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Sección: Texas / Política
Velan Obama y Boehner armas por batalla sobre “precipicio fiscal”
El presidente Barack Obama y el líder republicano John Boehner inician el viernes negociaciones cara a cara sobre el “precipicio fiscal” al que podría caer Estados Unidos en 50 días
11/11/2012 | Actualizada a las 10:46h
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Washington,
(Notimex).- Con un
inédito ánimo bipartidista pero desde esquinas políticas opuestas, el
presidente Barack Obama y el líder republicano John Boehner inician el viernes
negociaciones cara a cara sobre el “precipicio fiscal” al que podría caer
Estados Unidos en 50 días.
Obama,
energizado tras una reelección donde obtuvo 332 votos electorales y tres
millones más de votos que su rival Mitt Romney, convocó a una cumbre entre el
ejecutivo y el legislativo llevando bajo el brazo lo que considera como un
mandato mayoritario para la equidad fiscal.
“El martes,
ustedes nos dieron a entender muy clara y firmemente que no tolerarán la
disfunción, ni políticos que crean que hacer concesiones es una deshonra”, dijo
dirigiéndose a los estadunidenses en su mensaje nacional del fin de semana.
Su objetivo es
la extensión inmediata de los recortes de impuestos a la clase media, así como
un nuevo acuerdo tributario que resulte en la elevación de los gravámenes para
todas las familias estadunidenses con ingresos superiores a los 250 mil dólares
anuales.
Boehner, un
político pragmático quien preside la Cámara de Representantes bajo el peso
ideológico del ala más radical de los conservadores del Partido del Té, abrió
las puertas a buscar un terreno común, pero trazó una raya contra el alza de
impuestos a los ricos.
“Es claro que
hay muchos huecos en el código fiscal, tanto corporativo como personal. También
es claro que hay todo tipo de deducciones, algunas de las cuales hacen sentido,
otras no. Bajando las tasa y limpiando el código, vamos a tener más crecimiento
económico”, dijo Boehner.
El abismo fiscal
describe el incremento automático a partir del primero de enero de gasto
público, tanto civil como militar, por 109 mil millones de dólares como parte
de la ley del techo de la deuda nacional de 2009.
Asimismo
contempla la expiración de los impuestos de la era Bush a la clase media,
incluida la reducción de los impuestos por nóminas, que en su conjunto
equivalen a erogaciones personales superiores a los 400 mil millones de dólares
al año.
Se estima que la
economía estadunidense podría agregar tres puntos porcentuales a su Producto
Interno Bruto (PIB), si demócratas y republicanos evitan que Estados Unidos
caiga al “precipicio fiscal”.
En contraparte,
si la Casa Blanca y el Congreso no logran un acuerdo en los siguientes 50 días,
la economía de Estados Unidos podría contraerse 0.5 por ciento y caer
nuevamente en una recesión, según estimaciones de la Oficina Presupuestal del
Congreso (CBO).
La Casa Blanca
desea que el ejecutivo apruebe de inmediato la extensión del recorte de
impuestos a la clase media, a fin de eliminar la incertidumbre para los
trabajadores, y continuar en paralelo las negociaciones de un paquete de
reducción del déficit.
En el Congreso
los demócratas consideran deseable un acuerdo integral antes del inicio de la
nueva legislatura en enero, pero una mayoría de los republicanos prefiere un
proceso de dos pasos, uno inmediato para evitar los recortes de gasto y demorar
el pacto fiscal hasta 2013.
Pero más allá de
las diferencias procedimentales, Boehner enfrenta la presión interna de los
legisladores más conservadores para evitar cualquier compromiso con la Casa
Blanca, a menos que sea aprobado por la mayoría de los republicanos en la
Cámara Baja.
“Simplemente no
nos gusta que se cocinen los acuerdos (a puertas cerradas) y luego nos pidan
que actuemos en equipo y apoyemos al presidente (de la Cámara de
Representantes)”, señaló el legislador republicano de Lousiana, John Fleming.
Boehner enfrentó
una virtual rebeldía de los miembros más conservadores el año pasado durante las
negociaciones para elevar el techo de la deuda nacional y algunos líderes del
Partido de Té pidieron su cabeza.
Aunque
legisladores republicanos coinciden que la postura pragmática de Boehner
emergió fortalecida tras las elecciones, sostienen que éste debe mostrar
liderazgo para persuadir a sus huestes que deben aceptar concesiones después
del desenlace electoral a favor de Obama.
“La mayoría de
los legisladores recibieron una lección: que uno no va a conseguir todo lo que
quiera. Fue ese tipo de elección”, aceptó el legislador republicano por
Oklahoma, Tom Cole.
A favor de Obama
opera el respaldo del público estadunidense. Un nuevo sondeo del Centro Pew
muestra que dos terceras partes de los votantes, un 64 por ciento, apoya un
aumento de los impuestos a las familias con ingresos superiores a los 250 mil
dólares anuales.
Siete de cada diez estadunidenses se oponen
también a los recortes en el gasto federal en educación y más de seis de cada
diez rechazan la disminución del financiamiento a becas escolares.
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El presidente Barack Obama y el líder republicano John Boehner inician el viernes negociaciones cara a cara sobre el “precipicio fiscal” al que podría caer Estados Unidos en 50 días Fotografía Archivo
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