El Anzuelo...
No es problema estar jodido, el problema es que se note
por El Fisgón
El papa Benedicto XVI calificó hoy a la delincuencia organizada como una “barbarie que niega la dignidad humana”
Ciudad
del Vaticano, (Notimex).-
El papa Benedicto XVI calificó hoy a la delincuencia organizada como una
“barbarie que niega la dignidad humana” y destruye el orden establecido por la
civilización.
En audiencia
celebrada en el Palacio Apostólico del Vaticano, el pontífice recibió a jefes
policiales representantes de los países miembros de la Interpol, que asistieron
esta semana en Roma a la celebración de su 81 asamblea general.
En el discurso
que dirigió a los jefes de la policía, Benedicto XVI condenó todo tipo de
violencia e instó a una vez más a la fuerte colaboración internacional en la
lucha contra las mafias.
Señaló que las
formas más graves de las actividades criminales son el terrorismo y en la
delincuencia organizada, el primero porque provoca las manifestaciones más
brutales de violencia, siembra odio, muerte y deseos de venganza.
“Este fenómeno
de estrategia subversiva, típica sólo de algunas organizaciones extremistas, se
ha transformado en una red oscura de complicidades políticas, que utilizando
también sofisticados medios técnicos, se vale de ingentes cantidades de
recursos financieros y elabora estrategias a gran escala”, denunció.
Indicó que, por
su parte, la delincuencia organizada se vale de toda clase de actividades
ilícitas e inmorales como la trata de personas, el tráfico de droga, las armas,
la mercancía falsificada, llegando incluso al tráfico de fármacos que matan en
vez de curar, utilizados en gran parte por los pobres.
A estos flagelos
sumó uno “aún más execrable”: el tráfico de órganos extraídos a personas
inocentes.
“Éstas padecen
los dramas y ultrajes que creíamos habían acabado para siempre tras las
tragedias del siglo XX, pero que lamentablemente aparecen de nuevo a través de
la violencia generada por la actividad delictiva de personas y organizaciones
sin escrúpulos”, apuntó.
En su mensaje,
el líder católico urgió a incrementar la cooperación y el intercambio de experiencias
policiales justo cuando se observa, en el ámbito global, un aumento de las
fuentes de violencia causadas por fenómenos transnacionales que “frenan el
progreso de la humanidad”.
Advirtió que la
respuesta a la delincuencia no puede ser delegada simplemente a las fuerzas del
orden, sino que reclama la participación de todas las instancias que pueden
incidir sobre el fenómeno.
Aseguró que
derrotar la violencia es una tarea que debe implicar no solamente a las
instituciones y a los organismos interesados, sino a la sociedad en su
conjunto: las familias, los centros educativos, entre ellos la escuela y las
entidades religiosas, los medios de comunicación social y todos los ciudadanos.
“La violencia es
siempre inaceptable en sus diversas formas de terrorismo y delincuencia, porque
hiere profundamente la dignidad humana y constituye una ofensa a toda la
humanidad”, dijo.
“Por tanto, es
un deber reprimir el crimen en el ámbito de las reglas morales y jurídicas,
porque las acciones contra la delincuencia han de ser realizadas siempre en el
respeto a los derechos humanos y a los principios de un Estado de derecho”,
añadió.
Estableció que
la lucha contra la violencia debe apuntar ciertamente a detener el delito y a
defender la sociedad, pero también al arrepentimiento y a la corrección del
delincuente, que es siempre una persona humana, sujeto de derechos
inalienables, y como tal no debe ser excluida de la sociedad, sino regenerada.
Según Joseph Ratzinger, la colaboración
internacional contra la delincuencia no puede agotarse sólo en operaciones
policiales, sino que debe ir acompañada por un “valiente y lúcido” análisis de
las motivaciones subyacentes a estas acciones delictivas inaceptables.
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