Por: Melitón Guevara Castillo11/11/2012 | Actualizada a las 14:44h
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Juana
de Jesús Álvarez Moncada, ya en su condición de consejera y responsable de la
Comisión de Fortalecimiento de la Cultura democrática en el IETAM, no puede
negar que a lo largo de 5 procesos electorales la democracia ha sido vencida.
Por el Partido Abstencionista, diría Juan Carlos López Aceves. Los
datos que nos recuerda son elocuentes. En la elección de 1995 se tuvo una
participación del 63.10% y en la elección del 2010 la votación llego,
disminuyo, hasta un 44.42%. De manera gradual, elección tras elección, se da
una pérdida del 3.6%. La cuestión es, ¿Cuándo tocara fondo o iniciara un
repunte? Los
datos estadísticos pintan una realidad: que más del 50% de la población electoral,
la que tiene credencial de elector y está en la lista nominal, sencillamente no
ejerce su derecho a votar. En principio, de manera simplista, se puede concluir
que hay una irresponsabilidad cívica en la población electoral, que no cumplen
con un deber y una responsabilidad. Sin
embargo, como en todas las cosas, la explicación es simplista. ¿Quiénes son los
responsables de promover la tarea de votar? Los directamente beneficiados: los
partidos políticos y candidatos; luego, por disposición legal, el órgano
electoral… y ya en términos generales, todos, pero todos los ciudadanos tenemos
esa tarea. A
leguas se nota que ni unos ni otros están haciendo la tarea. Hay, sin embargo,
un detalle que no debemos pasar por alto: Cuando Ramiro Salinas llega al PRI
ordena un diagnostico sobre la votación; y uno de los aspectos fue la
“promoción del voto” y encontró que, de cada 100 promovidos a favor del PRI, 41
votaron en contra… pero, además, en otro se desglosa a los que fueron
promovidos y ni siquiera votaron. ¿Cómo
pues, entonces, establecer los motivos y razones de porque el ciudadano
prefiere no emitir su voto? A) Que los mensajes de partidos y candidatos no le
persuaden de tener a la mano una opción buena; b) Que los mismos candidatos,
por conocer su historia, su carrera política, su propia imagen pública, tampoco
le genere un ánimo positivo para ir a votar; c) Está impregnado por un
desencanto del sistema de partidos políticos, del comportamiento gubernamental,
entre otras cosas. Sean
una, dos o las tres razones, el hecho es que en los últimos 15 años va en caída
libre la derrota de la democracia en las urnas: ¿Por qué, luego entonces, no se
toman cartas en el asunto? No hay que olvidar que, en esos 15 años, se crean
órganos electorales, que ya se tiene un padrón electoral “confiable”, que ya no
suceden, como antes, actos vinculados a una “cultura del fraude”. Me
pregunto: ¿Cuándo habrá un despertar ciudadano? Nos quejamos de corrupción, de
los malos gobernantes, de los partidos políticos y sus candidatos, nos quejamos
casi de todo, pero, ¿Qué hacemos para que eso ya no suceda? Un buen principio,
sin la menor duda, es emitir el voto: los panistas en la elección no hicieron
campaña y están convencidos de que recibieron votos, porque fue un voto de
castigo hacia el PRI, por sus errores, su simulación, por abandonar a los
grupos vulnerables, por dar más de lo mismo. ¿Sucederá lo mismo en la elección
del 2013?. Comentarios:
meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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