Logotipo de HoyTamaulipas

El Anzuelo...

Y con unas toneladas de promesas arrancará el domingo el proceso

por El Fisgón

Hoy es Domingo 19 de Mayo del 2013
Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Política contaminada

Por: Juan Sánchez-Mendoza

La Nota se ha visto 399 Veces Imprimir Disminuir Fuente Disminuir Letra
13/11/2012 | Actualizada a las 22:16h
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo por más de tres décadas; es autor del libro “68. Tiempo de hablar” (que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); Premio Estatal de periodismo en dos ocasiones; escritor de los ensayos “Yo, chavo banda”, “50 años de sucesión presidencial” y “El avance de la ultraderecha en México”; reportero de investigación en medios impresos de comunicación masiva, desarrollando trabajos en toda la República Mexicana, Irlanda, Francia, Inglaterra, España, Estados Unidos, El Salvador, Guatemala, Cuba, Nicaragua, Jamaica y otros países, y desde 1997 radica en Tamaulipas, donde publica la columna “Golpe a golpe”, cuyo título rescata la vieja práctica de que cada letra significa, precisamente, un golpe… y no un impacto físico.


La procacidad es un vicio generado por alteración mental. Una fuga para quien no sabe admitir sus propios yerros. La salida fácil que conduce al olvido cuando ya no existe vergüenza. Ni pudor. Menos dignidad.
 
Antaño era costumbre que la política fuera práctica de hombres. Y que como hombres se respondiera, con argumentos sólidos, a los cuestionamientos públicos generados por las fallas, omisiones e incluso aquellos provocados indirectamente.
 
Pero esto no ocurre hoy ¡qué va!, porque la política se ha prostituido y el ejercicio legislativo ha sido contaminado por intereses mezquinos de la ultraderecha y una falsa corriente izquierdista, donde el pundonor y la honestidad no tienen valor alguno.
 
De ahí que en el asunto de la reforma laboral asomen senadores en contra del documento que ya fue aprobado (en lo general) por la Cámara de Diputados y se tornen cínicos al no poder responder a la verdad con la verdad o verdades relativas.
 
La insolente actitud de esos representantes populares, por tanto, no me extraña, pero sí atrapa mi atención la postura asumida por sus (ayer) acusadores, que (hoy) parecen haber caído en la complicidad. En una connivencia encaminada a perdonarlos, cuando está comprobado que maniobran en la Ciudad de México tratando de convencer a todos y cada uno de los legisladores (de ambas cámaras) para en conjunto presentar, en el 2013, un paquete de reformas que serían un claro atentado contra la economía de los que menos tienen.
 
Y es que gravar la comida y los medicamentos que consumimos en México no la mejor fórmula para enfrentar la crisis económica que Felipe Calderón Hinojosa legará a su sucesor, pero esto no quieren entenderlo los colaboradores más cercanos a Enrique Peña Nieto que han “filtrado” la posibilidad de incrementar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y reducir el Impuesto Sobre la Renta (ISR) –so pena de incluir en el paquete recaudatorio los alimentos y las medicinas--, como tampoco un grupo de panegiristas que en el Congreso de la Unión ya se desgarran las vestiduras tratando de convencer a sus pares de que lo ideal sería lesionar un poquito más la economía familiar.
 
En fin, el golpe duro que enero próximo se prepara en contra del pueblo quizá no se entienda hasta una vez transcurrida la euforia decembrina.
 
Pero aún así hay tiempo suficiente para obligar al nuevo Gobierno Federal a no aplicar esas medidas draconianas.
 
Agravio sexenal
 
Junto al desempleo y la pobreza, es la inseguridad pública uno de los problemas que más lastiman a la sociedad.
 
El cáncer penetra hasta los rincones más apartados de la geografía nacional, evidenciando un fracaso estrepitoso en la materia, aun cuando el señor de Los Pinos, Felipe Calderón Hinojosa, a 16 días de fenecer la administración insista en que “su guerra” ha resultado triunfal.
 
Paso a paso el hampa ha sentado sus reales y defiende a sangre y fuego los territorios “conquistados”, mientras la autoridad federal (hasta la fecha) no logra encontrar la fórmula para atenuar, al menos, ese lastre que atenta contra individuos y familias tanto en su patrimonio como en su integridad física y moral.
 
Ciudades y comunidades otrora pacíficas han pasado a constituirse en espacios de alto riesgo donde impera la “ley de la selva”, sin que exista poder humano capaz de establecer el orden y satisfacer las demandas ciudadanas.
 
