Por: Melitón Guevara Castillo13/11/2012 | Actualizada a las 16:34h
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Ramiro Ramos se
reunió con la prensa, en su acostumbrada conferencia de los lunes, y les dijo a
los reporteros al tocar el tema de los candidatos para el 2013: “… no soy la
voz mandante, yo dirijo un partido, hago propuestas, propongo ideas y lo vamos
platicando con los compañeros de partido”. Así, con ese lenguaje, muy formal,
es como describe lo que esta sucediendo en el PRI.
Diría el compadre Juan, allá en el rancho: ¿A quién le quiere contar las
muelas? Y es que, imposible negar, que hay una condición asumida y reconocida
por todos los priistas: la existencia de un jefe político, en este caso el
gobernador Egidio Torre Cantú; como tampoco se puede negar, porque así ha
sucedido históricamente: que cada gobernador tiene o desarrolla un proyecto
político.
Es obvio que Egidio Torre Cantú está pensando en un proyecto; y es obvio,
también, que Ramiro Salinas es su operador político para llevar a buen puerto
tal proyecto. Por eso, ya dijo: que prefiere los candidatos de unidad, pero que
ahí donde no haya acuerdos, donde hacer grilla sea una especie de infiernito,
tendrá que haber una consulta a la base. Recuerdo que en Padilla, en una
ocasión, había 14 precandidatos…al final, los que perdieron apoyaron a la
oposición.
En eso de la platicada que se avienta Ramiro con sus compañeros de partido hay
una estrategia: ver a los aspirantes, platicar con ellos, ver “quien puede y quién
sabe, ese es el tema, quien realmente tiene la capacidad de responder a la
gente”. La estrategia es válida y más si, efectivamente, llegan con un
candidato que responda a la gente: ahí tienen la experiencia de Tampico: no
quisieron a Magdalena Pereza y les gano desde el PAN.
La cuestión de las candidaturas tiene que ver con dos condiciones: a) La
ambición, puesto que hay hasta exalcaldes que sufren por volver, unos vuelven
(como Lorenzo Morales en Güemes), otros obligan a la gente a decirles que no
los quieren, tal y como sucedió con Álvaro Garza Cantú allá, precisamente, en
tierras que hoy domina Magdalena Peraza, una política que ni es panista, ni es priista,
solo es consecuente con sus intereses.
La idea de Ramiro es buena: “candidato que pueda, es decir, ganador. Es lo
óptimo. Sin embargo, si algo tiene el PRI –o quienes toman las decisiones-, es
que de pronto no tienen memoria histórica y confirman la regla de que hay, en
esta vida, quienes se tropiezan dos veces con la misma piedra: por no pensar,
por no analizar, por no reflexionar.
No siempre un buen político es un buen candidato. El político negocia, hace
arreglos, toma acuerdos, en pocas palabras, resuelve problemas; y el buen
candidato tiene que caerle bien a la gente, no pelearse con nadie, convencer a
los electores con un buen programa de gobierno y ofrecer una historia de
honestidad, seriedad, responsabilidad y sobre todo, de vocación política.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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