“Veo un México con Hambre y Sed de Justicia”: Colosio
Vigente, crudo, lapidario. Un discurso. Que como el ideario de Juárez. Sigue aplicándose en el presente, a pesar...
Por: Jorge Hiram Hernández Morales22/03/2010 | Actualizada a las 23:11h
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Vigente, crudo, lapidario. Un discurso. Que como el
ideario de Juárez. Sigue aplicándose en el presente, a pesar el tiempo
transcurrido. El 6 de marzo de 1994 en el aniversario número 65 del PRI
en el Monumento a la Revolución Mexicana en la ciudad de México, Luís Donaldo
Colosio Murrieta pronunció un discurso que para muchos fue adelantado, para
otros el rompimiento antes de tiempo, entre él y Carlos Salinas de Gortari. A los 17 días de ese discurso su asesinato conmociono a
México. A pesar de ser solo un candidato presidencial, Salinas como
presidente de México recibió condolencias de mandatarios de otras naciones, su
deceso fue visto como un magnicidio, pues ya todo mundo lo veía como el
siguiente presidente de México. ¿Cambió o no el rumbo de la historia en México? El
sustituto fue Ernesto Zedillo Ponce de León quién gano la presidencia con 17
millones de votos, la más alta del siglo 20 y 21, la psicosis entre los
mexicanos fue que era mejor votar por el PRI que por otro partido. Zedillo
cerró la puerta de Los Pinos al PRI y a Francisco Labastida Ochoa con la crisis
económica del “error de diciembre”, el aumento del IVA del 10 al 15 por ciento.
En su sexenio mando a arrestar a Raúl Salinas de Gortari y provoco el autoexilio
de Carlos Salinas de Gortari. ¿Cuál de los dos expresidentes, fue el
culpable, de esa crisis mexicana? Que generó una ola de suicidios en el país,
cuando las deudas con los bancos se volvieron impagables. Nunca sabremos si con Colosio no hubiese habido error de
diciembre. La tesis del asesino solitario sigue cuestionada, como el triunfo de
Calderón en el 2006. El PRI sin Colosio pasó de los 65 años cumplidos a los 81
en este 2010, por momentos se veía al tricolor en México como un partido que se
extinguiría, pero sigue vigente y ahora con la posibilidad de volver en el 2012
al poder presidencial. Raúl Salinas salió libre. Y ahora cada vez que Carlos
Salinas visita México ya no es noticia. Ya hay quienes lo ven como el
encargado de preparar a Enrique Peña Nieto como el delfín presidencial del PRI.
El 6 de marzo de 1994 fue el discurso de Colosio, el 23 de marzo su asesinato,
a los 44 años murió la persona y nació una leyenda en el PRI ya con 16 años de
presencia en este año. “VEO UN MEXICO CON HAMBRE Y SED DE JUSTICIA”: COLOSIO Con un discurso que despuntaba rumbo a la presidencia de
México, cuando el triunfo de Carlos Salinas de Gortari fue puesto en duda en
1988 ante el expriísta Cuauhtémoc Cárdenas, que para muchos fue el ganador,
después de que se le cayó el sistema de conteo de votos a Manuel Bartlet. A Cuauhtémoc
lo único que le quedo después de no haber alcanzado la presidencia de
México en 3 ocasiones, fue seguir celebrando hasta hoy la expropiación
petrolera que realizo su padre Lázaro Cárdenas. Y dejarle libre el camino al
Peje quién ahora se lo tendrá que dejar libre a Marcelo Ebrard, quién acabo
enemistado con Salinas cuando murió Colosio. El mismo Salinas que impulso la
privatización del ejido en México, el restablecimiento de las relaciones
diplomáticas con el Vaticano y el encargado de poner en marcha el Tratado de
Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, cuando parecía que la
economía mexicana se reponía después de quitarle tantos ceros al peso.