Por el contrario, es palpable el fracaso de las estrategias implementadas para frenar los índices delictivos, como bien lo demuestran los acontecimientos que tienen lugar de manera cotidiana; y eso permite suponer que se cometen en un marco de impunidad constituyendo, además, uno de los principales ingredientes que permiten la propagación del fenómeno.
 
En reiteradas ocasiones se ha comprobado que el hampa teje relaciones y logra penetrar las esferas encargadas de combatirla, lo que ha sido demostrado cuando se logra detener a facinerosos de alto rango, quienes en algunos casos son servidores públicos en activo, lo fueron o sostienen relaciones de complicidad con los mandos encargados de la seguridad pública.
 
Es más, en el pasado reciente era común enterarse de cómo delincuentes disfrazados de policías, mediante estipendio, lograban colarse a las mejores “plazas”. Este mal quizá aún se practica a fin de estar cerca de los “patrones” y poderles servir adecuadamente.
 
Secuestros, violaciones, robos, tráfico y venta de estupefacientes, así como viles y cobardes asesinatos, forman parte de una larga lista de modalidades criminales que llenan a diario los espacios y tiempos de los medios de comunicación masiva y siguen a la alza.
 
Credibilidad a la baja
 
Todo ello daña la credibilidad hacia las instituciones encargadas de la seguridad pública, hasta el grado de que la población agraviada ya está harta de su incapacidad, ineptitud e ineficiencia.
 
Sólo cifras alegres y pretextos escuchamos por doquier por parte de los encargados de combatir el crimen, que desafortunadamente avanza a pasos firmes en nuestro país sin que logren detenerlo las autoridades federales.
 
Entonces, lo más recomendable para Enrique Peña Nieto, es que anime la participación ciudadana en la lucha contra la delincuencia, a fin de que las mujeres y los hombres de buena fe puedan enjuiciar a los malos servidores públicos, a la vez que determinen el camino a seguir, junto con las autoridades respectivas, para combatir el hampa.
 
Y es que de ninguna manera sería sano continuar inmersos en el círculo vicioso, donde empieza a borrarse la distinción entre maleantes y policías.
 
Tendencia a minimizar
 
Las declaraciones de altos funcionarios federales tratando de minimizar los hechos, podrían formar parte de un guión diseñado en la residencia oficial de Los Pinos. Eso lo entiendo perfectamente, pero de ninguna manera se puede convenir que en ello vaya implícita la tentación de querer negar una realidad que se palpa a diario, como es la inseguridad pública.
 
Bajo esta óptica tendríamos que aceptar que los crímenes que se cometen de manera frecuente en todo el país son algo normal, cosas naturales que no trastocan la vida de la gente y ocurren de manera circunstancial, aunque los sicarios tomen como escenario para dirimir sus desacuerdos las principales ciudades.
 
Igual tendríamos que convencernos que las armas y balas de grueso calibre—con que los hampones quitan la vida a personas, estén o no en el tejemaneje de los grupos delictivos--, son artefactos que llegaron a sus manos de pura casualidad.
 
Sugerir esto es como una aceptación tácita para que los encargados de la seguridad ciudadana se crucen de brazos y no vean ni oigan absolutamente nada que ponga en riesgo el trabajo que desempeñan.
 
Es, también, como una invitación abierta a vivir en la resignación e indolencia.
 
Bajo esa óptica tendríamos que admitir que los delincuentes operan a ratos, de manera individual y sólo porque tuvieron la oportunidad de cobrar afrentas, las más de las veces personales o pasionales.
 
Lamentablemente Felipe Calderón Hinojosa no ha podido explicarle al pueblo su fracaso.
 
Pero afortunadamente, para México y sus casi 110 millones de habitantes, el tiempo se le agota.
 
Se hace camino al andar
 
*** Los delegados federales se han ganado a pulso las auditorías que pide se les haga el dirigente estatal priista, Ramiro Ramos Salinas.
 
*** Y tan bien saben que tienen sucia la cola, que hasta mandaron pintar el Palacio Federal, para entregarlo “limpiecito” al nuevo Gobierno.
 
*** Otros, como el delegado de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), hasta compraron vehículos que estacionaron frente a sus oficinas.
 
Em@il: jusam_gg@hotmail.com

Publicidad

Publicidad
HoyTamaulipas.net Derechos Reservados 2012
Morelos No. 426 entre 13 y 14 Zona Centro Ciudad Victoria, Tamaulipas
Tel: (834) 134-0296
Desde Estado Unidos marque: 01152 (834) 134-0296
Visite también http://www.htagencia.mx para noticias de la agencia.