del ingenio y a recurrido a los malabares para
pulirle un rostro distinto a la capital tamaulipeca, la que hoy presume una
nueva fisonomía, aunque un jefe castrense piense todo lo contrario. Como
alcalde, siempre está dispuesto al diálogo y como servidor público ha alentado
que perdure a pesar de todo la armonía familiar con su programa “Libre 17”, además de que su sello se
nota en las colonias más apartadas de la capital de Tamaulipas, que hoy lucen
por los trabajos de pavimentación y por las modernas instalaciones deportivas
que son posible cuando la comunicación con el estado y la federación, es la
adecuada. Por su
carácter afable, le es fácil conservar una buena relación con los líderes de
colonos, con los de las cámaras empresariales, con los deportistas y además con
los representantes de los partidos políticos distintos al suyo, quienes ocupan
la mayor parte de su tiempo en marcar errores y en armar camorra, lo que da
lugar a que esta ciudad sede de los tres poderes estatales goce de estabilidad. La última
ocasión que lo saludé le comenté que los medios de comunicación ya lo apuntaron
para una diputación local en el 2013. “Nombre, lo que quiero ahorita es
terminar con este paquete”, fue lo que señaló. En
realidad no están muy errados quienes ven en Miguel González Salum a su próximo
representante popular en el Congreso de Tamaulipas o como titular de algunas de
las docenas de delegaciones federales que cambiaran de dueño a partir del
primero de diciembre. Es,
Miguel, uno de los pocos alcaldes de Tamaulipas que ha escapado de la crítica
de los periodistas porque el escándalo no lo ha manchado como a sus antecesores
y es tal vez el mejor calificado de esta entidad, por eso el gobernador Egidio
Torre Cantú lo tiene en un muy buen concepto. Lo
cierto, es que quien sea candidato del PRI a la alcaldía de Ciudad Victoria no
tendrá que esforzarse mucho para penetrar en el agrado del electorado porque
Miguel ya dejo pavimentado el camino para que el tricolor conserve en su lista
la comuna capitalina. Y es que
ni hablar, trabajo, mata carita. Correo
electrónico: carl-luis-6@hotmail.com
Javier Rosales
Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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