“Aquí está el PRI para mantener la paz y la estabilidad
del país, para preservar la unidad entre los mexicanos. Aquí está el PRI que
reconoce que la modernización económica sólo cobra verdadero sentido, cuando se
traduce en mayor bienestar para las familias mexicanas y que para que sea
perdurable debe acompañarse con el fortalecimiento de nuestra democracia. Los
priístas sabemos que ser herederos de la Revolución Mexicana es un gran
orgullo, pero ello no garantiza nuestra legitimidad política. El PRI evitó que
México cayese en el círculo vicioso de tantos países hermanos de Latinoamérica,
que perdieron décadas entre la anarquía y la dictadura. La estabilidad, la paz
interna, el crecimiento económico y la movilidad social, son bienes que
hubieran sido inimaginables sin el PRI. Sólo los partidos autoritarios
pretenden fundar su legitimidad en su herencia. El PRI, del gobierno, sólo demanda imparcialidad y
firmeza en la aplicación de la ley. ¡No queremos ni concesiones al margen de
los votos ni votos al margen de la ley! No entendemos el cambio como un rechazo
indiscriminado a lo que otros hicieron. Lo entendemos como la capacidad para
aprender, para innovar, para superar las deficiencias y los obstáculos. Se
equivocan quienes piensan que la transformación democrática de México exige la
desaparición del PRI. Por eso, pese a nuestros detractores y a la crítica de
nuestros opositores, somos orgullosamente priístas. Proponemos la reforma del poder para que exista una nueva
relación entre el ciudadano y el Estado. Reformar el poder significa un
presidencialismo sujeto estrictamente a los límites constitucionales de su
origen republicano y democrático. Significa fortalecer y respetar las
atribuciones del Congreso Federal. Significa hacer del sistema de impartición
de justicia, una instancia independiente de la máxima respetabilidad y
certidumbre entre las instituciones de la República. Significa llevar el
gobierno a las comunidades, a través de un nuevo federalismo. La elección es de la sociedad y por tanto no puede
ser un asunto cerrado. De ninguna manera tenemos por qué mirar con temor a
quienes desean conocer la naturaleza de nuestros procesos democráticos.
Nuestras elecciones - y lo digo con pleno convencimiento - no tendrán
vergüenzas qué ocultar. En estos meses de intensos recorridos por todo el país,
me he encontrado con el México de los justos reclamos, de los antiguos agravios
y de las nuevas demandas; el México de las esperanzas, el que exige respuestas,
el que ya no puede esperar. Yo veo un México de comunidades indígenas, que no pueden
esperar más a las exigencias de justicia, de dignidad y de progreso. Yo veo un
México de campesinos que aún no tienen las respuestas que merecen. He visto un
campo empobrecido, endeudado. Yo veo un México de trabajadores que no
encuentran los empleos ni los salarios que demandan. Yo veo un México de jóvenes que enfrentan todos los días
la difícil realidad de la falta de empleo, que no siempre tienen a su alcance
las oportunidades de educación y de preparación. Jóvenes que muchas veces se
ven orillados a la delincuencia, a la drogadicción; pero también veo jóvenes
que cuando cuentan con los apoyos, que cuando cuentan con las oportunidades que
demandan, participan con su energía de manera decisiva en el progreso de la
Nación. Yo veo un México de mujeres que aún no cuentan con las
oportunidades que les pertenecen; mujeres con una gran capacidad, una gran
capacidad para enriquecer nuestra vida económica, política y social. Yo veo un
México de empresarios, de la pequeña y la mediana empresa, a veces desalentados
por el burocratismo, por el mar de trámites, por la discrecionalidad en las
autoridades. Son gente creativa y entregada, dispuesta al trabajo, dispuesta a
arriesgar, que quieren oportunidades y que demandan una economía que les
ofrezca condiciones más favorables. Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un
México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen
a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso
de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales.”: Luís Donaldo Colosio. jorhihem@prodigy.net.mx
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