Por: Clara García16/11/2012 | Actualizada a las 08:40h
La Nota se ha leído 5067 Veces
Hace meses
encontré un modesto libro llamado “Los murciélagos”, era una edición de
autor publicada en Tamaulipas en 1991 encuadernado en rústica. Me llamó la
atención por dos motivos, en la portadilla interior decía “Los murciélagos,
novela”, Genaro González Gaucín; como no es usual que en un libro se aclare el género
literario después de enunciar el título, me sonó pretencioso.
Sólo por curiosidad comencé a leer los primeros párrafos, segura que al dar
vuelta a la hoja perdería interés. Sin embargo, la narración me llevó a beberme
varias páginas de corrido, para después sentarme, leer otras tantas y
finalmente buscar un separador para marcar la página y proseguir más tarde.
La historia me atrapó, sí era una novela, una novela policíaca de narrativa
ágil, fresca y muy literaria; cuenta el asesinato de una familia, el
matrimonio, sus dos hijos pequeños y la criada, acaecido en Nuevo Laredo en los
años cuarenta cuyo móvil fue el robó y la historia de un joven político que es
presa de una crisis moral al ser postulado candidato para la presidencia
municipal, al momento de comenzar a corroborar las sospechas de que su padre
fue uno de los asesinos de tan sonado crimen y la herencia recibida es parte
del botín sangriento.
Aunque la novela por si misma no aporta ninguna innovación al género policíaco,
es sin duda una historia bien contada y lograda, además, es posible que sea una
de las pocas en su género escritas en Tamaulipas, en la décadade los noventa, a pesar de que Ramírez
Heredia fue reconocido en el género a nivel nacional, estaba a muchos
kilómetros de enriquecer nuestra la literatura tamaulipeca.
“Los murciélagos” fue
capaz de atraparme desde la primera página, sin embargo el final me resultó
confuso. “No entendí”, le comenté a mi marido y le pregunté si conocía al tal
Gaucín; Ambrocio con la generosidad que lo caracteriza me ilustró, “es un
periodista que radica en Nuevo Laredo, la historia está basada en un hecho real
y algunos descendientes de los protagonistas aún viven ahí”. Deduje entonces el
por qué de ese final confuso, que seguramente era bástate claro para quienes
recuerda los hechos.
Elacierto de Genaro González Gaucín con
Los murciélagos es no sólo el de contar una buena historia,
literariamente con calidad, es también la incursión de la literatura
tamaulipeca en el periodismo novelado, ese que cuenta historias reales, con
tientes de ficción.
Lo lamentable es que esta obra sea poco conocida, y bien vale una reimpresión,
en cuanto al final, creo que el autor no debería ser egoísta y contarlo sólo
para unos pocos, sino pensado en ese lector anónimo cuyo placer es que los
libros le cuenten historias.
E-mail: claragsaenz@gmail.com
Clara García Sáenz
Historiadora y Promotora Cultural; catedrática de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas