Por: Carlos Santamaría Ochoa09/11/2012 | Actualizada a las 17:22h
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Cuando
Miguel Ángel Tenorio inició su charla la mañana del viernes en el patio central
de la Escuela Secundaria General número 4, muchos de los que estábamos ahí
pensamos que sería algo así como una mini conferencia en la que nos darían uno
o dos consejos: no fue así. Ha sido una muy provechosa mañana para nosotros,
pero sobre todo, para nuestros hijos.
El hombre es conferencista desde hace tres décadas casi, y se dedica a lanzar
dardos puntiagudos a la cabeza y al corazón de las personas; cuando habla de
drogas y vicios en los que nuestros hijos pueden caer, no se tienta el corazón
para decirnos que tenemos que poner mucha atención en ellos, que debemos
aprender a desarrollar la capacidad de la confianza mutua, es decir, que ellos
confíen en nosotros para que podamos confiar en ellos, y en el caso necesario,
ayudarlos en lo que se requiera: finalmente, somos los padres los encargados de
apoyar a los hijos en todo lo que se pueda, pese a los comentarios u opiniones
de gente externa o alejada de la familia.
Fue casi una hora y media, es decir, noventa minutos que disfrutamos de la
variedad de emociones que puede sentir un ser humano, y que van desde la risa o
la duda hasta el llanto y la preocupación.
Los hijos, igual que nosotros, pasaron por varias etapas pero pensamos que les
ha servido muchísimo esta conferencia, que, suponemos, ha sido gestionada por
nuestras autoridades educativas estatales, ya que posterior a la “cuatro”, el
conferencista fue al Colegio de Bachilleres, para regresar en la tarde a la
“cuatro” con los chicos que acuden a tomar sus estudios en ese horario.
Dijo muy claramente que los maestros no son educadores de los hijos, porque es
esa la responsabilidad de cada uno de los que hemos tenido la maravillosa
fortuna de ser padres, porque los profesores nos darán muchos conocimientos
para mejorar, pero las bases tienen que surgir de la familia, de los padres, de
quienes de alguna u otra manera hemos sido “elegidos” para ser la base en la
formación de cada uno de esos tesoros llamadosmaravillosamente HIJO o HIJA y que constituyen el mayor tesoro del que
podemos disfrutar hoy en día, con sus cosas positivas y no tanto, con sus enojos
y carácter, con su noble actitud y su ternura, pero ellos, los hijos, serán
siempre lo mejor que tenemos y el motivo para mejorar.
Este tipo de eventos son los que justifican en muchas ocasiones el que se gaste
dinero en buscar talentos; la profesora Patricia Elena Roché Rangel, directora
de la secundaria número cuatro ha hecho una acción maravillosa cuando nos ha
hecho pensar y sentir lo que vivimos cada uno de los que acudimos al llamado,
aparentemente, para recoger calificaciones de los hijos.
No teníamos la mínima idea de lo que íbamos a recibir en esta mañana tan
especial: el sol del entendimiento surgió en los corazones de todos, y fue
cuando comulgamos con los hijos en los sentimientos de solidario amor y
comprensión.
El llamado de Tenorio se fundamentó en la necesidad de ser padres de tiempo
completo, de no dejar para mañana lo que nuestros hijos demandan en este
momento, lo que tenemos que conformar para que ellos tengan la formación
necesaria.
Estamos realmente sensibilizados con las palabras de Tenorio, pero más, con las
de nuestros hijos, o con el tierno y cariñoso abrazo que nos han prodigado en
el momento del reencuentro posterior a las dos charlas.
Créame: lo que vivimos en esa hermosa mañana difícilmente tendrá comparación
con otro buen momento y más, cuando ha sido compartido con ese “sol de papá”
que constituye la segunda heredera, la muñeca, la hija, la amiga, la
futbolista… la que con su sonrisa nos llena de amor, y con sus palabras nos
enternece el pensamiento.
El llamado para los padres es claro: hay que hacer un enorme esfuerzo por
mejorar nuestra relación padre-hijo, porque de esta manera tendremos
oportunidad de ver que nuestros hijos crezcan con valores, que tanto se han
perdido en estos tiempos.
Gracias, Patricia Roché, a nombre de todos los que vivimos este increíble
momento.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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